¿Y los maestros, Apá?

Rafael Soto Baylón
2019-01-11

Muy interesante la iniciativa de ley de que a los empleados y empleadas domésticos tengan seguridad social. Tiene muchos peros y aristas, sin embargo, será tema a tratar en el futuro.
Hoy me quiero referir a otra de las clases trabajadoras que es de suma importancia. Me refiero al de los maestros. Y específicamente –por lo pronto- a quienes laboran en centros educativos privados.
Quienes decidimos entregarnos al sagrado pero a veces ingrato apostolado de la educación –sobremanera quienes no estudiamos específicamente para ese campo como quienes lo hacen en escuelas normales- lo hacemos prácticamente desde estudiantes de una carrera universitaria.
Estudiamos para ingenieros, médicos, contadores, abogados, literatos, zootecnistas, psicólogos, filósofos, periodistas, químicos y un larguísimo etcétera. Y empezamos nuestros pininos en escuelas secundarias o preparatorias particulares llamadas patitas porque su nivel académico no es alto y aceptan prácticamente a cualquiera como profesor. Y como decimos “echando a perder se aprende”. Es claro que ni nuestras pretensiones ni nuestros primeros salarios son altos.
Pero si bien muchísimas personas se dedican a su profesión y por amor al arte imparten clases, otros lo hacen porque o bien no encuentran empleo en el área de su profesión o porque se deciden por la academia. Y cuando no hay de otra laboran en escuelas privadas.
Los sueldos de una institución particular a otra varían según la experiencia del educador. Si es apenas un estudiante el salario es muy bajo, si es pasante o con licenciatura o con maestría sube, pero recordemos que estas entidades son un negocio y como tal debe vérsele. Con una que otra excepción tratan de pagar lo menos posible en detrimento del nivel académico. Y se convierte en un círculo vicioso. Si este o esta joven es malo para los estudios para qué invertir en una buena escuela. Ni modo de pagar de oquis en el ITESM –sea el caso y conste que no pagaron publicidad- en todo caso los mandamos al Instituto Preuniversitario Patito Bonito donde la colegiatura es más pero mucho más baja. Y también el nivel académico, pero lo que importa es el título.
¿Cuánto ganan los profesores de escuelas particulares? Pues traté de investigar los tabuladores  pero sin excepción los directivos no dan esa información. Pero por información de quienes ahí laboran el pago fluctúa de 60 a 120 pesos. En instituciones de mayor prestigio superan los 250 pesos y en cursos especializados los honorarios se incrementan notablemente.
Según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística el 19 por ciento de los pedagogos labora para instituciones educativas privadas. El sueldo promedio es de casi 80 pesos y le dedican un promedio de 30 horas por semana. Es comprensible, si gana 70 pesos por hora clase para recibir un ingreso “aceptable” debería impartir unas ocho horas diarias y ganar 560 pesos diarios para obtener 2,800 pesos semanales es decir 11,200 al mes. No están tan mal, pero trabajar ante grupo ocho horas diarias no cualquiera lo aguanta. Lo digo por experiencia.
El problema es que la mayoría de estas escuelas particulares solo pagan las clases impartidas. Es decir, en periodos vacacionales no lo hacen. Y lo más importante: no ofrecen ningún tipo de seguridad social y mucho menos reconocen antigüedad. Si el patrón lo decide no les renuevan contrato, sobremanera para que no adquieran derechos. Mi pregunta es para los legisladores que andan preocupados por las trabajadoras y trabajadores domésticos. ¿No han pensado en redactar y aprobar leyes que beneficien también a estos empleados académicos? Están abandonados a la voluntad de dios y más a la de los dueños de las escuelas.
Mi álter ego conoció a Marcelo González Tachiquín. He de reconocer que me dio buena impresión, lo vi como un político joven con ideas modernas y que me agradó su rebeldía cuando se enteró de que fue un títere en la nominación del candidato del PRI a la gubernatura. En el pecado llevó la penitencia: el tricolor es el tricolor y en manos de César Duarte, qué podía esperar.