Acorrala a Trump su prometido muro

Reforma
2019-01-06

Washington— La promesa estrella de Donald Trump en la campaña electoral de 2016 podría resultarle ahora contraproducente.

Antes de que se convirtiera en el principal punto de conflicto del cierre parcial de Gobierno que amenaza con consumir su Presidencia, el muro fronterizo fue un truco de memoria para un candidato indisciplinado.

Cuando Trump comenzó a explorar una carrera presidencial en 2014, sus asesores políticos se centraron en la idea de la valla para asegurarse de que el magnate -que odiaba leer un guión pero amaba el alarde de sí mismo y sus talentos- recordaría hablar sobre ser duro con la migración, que iba a ser un tema central en su campaña.

"¿Cómo conseguimos que siga hablando sobre migración?" fueron las palabras que Sam Nunberg, uno de los primeros asesores políticos de Trump recordó haberle dicho a Roger Stone Jr, otro asesor.

"Vamos a hacer que él hable sobre que va a construir un muro".

Ahora, la fijación de Trump con la valla se ha topado con las nuevas realidades del Gobierno dividido, enfrentándolo a los demócratas que rechazan la idea en lo absoluto.

El atascamiento es particularmente notable, dado que incluso algunos republicanos de línea dura no consideran que el muro sea su máxima prioridad y temen que la preocupación del Presidente le incite a cerrar un acuerdo que negocie una medida relativamente ineficaz para obtener importantes concesiones en materia migratoria.

Ese temor se ha materializado en momentos en que Trump ha explorado un pacto con los demócratas para otorgar un estatus legal permanente a los indocumentados que llegaron Estados Unidos siendo niños, conocidos como dreamers.

Para muchos activistas conservadores y algunos de los legisladores republicanos que se han aliado con ellos, una barrera física en la frontera con México es apenas relevante, poco más que una nota al pie de página en la larga lista de cambios en las políticas que creen que son necesarias para reparar un sistema dañado.

La desconexión está en el corazón del dilema al que se enfrenta Trump mientras se hunde en un callejón sin salida que ha cerrado a grandes partes del Gobierno y que ha afectado a 800 mil empleados federales.

Al transformar la valla en un poderoso emblema de su mensaje antimigración, el republicano ha hecho la propuesta políticamente intocable para los demócratas, que se han negado rotundamente a financiarlo -por considerarlo costoso e ineficaz- lo que complica las posibilidades de cualquier compromiso.

Con ello, Trump se encuentra en una caja política de su propia creación.