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Estado

Templos de arte y memoria fronteriza

Karen Cano
El Diario de Juárez | Domingo 21 Mayo 2017 | 07:51 hrs

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Ciudad Juárez.- Sus pasillos, paredes y recintos resguardan tesoros históricos, del arte, de la ciencia, de arqueología… memorias de antaño de la vida de ciudad y el país.



Son los museos de Ciudad Juárez que sobreviven reinventándose hasta con exhibiciones interactivas, para quitar solemnidad a la apreciación del arte y de la cultura con el fin de acaparar visitas.



El año pasado los seis recintos que operan aquí actualmente atrajeron a 457 mil 400 personas, de acuerdo con estimaciones de las propias instituciones. Es decir que hubo unos mil 253 personas al día.



Aun cuando la cantidad se aprecia alta, hay un déficit si se considera la cifras de la población en la localidad y el estándar de museo por habitantes recomendado por Unesco, éste último establece que debe haber uno por cada 100 mil personas.



Considerando ese dato y la población de un millón 400 mil juarenses —de acuerdo con una estimación de “Así estamos Juárez 2017”, con base en datos del INEGI— en Juárez se requiere más del doble de los seis museos en operaciones.



“Ciudad Juárez está ávido de estos espacios, en donde chicos y grandes puedan converger”, asegura Karen Álamo, directora del Espacio Interactivo La Rodadora, que concentra el mayor número de visitantes, principalmente un público infantil.



En esto coinciden operadores de los otros recintos en la localidad, como el Muref, el de Arte, el de Arqueología, la Casa de Adobe y el de San Agustín, en El Valle de Juárez, aunque el panorama para ampliar estas instancias de cultura no es muy alentador, porque la inversión pública para su sostenimiento se reduce.



Tan sólo en el año, el gasto público del Ayuntamiento en Cultura cayó más de la mitad, al pasar de 47 millones 859 mil 406 pesos a 20 millones 464 mil 487 pesos, lo cual repercute en los presupuestos o apoyos entregados a estos recintos que han buscado alianzas de inversión privada para sobrevivir. De Estado no hubo datos disponibles.



La Rodadora



De los seis museos en la ciudad, La Rodadora es el de más reciente creación y el que más visitas tiene; durante este 2016 registró 215 mil visitas, principalmente de grupos escolares.



“Es un proyecto que tiene ya casi 4 años, su propósito es divulgar la ciencia, el arte y la cultura, además de generar una identidad, un arraigo y un amor por nuestra ciudad”, dice Karen Álamo, directora de esta instancia que además de los recursos públicos que recibe de tres niveles de gobierno, se sostiene de una partida especial proveniente de la iniciativa privada.



Como su nombre lo dice, no hay nada que en este recinto no pueda tocarse, o escucharse, o moverse; un paseo por alguna de sus salas es prácticamente un paseo por un salón de juegos. El recorrido por todas sus atracciones puede durar hasta 18 horas, menciona.



En su recorrido, los niños pueden aprender de diversos tópicos, como son las funciones biológicas del cuerpo humano, paleontología, arte, cultura general, y hay un módulo especial donde se interactúa con datos históricos acerca de la fundación y la historia moderna de la localidad, se aprecia en la exhibición.



También cuenta con una sala de cine en donde se exhiben documentales de diferente índole.



Este es el único museo que involucra un costo por ingresar, sin embargo, gran parte de sus visitas son auspiciadas por los propios administrativos a través de patrocinios.



Museo de Revolución de la Frontera



El Espacio Interactivo de La Rodadora es totalmente así, interactivo, sin embargo, gran parte de las actividades que se desarrollan en los demás recintos también son de este tipo.



Tal es el caso del Museo de la Revolución de la Frontera (Muref), donde el visitante puede transportarse con la imaginación a los tiempos de la Revolución, siendo éste el tópico de su especialidad.



“En 1980 se hace un acuerdo para el edificio, antes aduana, sea usado como museo, y se crea el Museo Histórico de Ciudad Juárez, y es hasta el 2009 cuando aprovechando el centenario de la Revolución cuando se crea este nuevo proyecto museográfico, y es inaugurado en el 2011 el nuevo Museo de la Revolución en la Frontera”, explica Liliana Fuentes, directora del sitio.



En el interior se cuenta con artefactos originales que datan de aquella época, así como vestuarios y archivos audiovisuales en exposición.



Más que nada es la labor de los guías lo que hace de este espacio algo más amigable, sobre todo para los más pequeños.



“Domingueando en el Muref”, uno de sus programas, consiste en una visita guiada a la que se agrega una función de títeres, y la realización de manualidades infantiles.



Este recinto recibió durante el 2016 la vista de 120 mil personas.



Museo de Arte



La idea de permitir que los niños entren a las salas a jugar y aprender, ha sido replicada en otros espacios tales como en el museo de Arte de Ciudad Juárez, en donde se realiza “Un día en el Museo”, el tercer sábado de cada mes hasta noviembre en el exterior del museo.



El programa ofrece talleres simultáneos, visita guiada y un espectáculo escénico que puede variar de teatro de títeres, pantomima, conciertos didácticos y teatro infantil, entre otros.



“Es seguro y divertido para que un niño pueda apreciarlo”, dice Jair Tapia, uno de los directivos del Museo.



Este lugar cuenta con tres salas tradicionales de arte moderno, y una en donde siempre se sitúan exposiciones de artistas emergentes.



Además, cuenta con otros espacios contiguos en los que se ofrecen lecturas y música.



“Siempre tenemos eventos directamente relacionados con los talleres, para que pueda existir una mayor apreciación por parte del visitante”, comenta.



Museo de Arqueología



Situado en medio del área verde más grande de la localidad, el Museo de Arqueología en El Chamizal, cuenta con 3.5 hectáreas de parque, dentro del cual ha distribuido un paseo especial a través del cual se pueden disfrutar diferentes réplicas de piezas arqueológicas.



El centro, es un lago, que brinda una vista magnífica y es el principal testigo de unos de los festivales artísticos más grandes de la ciudad “Arte en el Parque” —mismo que regresará este año tras dos años de ausencia en esta sede, el próximo 27 de mayo—. 



El museo es afuera, no adentro. El recorrido principal es por el parque, adentro se tienen tres salas, dos en donde se expone arte moderno, y contemporáneo que están en constante cambio; otra permanente en donde se encuentran piezas relacionadas a la cultura Paquimé.



“Acabamos de tener una actividad nueva que es la tirolesa, empezó en abril, mucha gente ha venido a conocerla”, dice Jessica Fong, directora del recinto.



Casa de Adobe y Museo del Valle



De cualquier modo, la distancia no impide que las personas acudan a buscar los tesoros de la historia; al menos existen dos que se encuentran de extremo a extremo de la ciudad. Uno a orillas del Rio Bravo y otro en el Valle de Juárez.



El primero es La Casa de Adobe, una histórica construcción que atesora entre sus paredes vestigios de la Revolución Mexicana.



Ubicada en el punto en donde coinciden los límites de la frontera de tres estados, Nuevo México, Texas y Chihuahua, este lugar fue en su momento la presidencia nacional.



Es un habitáculo fielmente reconstruido con bloques de adobe donde Francisco Ignacio Madero estableció su gabinete de Gobierno tras proclamarse presidente después de que el dictador Porfirio Díaz fuera obligado a huir a Francia después de 31 años de dictadura.



Opositor de Porfirio Díaz, Madero acabó encarcelado, y tras fugarse fue a Texas donde organizó la Revolución Mexicana en 1910.



Precisamente esta Casa de Adobe sirvió de cuartel general o de Palacio Nacional provisional, para que Francisco I. Madero llevara las riendas del país junto con los miembros de su elegido Gobierno desde abril hasta mayo de 2011.



Alfredo Figueroa Maguregui, historiador y encargado del recinto,  cuenta a los visitantes que existe la anécdota de que los americanos en aquella época le llamaban la “Casa Gris” en contraposición a la “Casa Blanca” de Washington.



Es apenas un par de habitaciones, en donde se pueden apreciar utensilios de cocina, mobiliario y otros artefactos de la época.



Al otro extremo de la ciudad, fuera de la mancha urbana, en El Valle, está el Museo Regional del Valle de Juárez, el cual ha sido sostenido con aportaciones de algunos empresarios.



Ahí se reúnen piezas, todas entregadas en donación por parte de personas de la comunidad. Existen fósiles, máquinas de escribir antiguas, fotografías de época y diversos artículos.



Ubicado en San Agustín, el sitio se mantiene de pie gracias a la acción de Manuel Robles Flores, profesor y activista querido y reconocido en la localidad.



Sin muchos recursos, pero con toda la intención de hacer algo por el ejido, hace 58 años que Robles Flores creó el único museo de la región.



Él era director de la primaria y se dio cuenta del saqueo de las piezas naturales que se daba en el área, como acotes petrificados, fósiles de peces, trilobites y restos de mamuts y dinosaurios.



Fue así como inició a organizar a niños de la primaria para que rescataran todos los objetos de valor histórico o arqueológico de la zona, que desde entonces alberga el museo, junto con otros que ha donado la comunidad.



“La gente quiere a este museo porque es de ellos, todos los días viene alguien, no cobramos por entrar, cualquiera puede venir”, dijo Robles Flores.

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