La visita de López Obrador

Sixto Duarte
2019-01-08

El sábado pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador visitó nuestra ciudad. Fiel a su estilo austero y sobrio, López Obrador llegó en un vuelo comercial, fue trasladado a su evento en un convoy de vehículos que respetaron todas las normas viales, y hasta hizo una parada en una cafetería de la ciudad para tomar un café.
Si bien es cierto que todas estas acciones son llamativas, pues se rompe con el esquema tradicional de “hacer política”, no deja de llamar la atención que el presidente se puede estimar vulnerable bajo ese esquema de “acercamiento” con la ciudadanía. Las medidas de seguridad fueron mínimas, situación que no deja de preocupar a quienes estiman que el presidente debe estar más protegido.
El contexto en el que se desarrolló la visita no fue distinto de cualquier otra visita de presidente a la frontera, aunque los que antes criticaban y se manifestaban, ahora son los que aplauden las decisiones oficiales. En este sentido, se debe destacar que hubo manifestaciones en contra de la Guardia Nacional, así como de los trabajadores del Sector Salud, mismos que no han logrado cristalizar las demandas que llevan meses planteando al Gobierno estatal. Lo curioso es que hasta hubo una manifestación dirigida al presidente de la República respecto al cobro de estacionamiento en Las Misiones. Por acciones como esta última, en un tema tan superficial como es el cobro del estacionamiento en un centro comercial, es que reclamos de mayor trascendencia como el caso del rechazo a la Guardia Nacional, no trascendieron, pues se frivoliza la protesta, y clasifica como parte de lo mismo. La voz popular debería de ser una, y clamar por lo que más interesa a la ciudad. Dudo que el cobro de un estacionamiento sea un tema que amerita la atención del Ejecutivo federal.
El motivo de la visita fue dar a conocer el programa de zona libre de la frontera, mediante el cual se crean una serie de estímulos, y se incrementa el salario mínimo en la región limítrofe, para el efecto de crear diversas oportunidades de negocio y de empleo.
En lo personal, creo que el decreto de estímulos fiscales es perfectible, tal como lo dijo el presidente. En realidad, los estímulos, tanto de ISR pero especialmente de IVA, tienen por objeto beneficiar a la empresa, más que al trabajador o al consumidor final, siendo este último quien resulta ser el incidido económico del Impuesto al Valor Agregado. Lejos de criticar esta serie de estímulos, aplaudo que se adopten medidas de esta clase; es mejor tener este estímulo que no tenerlo.
Respecto a la postura del gobernador Corral, debo decir que fue mesurada, tomando en consideración el estilo polémico de Corral. Exhortó a promover un esquema de redistribución de impuestos. Desde una óptica federalista, Corral tiene toda la razón al hacer este planteamiento, pues como en este mismo espacio expresé hacer un par de años, es indigno que gobernadores y alcaldes tengan que peregrinar a San Lázaro y luego a Hacienda a pedir recursos para poder cumplir con sus obligaciones constitucionales.
El planteamiento del presidente fue reiterativo, en el sentido de expresar que el programa era perfectible, que tendría una vigencia de seis años y no dos como el mismo decreto establece, entre otras cosas. El presidente expresó que “La patria es primero”, al tratar de zanjar las diferencias que el Gobierno federal y el del Estado han mantenido en el pasado. Acordaron trabajar conjuntamente.
Mientras los gobiernos manifestaban su interés de trabajar en conjunto, Yeidckol Polevnsky sostuvo una reunión con legisladores y dirigentes de Morena en la entidad. Ahí les manifestó que habría castigos contra aquellos que pactaran con Javier Corral, olvidando su rol opositor. Es evidente que esa advertencia tenía un destinatario muy claro, mismo que no se encontraba en dicha reunión.
Esta señal de la líder de Morena pudiera incomodar al ciudadano promedio, quien siempre se duele que los gobiernos emanados de distintos partidos no pueden ponerse de acuerdo para trabajar conjuntamente. Sin embargo, desde la perspectiva partidista, el comentario de Polevnsky es válido. La misión de los partidos políticos es ganar elecciones, y Morena no se puede dar el lujo de ir a perder terreno en un Estado donde ha obtenido grandes avances. De ahí la advertencia y el mensaje claro a la militancia en Chihuahua.