Donald llama 'perdedores' a demócratas

El Diario de Juárez
2018-01-20

Donald Trump advirtió hoy, con el gobierno en cierre parcial por falta de financiación, que "no negociará" el estatus de los dreamers para lograr nuevos fondos y calificó a los demócratas de "perdedores".

"No negociaremos el estatus de inmigrantes ilegales mientras los demócratas mantienen a nuestros ciudadanos legales rehenes de sus irresponsables demandas", aseguró la Casa Blanca en un comunicado citado por un cable de la agencia Efe.

El presidente Trump sufrió hoy su mayor y más humillante derrota, considera el diario El País, pues justo al cumplirse un año de su investidura, se convirtió en el primer mandatario en ver cómo se cierra su administración pese a tener el control del Congreso. Castigado en bloque por los demócratas, que votaron contra la prórroga de fondos federales, "Trump recogió el amargo fruto de su incapacidad para el diálogo, de su obsesión con el muro y de su desprecio a los dreamers, cuya suerte quiso usar como moneda de cambio", señala el rotativo español.

"Él ha sido el culpable de que no haya acuerdo; no su partido", señaló el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer. 

Trump presionó tanto que al final todo estalló. Su insistencia en mantenerse firme en su agenda antimigratoria estrechó el margen de maniobra de los republicanos y ahuyentó a los demócratas. Lo que debería haber sido una negociación relativamente tranquila, como ocurrió en septiembre y diciembre, devino en una batalla parlamentaria cuyo resultado mostró la enorme fractura que sufre Estados Unidos.

No es la primera vez que se cierra la Administración. El shutdown ya ocurrió en 1994, 1995, 2013 y con mucha más frecuencia en los años setenta y ochenta con los presidentes Jimmy Carter y Ronald Reagan. Tampoco supone su paralización completa. El cierre afecta a un 38 por ciento de empleados “no esenciales” y mantiene activos a aquellos destinados a tareas de seguridad, salud y defensa, así como la seguridad social. Pero el coste es inmenso. No sólo en términos económicos. Muestra a unas élites políticas, y en este caso a un presidente, incapaces de llegar a un pacto para asegurar el pleno funcionamiento del Estado.