‘Parecía que querían matarme’

Karla Valdez/El Diario de El Paso
2019-01-06

El Paso– A poco más de un año de haber sido golpeado por seis hombres en Ciudad Juárez, a Sebastián Alejandro Díaz Ponce aún se le quiebra la voz al recordar el momento que le cambió la vida y por el que todavía tiene pesadillas.

“Ya me habían hecho papilla y ahí venían otra vez, parecía que querían matarme”, dice sobre el ataque ocurrido el 23 de mayo de 2017.

Esa noche, Díaz Ponce decidió ir a la fiesta de graduación de su prima en el bar Silver Fox, de Juárez. Ahí fue golpeado por seis hombres que tenían un problema con su amigo Perry Wolf y terminaron desquitándose con él, afirma.

Los acusados fueron identificados en documentos oficiales como Óscar Valencia Aguayo, René Pinoncelly García, Sebastián Zapata Pozo, Diego Cantú Peraldi, José Andrés Contreras Hayes y Adrián Beltrán, todos de familias adineradas de Juárez.

“Cuando estábamos en la fiesta bailando y disfrutando se empiezan a escuchar gritos y la gente corría para un lado del bar. Cuando me acerco veo que son estas seis personas contra Perry Wolf”, narra Sebastián a El Diario de El Paso.

Asegura que ni siquiera su amigo sabía por qué estaban tratando de agredirlo, por lo que le pidió que no les hiciera caso y que se retiraran del lugar para evitar problemas.

“Cuando ya nos íbamos porque nos corrieron al ver que todo se estaba tornando agresivo, veo que Zapata viene y le quiere pegar a Perry cuando estaba distraído.

Al ver eso yo meto la mano para frenarlo y lo moví, fue todo lo que hice”, explica Díaz Ponce.

Esa acción desató la molestia de los acusados, quienes comenzaron a golpear a Wolf y fue en ese momento cuando los guardias del lugar y otras personas se metieron para tratar de separarlos.

“Se hizo la bola y yo empiezo a buscar a Perry y a gritar porque se me perdió y quería saber que estaba bien. No sé cómo, pero yo terminé del lado donde estaban estas personas y Diego Cantú me empieza a decir que me vaya con mi novio”, dice.

En ese momento Sebastián estaba más preocupado en buscar a su amigo, por lo que dejó de prestarle atención a Cantú, quien repentinamente lo empujo diciéndole que se fuera.

Al ver esto, afirma Díaz Ponce, uno de sus primos se acercó para llevarse a Cantú y evitar un pleito mayor, pero fue ahí cuando Pinoncelly le dio un puñetazo en la cara.

“Después de que me pega empecé a sentir golpes por todos lados y cuando menos pensé ya era seis contra mí. Logre salir de ahí pero me caigo y de pronto salió Valencia y me da una patada en la cara”, relata.

Sebastián comenta que no tuvo oportunidad de reaccionar y tratar a defenderse porque que no sabía que estaba en una pelea. “Yo sólo estaba ahí y me pegaron. Estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”, enfatizó.

Dos golp izas en la misma noche

Sebastián cuenta que luego de recibir la patada en el rostro estaba desorientado y de no ser por Wolf y los guardias, sus agresores hubieran seguido golpeándolo.

“Yo estaba en el suelo viendo estrellas y llega Perry a quitarlos porque todavía después de la patada me iban a dar más golpes ahí en el suelo. No me dieron chance de nada, era obvio que me querían hacer mucho daño”, indica.

En ese instante llega un conocido de Sebastián y lo mueve del lugar donde lo habían dejado los guardias y lo lleva a donde estaba una camioneta.

“Estaba yo ahí todo desorientado y escucho que me empiezan a gritar y cuando volteo son estas personas. Si no los había visto bien cuando me pegaron, ahora ya no tenía dudas que ellos eran”, recuerda. Al sentirse amenazado, Díaz Ponce levantó la guardia para tratar de defenderse de un nuevo ataque.

“Parecía que no habían acabado el trabajo y lo querían acabar”, narra. Mientras Sebastián esperaba de frente a cinco de sus agresores, Pinoncelly lo tomó por la espalda y le estrelló la cara contra la camioneta, relata.

“Cuando me levanté vi que estaba rodeado y cuando me empecé a defender me dieron un golpe que me noqueó y llega Sebastián Zapata, que se lo estaban llevando sus guardias, ya estaba en su carro y se bajó sólo para darme una patada en la cara”, recuerda Díaz Ponce.

‘Sen tí que estuve muerto’

Sus agresores lo dejaron en un charco de sangre.

Uno de los primos de Díaz Ponce se acercó para ayudarlo y le llamó a su madre para llevarlo al hospital.

“Me acuerdo que estaba volteando hacia el suelo, estaba chorreando mucha sangre y podía sentir cómo la mandíbula se movía por mi cara”, explica.

Una vez en el hospital, Sebastián aseguró que sintió que estuvo muerto por un momento, por lo que no quería dormirse.

“Me querían sedar porque yo estaba muy histérico, pero no me quería dormir porque sentía que si me dormía me iba a morir”, manifiesta.

Los médicos indicaron a los familiares de Díaz Ponce que a raíz de la golpiza, el paseño presentaba serias lesiones, entre ellas una doble fractura de mentón, así como fracturas en la mandíbula y la nariz.

Tuvo que ser sometido a cirugía para tratar de reparar las fracturas en la mandíbula y mentón, las cuales hasta la fecha siguen causándole problemas.

“Estuve en recuperación física como cinco meses, pero hasta la fecha sigo sufriendo porque no siento nada en la barbilla, está como dormida y a cada rato tengo que estar estirando la mandíbula porque se queda trabada y eso me da calambres muy fuertes”, explicó.

Pero más allá de lo físico, su afectación es emocional ya que Sebastián afirma padecer estrés postraumático.

“A veces revivo en mis sueños ese momento y despierto alucinando que ellos están en mi cuarto pegándome y me arrincono y empiezo a pelear”, dice con lágrimas.

Aunque trató de superar este trauma con el apoyo de un psicólogo, el paseño asegura que dejó de ir a sus terapias porque siente que su problema es tan profundo que ni ellos pueden ayudarlo.

Afirma que sus agresores lo han amenazado de manera indirecta, diciéndole a conocidos que “más vale que ni les busque”.