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Deportes

Rivalidad de Ravens y Steelers es una historia de respeto y dolor

ESPN | Viernes 23 Diciembre 2016 | 14:41 hrs

Agencias |

PITTSBURGH -- Darrius Heyward-Bey recuerda voltear hacia su compañero Le'Veon Bell durante un partido del 2015 contra los Baltimore Ravens y decir, "Vaya, estos tipos están golpeando".

El receptor abierto de los Pittsburgh Steelers ni siquiera estaba molesto. Lo esperaba y lo celebró.

"Hay más odio entre nosotros y Cincinnati", declaró Heyward-Bey. "Aquí, hay más respeto [con Baltimore]".

Al estar cerca del vestuario de los Steelers en su preparación para el partido del domingo contra los Ravens por la cima de la AFC Norte, es fácil ver por qué los jugadores consideran a los Ravens su mayor rival, una parte de la "mejor rivalidad en el fútbol americano", como indicó el guardia Ramon Foster.

Sí, Ravens-Steelers está lleno de una desagradable rivalidad tradicional, desde Haloti Ngata rompiendo la nariz de Ben Roethlisberger hasta Joey Porter subiendo al autobús de los Ravens para retar a Ray Lewis. El pateador de despeje de los Steelers, Mitch Berger, incluso acusó que el esquinero de los Ravens, Frank Walker, lo escupió en el rostro en el 2008.

Sin embargo, este odio no parece entrar en la zona desagradable de amenazas en Twitter como el caso de Bengals y Steelers. Con Baltimore, el odio existe dentro del campo, pero no más allá.

Incluso el profundo golpeador Mike Mitchell estuvo dispuesto a dejar de lado sus problemas con el receptor de los Ravens, Steve Smith Sr., por el bien del juego. El miércoles, Mitchell no perdió la calma con preguntas sobre Smith, quien ha dedicado algunas palabras a su ex compañero de los Carolina Panthers.

"cuando llegué aquí [en el 2014], sólo fue, 'No te gusta Baltimore'", expresó Mitchell. "Es como crecer en la Guerra Fría o algo así, simplemente no te gusta Rusia. Sólo es así".

A pesar de esas diferencias en los partidos, realmente son las similitudes las que alimentan la rivalidad.

En los últimos años, estos equipos se han convertido en un reflejo de la estabilidad en la NFL, hábitos de entrenamiento, historial defensivo y resultados dentro del campo.

En el 2008, la primera temporada del entrenador en jefe de los Ravens, John Harbaugh, Pittsburgh y Baltimore se ubicaron en el lugar N° 1 y N° 2 respectivamente en defensiva total, preparando el terreno par 18 temporadas combinadas de al menos .500 entre ambos entrenadores (los Ravens de Harbaugh terminaron 5-11 en el 2015).

Ambos siguen golpeando en el campamento de entrenamiento y ponen a prueba los resultados de ese trabajo dos veces al año. Ambos ejecutan un estilo de defensiva 3-4. Ambos tienen entrenadores que los jugadores dicen que aman el juego y encarnan la mentalidad del jugador-entrenador. Y ambos tienen exactamente dos Super Bowls desde el 2000.

"Son los mismos equipos enfrentándose", indicó Heyward-Bey. "Los conocemos, ellos nos conocen. Tenemos la misma defensiva que ellos. Todo es igual. Hay mucho respeto entre los entrenadores. Ellos exigen mucho de sus jugadores".

Las sorpresas son mínimas entre los equipos, lo que ha dado como resultado siete partidos decididos por tres puntos o menos en los últimos 11 enfrentamientos. Pittsburgh lidera la serie general 21-18, pero Baltimore está ganando terreno luego de llevarse triunfos en cuatro partidos consecutivos, incluyendo un duelo en la Ronda de Comodines del 2015.

Es fácil definirla como la mejor rivalidad, lo que hacen generalmente muchos jugadores de Steelers y Ravens, pero este es un deporte que hace eco con aficionados comunes alrededor del país, también.

Harbaugh prefiere simplificar cuando describe la consistencia de ambos equipos durante la última década: buenos jugadores, buenos evaluadores y "grandes propietarios", dijo.

"Tienes dos equipos que juegan buen fútbol americano, sólido", sentenció Harbaugh. "No se ven muchos errores. Ambos equipos están concentrados".

Los Steelers ganaran la división con una victoria mientras los Ravens tienen que vencer a los Steelers y Bengals para ganar la división, lo que inevitablemente tendrá como resultado golpes más sólidos y grandes jugadas.

Sin embargo, la dinámica del juego no cambiará. Los más fuertes ganarán. ¿Por qué otra razón los Steelers insisten en tratar de correr el balón contra el equipo que limitó a su corredor estelar con 2.3 yardas por acarreo en la Semana 9?

"Entendemos lo que tenemos que hacer", concluyó Bell.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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