El Diario de Chihuahua


Cristina Rivera Garza y sus amigos en la Filey


El Universal | Lunes 13 Marzo 2017 | 11:28 hrs


Ciudad de México.- Desde la edición y el placer de confeccionar un libro; desde el periodismo y su interés en explorar para entender el dolor y la violencia; desde la academia y su pasión por recorrer los sinuosos caminos de la locura; pero ante todo desde la amistad y la conversación creativa, Cristina Rivera Garza, la ganadora del Premio Excelencia a las Letras “José Emilio Pacheco” 2017, fue celebrada por sus pares, por sus amigos.

En el marco de ser la protagonista del galardón que lleva el nombre de José Emilio Pacheco, la Feria Internacional de la Lectura Yucatán 2017 organizó una serie de actividades para hablar de la obra de Rivera Garza y para ello reunió a su amiga y cómplice de algunos proyectos Rosa Beltrán; a su editora y agente literaria, Verónica Flores; a una joven periodista con la que ha abordado el tema del dolor ante la violencia, Daniela Rea; y a un investigador y académico con quien comparte la fascinación por las enfermedades mentales, Jesús Ramírez Bermúdez.

Desde abajo, con su mirada curiosa y risueña, Rivera Garza se reconoció en las ocho instantáneas que sobre ella elaboró Rosa Beltrán, quien mencionó cómo llegó a la primera y celebrada novela Nadie me verá llorar, con la que Cristina Rivera Garza conquistó a los lectores, también habló de los proyectos provocadores a los que la ha sumado esta escritora que escribe en las fronteras. Recordó el proyecto La semana de las mujeres barbudas, El hombre de mi vida o Las mujeres invisibles.

Fue ella quien dijo que “Cristina me deja pensando siempre, es una máquina de escanear posibilidades, al terminar nuestros encuentros pienso, qué bueno que existe Cristina. Desde luego Cristina Rivera Garza no solo son sus libros, es también el riesgo y la audacia de todos sus proyectos, incluso y principalmente los de vida”.

Verónica Flores aseguró que Cristina es una especie de isla respecto a sus contemporáneos. Recordó los cerca de 20 años que juntas trabajaron diez libros en Tusquets. “La novela Nadie me verá llorar fue el principio de las muchas Rivera Garza que he ido descubriendo a lo largo de los años y que al final todas hacen una escritora coherente, fiel a su búsqueda literaria, generosa, humana, auténtica y nada convencional”.

Flores, agregó que Cristina es todo lo contrario. “Me atrevería a decir que es la única escritora en cuya obra se puede leer y encontrar una multiplicidad de registros literarios, de tonos narrativos y de lenguaje en toda la extensión de lo que significa. Cristina Rivera Garza logró salir airosa de esa especie de canibalismo que en ocasiones se respira en el gremio literario nacional. Vivir desde lo más hondo a México desde Estados Unidos significó nunca dejarse influenciar por las tendencias literarias del mercado editorial”.