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Estado

Plagan la ciudad con ‘mercados’ de vacantes

De la Redacción | Miércoles 20 Abril 2016 | 09:14 hrs

El Diario de Juárez |

Ciudad Juárez.- El trabajo en Ciudad Juárez es tanto, que en una sola esquina se pueden encontrar 5 mil 600 vacantes, que no se han podido llenar.



Ante la falta de mano de obra, un ‘mercado’ peculiar ha crecido en el crucero de avenida De las Torres y Henequén. Aquí la mercancía son vacantes y trabajadores, y se comercian por miles.  Sólo ayer, los 19 módulos instalados en esa esquina ofrecían 5 mil 600 vacantes.



“Es un cuento de nunca acabar, porque te piden 100 y todavía no se completan cuando ya te piden otros 100, porque parte de esos que contrata la maquila se le van, y otra parte es porque las empresas están creciendo”, dijo Irving Aguirre, uno de los casi 50 reclutadores que trabajan en ese crucero.



Desde mediados del 2014, Ciudad Juárez empezó a experimentar un auge de empleo al grado de que casi se acaban los buscadores. Según datos de la Secretaría de Economía, al iniciar el 2015 había 15 mil vacantes y había 9 empresas por aterrizar en la ciudad que traería otras 11 mil más, lo que da un total de 26 mil plazas por llenar. En los últimos 29 meses, la ciudad ha generado 67 mil 776 vacantes, que significan un promedio de 76.6 cada día.



Para poder conseguir los trabajadores, las empresas han recurrido a firmas que utilizan todo tipo de estrategias para atraer buscadores de empleo. El crucero de Henequén y Avenida de Las Torres se ha convertido en un punto importante para buscar y ofrecer empleo.



Estimaciones de los reclutadores indican que la semana anterior fácilmente contrataron a más de mil personas entre todas las agencias apostadas en ese lugar, pero la demanda de trabajadores, no baja.



Por eso antes de que salga el sol, los reclutadores ponen sus mesas en la banqueta de la esquina nororiente del crucero. Unos tienen hasta carpa. Otros adornan sus módulos con mantas, y algunos más ponen cartulinas de colores chillantes para atraer la atención de los buscadores de empleo y las listas de los puestos a llenar.



“Es porque aquí llegan todos, aquí pasan muchos camiones, el Vivebús y de aquí se llega fácil a cualquier maquiladora, la gente ya sabe que estamos aquí en el punto”, indicó Abel Aguilera Pérez, reclutador de una la Agencia de Empleo BBN, quien contrata 300 personas por semana para varias empresas maquiladoras de todo tipo.



“Les ofrecemos contratación directa, un trabajo estable, donde no les despidan muy pronto, bonos de contratación y buen salario, competitivo”, agregó Aguilera Pérez.



Entre música de banda, con la que buscan llamar la atención y romper el hielo, los reclutadores se jalonean a las personas para tatar de cubrir sus vacantes. El trato es de todo tipo. En algunos de los módulos, con mucha formalidad, preguntan a la personas que si buscan trabajo, y entablan un cordial interrogatorio. Los más agresivos gritan con un megáfono: “pásele, pásele,  aquí hay trabajo”.



Lo que ofrecen no es mucho. Para operadores –la vacante más abundante– se pagan entre 700 y mil 200 pesos semanales, según la empresa y lo que sepan hacer las personas, indica Silvia Salcedo, una de las reclutadoras apostadas en la esquina.



Reconoce que ese salario no es suficiente para mantener un hogar –según el Inegi, el costo de la canasta básica en Juárez supera los 5 mil 200 pesos– y dice que eso es parte del problema que enfrenta la ciudad.



“Tienen que trabajar varios para mantener una casa, y por eso se andan cambie y cambie de trabajo buscando una mejor opción”, indica.



Desde que inició el déficit de empleo, desde inicios del año pasado, el mercado ha venido cobrando auge. Al principio eran sólo un par de agencias reclutadoras, narra Ernesto Salazar, uno de los primeros reclutadores que se apostaron ahí.



Los buscadores de empleo llegan como los clientes a un mercado. Revisan las hojas pegadas en los módulos con la misma cautela que las amas de casa ven los precios en el supermercado. Cuando les gusta la oferta se acerca y preguntan.



“No, es que estoy buscando algo más cerca de la casa”, dice Omar, un hombre de 20 años. “Me despidieron de la otra porque me agarraron ‘plaqueando’ en el baño, pero ya no lo vuelvo a hacer”, confiesa mientras se va a otro módulo a revisar las vacantes.



“Pagan poquito, pero así está en todas, a donde te vayas te van a pagar poquito, a menos que agarres de supervisor o en las empresas de electrónica, pero ahí te piden muchas cosas para poder entrar”, agrega.



Las personas contratadas son llevadas desde ese lugar a la planta donde pasarán otro proceso de selección, antes de la contratación final.



Aunque hacen falta muchos trabajadores, las maquilas no se arriesgan a contratar gente que usa drogas o que tienen antecedentes penales, según explicó Irving Aguirre, uno de los reclutadores.



Algunas están contratando gente de hasta 60 años, cuando antes el límite estaba en los 35, e incluso están aceptando menores de edad de hasta 17 años, que ya pueden ser legalmente enlistados.



Los módulos empiezan a retirarse al acercarse el mediodía, pues las personas dejan de buscar a esa hora, según les indica la experiencia.

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