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Estado

Refugio de Benito Juárez, a punto del colapso

El Diario de Juárez | Domingo 10 Julio 2016 | 09:09 hrs

El Diario de Juárez |

Ciudad Juárez.- Por más de siglo y medio una casa tipo jacal construida con adobe y de techumbre similar al de la Misión de Guadalupe, con base en troncos y ramas de árboles de la región, sobrevivió al paso del tiempo, pero ahora está a punto de sucumbir al abandono oficial.

Ubicado en plena zona Centro, en el cruce de las calles Mejía e Internacional, el inmueble sirvió de refugio para el presidente Benito Juárez, donde pasó una noche de tormenta.

Al darse cuenta de su valor histórico el Gobierno del Estado compró hace cinco años el inmueble que había sido convertido en cantina, sin embargo fue abandonado y el deterioro ha dejado a la casa al borde del colapso.

En tiempos de la intervención francesa (1862-1867), el propietario de la casa, Pepe Acosta, era el encargado de llevar correspondencia de México a Estados Unidos por el río Bravo, ubicado entonces a escasos metros, donde hoy está el Malecón, refieren datos recopilados por cronistas de Ciudad Juárez.

Acosta cruzaba en una canoa con fondo plano y su función era tan importante que cuando el presidente Benito Juárez se refugió en Paso del Norte, el Benemérito acudía continuamente a ese lugar a entregar la correspondencia que enviaba a Nueva York y Washington a su familia y aliados.

En una de esas visitas se registró una tormenta que obligó a Juárez a dormir en casa de la familia Acosta, un hecho que es recopilado por el cronista Ignacio Esparza en el tomo 2 de su libro “Monografía Histórica de Ciudad Juárez”.

Un siglo después, en 1970, el lugar fue convertido en una cantina que fue nombrada “La Cabaña” por la forma de construcción en la que prevalece la arquitectura de tierra.

Sus dueños la conservaron hasta que cerró y en el año 2011 fue adquirida por el Instituto Chihuahuense de la Cultura (Ichicult). El titular de aquel entonces, Fermín Gutiérrez Galindo, anunció su compra en 280 mil pesos y planes para restaurarla y convertirla en un espacio cultural.

El objetivo era rescatar los inmuebles históricos y devolverlos a la ciudadanía convertidos en espacios culturales a través de los cuales se pudiera recuperar el sentido de pertenencia de los chihuahuenses y poco a poco restablecer el tejido social, dijo el funcionario.

El proyecto, que se pretendía concluir en un año y medio, incluía la construcción de una biblioteca especializada en la estancia de Benito Juárez en Chihuahua, así como el trabajo que realizó durante su permanencia en el estado.

Contaría además con un museo, espacios propios para actividades y conformar un centro comunitario cultural en la frontera.

Sin embargo, el proyecto y La Cabaña fueron olvidados y en menos de cinco años el deterioro es visible: la reja que protegía la entrada fue violentada, las puertas destruidas y el interior saqueado y convertido en un tiradero de basura.

Un incendio aparentemente provocado destruyó parte de la techumbre, mientras que tres vigas fueron retiradas de su lugar provocando que el techo colapsara y varios muros se desplomaran en el área de una ampliación posterior a su construcción.

Por mucho tiempo se creyó que en esa vivienda habitó Benito Juárez, sin embargo una investigación realizada por el cronista Ignacio Esparza logró establecer que solamente pernoctó una noche en el lugar.

La estancia del Benemérito de las Américas en Paso del Norte se da entre el 14 de agosto y el 20 de noviembre de 1865, y de nuevo entre el 18 de diciembre y el 10 de junio de 1866. Fue aprovechada para reorganizar la resistencia y preservar la legalidad del Gobierno que encabezaba.

El mismo día de su llegada a la frontera fue instalado en la casa de Don Inocente Ochoa, ubicada en la actual avenida 16 de Septiembre y calle Francisco I. Madero –donde posteriormente fue construido el cine Victoria, edificio también abandonado y con severos daños en su estructura.

En tanto, su esposa Margarita Maza y sus hijos fueron enviados primero a Nueva York y después a Washington, donde tenía connacionales seguidores de la República.

Sin embargo, pese a la distancia, Juárez nunca dejó de estar en contacto con su familia y partidarios que le auxiliaban a través de la correspondencia que se enviaba a Estados Unidos.

Esparza relata que atendiendo un encargo del entonces gobernador Saúl González Herrera para investigar y establecer las casas donde habitó Benito Juárez en la Villa Paso del Norte –hoy Ciudad Juárez–, realizó una serie de pesquisas entre las familias de mayor arraigo en la localidad e incluso con su suegra que provenía por la vía materna de la esposa de José “Pepe” R. Acosta.

El cronista encontró que La Cabaña ubicada en la calle del Chamizal, hoy Mejía e Internacional, era habitada por Acosta, de oficio “chalanero”, quien cruzaba el río Bravo por medio de embarcaciones de fondo plano ya que entonces no existían puentes que unieran la villa con la comunidad de Franklin, hoy El Paso, Texas.

“En cierta ocasión, Don Benito fue a la casa de este señor para encargarle que llevase la correspondencia para ser depositada en el correo de Franklin, cuando se desató una fuerte tormenta, que le impidió regresarse al lugar donde habitaba, o sea a la casa del señor Ochoa, por lo cual la familia Acosta le dio albergue esa noche, habiendo dormido en la citada casa, lo que tomaron tanto el señor Acosta como toda su familia como un gran privilegio el que el señor presidente de la República hubiese pasado la noche con ellos”, relata Esparza.

Ese dato no fue suficiente para que el gobernador González Herrera (1985-1986) la rescatara, sin embargo en marzo de 2011 el Gobierno del Estado compró el inmueble a través del Ichicult.

Una ficha contenida en el catálogo de Monumentos, Placas y Propiedades con valor histórico o arquitectónico del Ayuntamiento de Juárez establece que la casa de la familia Acosta perduró en buenas condiciones hasta los años 70, cuando fue arrendada para instalar una cantina con la razón social “La Cabaña”, la cual funcionó por alrededor de 40 años.

En ese inter el inmueble sufrió cambios: a los muros que dan a la calle Ignacio Mejía se le sobrepuso otro muro de concreto aparentemente para evitar el colapso de los de adobe, pero conserva todavía parte del techo y paredes de su época, aunque ya severamente dañados.

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