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Internacional

Birán, el pueblo donde nació y vivió Fidel Castro antes de convertirse en revolucionario

BBC | Sábado 13 Agosto 2016 | 19:24 hrs

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Cuba.- "No nací político, aunque desde muy niño observé hechos que, grabados en mi mente, me ayudaron a comprender las realidades del mundo", escribió Fidel Castro en su autobiografía "Por todos los caminos de la Sierra: la victoria estratégica", que presentó en 2010.

Los hechos de los que habla los observó por primera vez en medio de la pobreza rural de Birán, su pueblo natal.

Su antigua casa, ubicada al este de la isla, en la provincia de Oriente, es hoy la principal atracción del lugar.

Ha sido convertida en museo y está minuciosamente preservada para los turistas y los peregrinos de izquierda deseosos de conocer las raíces del líder de la revolución.

Ángel, el padre de Fidel Castro, fue un inmigrante procedente de Galicia que, con el tiempo, llegó a ser un rico propietario de tierras.

Los biógrafos oficiales y extraoficiales del hombre que este sábado cumple 90 años tienden a coincidir en que el haber sido testigo de primera mano de la explotación a la que fueron sometidos los haitianos que trabajaban en los campos de caña fue una de las primeras cosas que influenciaron la incipiente visión del mundo del joven Fidel.

Su medio hermano, Martín Castro, aún vive en Birán y le contó a la BBC algunas historias de su juventud.

"'El cogía un caballito que tenía, ¿cómo se llamaba? ¡Careto! ¡Careto se llamaba! Y andaba pa' aquí, pa' allá. Y después cogía su riflecito y tiraba tiros (en el campo). Esto es lo que más le gustaba", recuerda Martín a sus 82 años -un recuerdo respaldado por una fotografía del joven Fidel con el rifle a la cadera, que cuelga aún en la casa de la familia.

"Él iba a la casa de los haitianos y se metía adentro. Tenía buenas relaciones con ellos. Los cuidaba... Aquellos tiempos eran así, había tiempos malos... Él lo hacía para dar a la gente de comer, porque le gustaba que la gente comiera. Ellos llegaban (al almacén de su papá) y la puerta estaba cerrada. Entonces (Fidel) empezaba a tirar desde arriba vales para que la gente comprara comida. Porque no tenían dinero, eran tiempos malos", cuenta Martín Castro, riéndose entre dientes.

Esta tendencia rebelde hizo que lo mandaran a estudiar con los jesuitas, primero en Santiago de Cuba y después a la escuela Jesuita de Belén en La Habana.

Las enseñanzas de los jesuitas también tuvieron una influencia significativa en el joven Fidel.

"Eran personas muy modestas, los jesuitas no cobraban ni salarios para dar clases aquí. Y eran un ejemplo, realmente, de lo que hay que hacer con la modestia y la honestidad. Creo que ésta era una de las cosas fundamentales que podían heredar", dice Dolores Guerra, una investigadora del Instituto Cubano de Historia que depende del gobierno.

Bajo la influencia de un cura llamado Llorente, Fidel se destacó en ciertas áreas, incluyendo deportes y expediciones campestres.

Al final del curso en 1944, Fidel se ganó un premio por su disciplina.

"Él mismo decía que no fue un estudiante modelo. Era un estudiante que estaba muy cerca de las letras, le gustaban el español, el inglés y la historia", afirma Guerra.

"Pero no estudiaba sistemáticamente. Siempre reconocía que lo hacía al final de los trabajos que había que entregar. Sin embargo, sabía que tenías que tener una disciplina y una puntualidad como estudiante", agrega la investigadora.

Una vez que salió del ambiente seguro del colegio jesuita, Castro estudió leyes en la Universidad de la Habana y fue cuando entró al mundo febril y a veces violento de la política estudiantil de los años 40 que alcanzó madurez política.

Hoy, ese joven estudiante es un gran sobreviviente.

A los 90 años es uno de los últimos líderes de la Guerra Fría.

Recientemente, el mayor de los estadistas de la política cubana apareció en el Congreso del Partido Comunista para despedirse.

"Pronto deberé cumplir 90 años. Nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar", afirmó ante los delegados, con una voz más débil de la que le conocía, pero aún desafiante.

"Pronto seré ya como todos los demás, a todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos", dijo.

A pesar de que ya está retirado de la vida pública, Fidel continúa siendo la referencia para los socialistas de línea dura, especialmente para aquellos que se oponen a los recientes cambios en la isla.

Ante cualquier duda, acuden al hombre que, más que ningún otro, ha formado la Cuba de hoy y siguen utilizan citas del más famoso de los discursos que ha pronunciado: "La historia me absolverá".

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