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Cuauhtemoc

Sueñan niños raramuris con un mejor futuro para su gente

Manuel Salcedo/El Diario | Miércoles 26 Abril 2017 | 15:14 hrs

El Diario |

Cuauhtémoc.- La condición de ser niño, con la bondad e ingenuidad que aún se palpa entre la niñez de Chihuahua, tiene, en la comunidad raramuri de Cuauhtémoc, vestigios de grandes sueños que  se van formando entre menores de la primaria Mauricio Corredor.

Antes de la existencia de esta escuela y el jardín de niños ubicado en la entrada dela colonia Rayenari, que integra exclusivamente familias indígenas de todo el estado, existían problemas graves de formación en los menores con ejemplos de adultos que no eran los adecuados para su formación.

Sin embargo, y gracias al trabajo de maestros, organizaciones civiles y a las familias mismas de la colonia, se empieza a palpar, en el dicho de los menores, una visión diferente en cuanto a su formación educativa y profesional, siempre en el orgullo que les lleva el ser parte de esta raza fuerte, la raza raramuri.

Elena, Melissa, Eybi y Gerardo, platicaron para El Regional como de manera independiente a ser orgullosamente indígenas y usar la vestimenta tradicional, además de practicar algunas costumbres y tradiciones indígenas, sus corazones albergan ya sueños grandes de éxito personal y en favor de su comunidad.

En el caso de Elena de mirada atenta y sonrisa tímida, se esconde el sueño de convertirse en arquitecta, al igual que su hermana que estudia esta carrera y que es su ejemplo a seguir a pesar de tener seis hermanas y dos hermanos en su familia que proviene la las sierras de Creel y Carichi.

Su sueño es convertirse en una mujer de éxito profesional y ser también madre de familia que transmita las tradiciones como el juego de la ariweta, que es la tradición que más le gusta de su cultura, así como la resistencia física que tiene la cultura indígena en el estado.

Eybi Alejandro, de 12 años, ya se definió por la Ingeniería Hortícola, porque le apasiona el estudio de las plantas, que combina con la práctica de la guitarra que aprendió de sus tíos y que lo lleva a buscar aplicarse en la escuela “para ser alguien en la vida” cuando sea adulto y que se enfoca en el estudio de las Matemáticas y  Español, a pesar de saber poco de su dialecto materno que ha aprendido de su abuela, Eybi y que combina por el gusto de la carrera de bola y el futbol que es su deporte favorito.

Melissa, de 10 años tiene como sueño convertirse en maestra para poder enseñar más cosas en las comunidades indígenas en donde le gustaría desarrollarse como maestra en primaria, a sabiendas de que primero tiene que aprender el dialecto materno que le da distingo a los indígenas en el estado y que se ve enseñándolo a sus hijos cuando sea madre de familia.

Finalmente el más reservado de todos, Gerardo, habla poco pero tiene claro su visión de ser Ingeniero Civil, quiere, entre sus metas de vida, poder construirles a sus padres una casa para vivir junto con su hermano mayor y su hermana menor, su gusto por las matemáticas y la disciplina que en sus estudios desarrolla, son muestra de las buenas calificaciones que posee, al igual que sus compañeros.

Los pequeños tarahumares con residencia en Cuauhtémoc conocen casos de niños que no quieren estudiar y coinciden en que será el futuro de ambos el que marcará la diferencia entre ellos, pues están convencidos en que el estudio de lo que aman de manera profesional, les puede permitir un mejor futuro económico, además de ser un orgullo para sus padres.

En las nuevas generaciones, se presenta cada vez en mayor medida, un apego a la formación académica de los menores que en un futuro los llevará a integrarse a las actividades de su comunidad ya no como sus padres que se dedican principalmente a labores primarias como jornaleros, sino como profesionistas que apliquen sus conocimientos en favor del desarrollo de su comunidad indígena.

Para finalizar la entrevista, los niños raramuris mencionaron a aquellos niños que ya no tienen el interés por mantener vivas sus raíces, que no se avergüencen de ser indígena, porque existen valores como el trabajo, la fortaleza y la bondad, lo que los ha distinguido como cultura, la cultura que representa a los primeros nativos del estado de Chihuahua.

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