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Internacional

Robert Kagan advierte crisis en el orden mundial

Agencias | Domingo 05 Febrero 2017 | 08:37 hrs

Agencias |

Ciudad de México.- El gobierno del presidente Donald Trump tendrá que decidir si acepta el papel que ha sostenido Estados Unidos  desde la Segunda Guerra Mundial o retirarse y aceptar una etapa de inestabilidad global, advirtió el historiador y politólogo Robert Kagan.

De acuerdo con Kagan, el “orden mundial liberal” que dominó la política internacional por 70 años entró en un proceso de fragmentación “bajo la presión de tensiones económicas sistémicas, creciente tribalismo y nacionalismo y una pérdida generalizada de confianza en las instituciones internacionales y nacionales establecidas”.

Peor aún, advirtió, la última vez que Estados Unidos decidió dejar de lado su “responsabilidad internacional” y ensimismarse en sistemas internos, fue después de la Primera Guerra Mundial y en alguna medida la consecuencia fue, en su opinión, la Segunda Guerra Mundial.

Exconsejero de temas internacionales para las campañas presidenciales de John McCain, Kagan es un intelectual “neoconservador” globalista que rehusó apoyar la candidatura de Donald Trump y actualmente es uno de los principales analistas internacionales y de seguridad de la influyente Institución Brookings de Washington.

En un texto divulgado por Brookings, en el marco de una serie de trabajos sobre ideas para el futuro próximo, el historiador hizo notar que el nuevo gobierno estadunidense deberá decidir “si desea seguir manteniendo este orden liberal”, que ha sido sostén de un sistema internacional estable “ante los desafíos de las potencias regionales y otras amenazas potenciales”, o asume las consecuencias de abandonar “el papel clave de los Estados Unidos como garante del sistema que ayudó a fundar y sostener”.

Autor de libros y ensayos como A Dangerous Nation (Una Nación Peligrosa-sobre la historia de los Estados Unidos) y The World America Made (El Mundo que Crearon los Estados Unidos), Kagan afirmó en su ensayo que “si la historia es una guía, los próximos cuatro años son un punto de inflexión crítico”.

Bajo el titulo El Ocaso del Orden Mundial Liberal, Kagan alega que ese sistema puede estar en sus momentos finales, “desafiado por fuerzas tanto dentro como fuera”.

Los desafíos externos, siempre según esa visión, surgen “de la ambición de las grandes y medianas potencias insatisfechas por revocar el orden estratégico existente, dominado por Estados Unidos y sus aliados y socios”.

El objetivo es “ganar hegemonía en sus respectivas regiones”. En ese marco, según Kagan, China y Rusia son los mayores retos debido a su relativo poder militar, económico y político, así como “su evidente disposición a utilizarlo”, lo que los convierte en actores internacionales significativos.

    Son el mayor desafío al relativamente pacífico y próspero orden internacional creado y sostenido por Estados Unidos”, afirmó.

Kagan es un defensor de la idea de que su pais es el gran árbitro mundial. “En mi opinión, la disposiciòn de los Estados Unidos a usar la fuerza para defender sus intereses y el orden mundial liberal ha sido una parte esencial e inevitable de sostenerlo”, escribió alguna vez en The Washington Post.

De acuerdo con esa visión, ha sido gracias al predominio estadunidense que “ha habido menos agresión, menos limpieza étnica, menos conquista territorial durante los ultimos 70 años”.

Según el analista, sólo su pais tiene las condiciones y ventajas geográficas para asegurar la seguridad global. “No hay un equilibrio estable de poder en Europa o Asia sin los Estados Unidos”, opinó y afirmó que “poder blando y poder inteligente” son de valor limitado frente el poder militar bruto.

    Sin embargo, sin una voluntad estadunidense de utilizar el poder militar para establecer el equilibrio en regiones remotas del mundo, el sistema se doblará bajo la competencia militar sin restricciones de las potencias regionales”, aseveró.

De hecho, anotó que las cosas pueden cambiar si Rusia o China “fueran a lograr sus metas de establecer hegemonía en sus áreas de influencia deseadas”. En ese caso, “el mundo volvería a la condición en que estaba a fines del siglo XIX, con grandes poderes competidores en choques por esferas de interés que inevitablemente se sobreponen. Esas fueron las desordenadas y trastornadas condiciones que produjeron el campo fértil para las dos destructivas guerras mundiales de la primera mitad del siglo XX”, señaló.

Kagan afirmó que el mayor logro estadunidense después de la Segunda Guerra Mundial fue el establecer alianzas y constituirse en un freno para potencias o alianzas competidoras, una situaciòn que ha logrado mantener por mas de 70 años.

Pero ese “orden mundial liberal” que dominó la polìtica internacional por 70 años entró en un proceso de fragmentación “bajo la presión de tensiones económicas sistémicas, creciente tribalismo y nacionalismo y una pérdida generalizada de confianza en las instituciones internacionales y nacionales establecidas”.

Siempre de acuerdo con Kagan, los grupos que ahora amenazan la paz y la estabilidad mundiales son China y Rusia, cada una por su parte, toda vez que “las regiones donde buscan la hegemonía estratégica —Asia y Europa— han sido históricamente fundamentales para la paz y la estabilidad mundiales.

A un nivel menor, pero aún significativo, Irán busca la hegemonía regional en Oriente Medio y el Golfo Pérsico, estimó el analista. De lograrla, añadió, “tendría un impacto estratégico, económico y político en el sistema internacional”.

Corea del Norte busca el control de la península coreana, y si lo obtiene “afectaría la estabilidad y la seguridad del noreste de Asia”.

Para Kagan, “en un nivel mucho más bajo de preocupación, está el esfuerzo de ISIS y otros grupos islamistas radicales para establecer un nuevo califato islámico en Oriente Medio. Si se logra, eso también tendría efectos en el orden global”.

Pero el actual interés de Estados Unidos se encuentra “principalmente en el terrorismo internacional -el menor de los desafíos al actual orden mundial”, agregó.

En su versión, el gobierno de Trump parece enfocado sobre el Islam radical y no cree que su principal problema pueda ser una gran confrontación de poderes. Pero en realidad, escribió,  “va a tener que enfrentar ambos conjuntos de desafíos”. El primero, que aborda la amenaza del terrorismo, es relativamente manejable. Pero el segundo, el de la competencia de poder y la confrontación, es “históricamente el más difícil y también el más costoso cuando se maneja mal”.

Kagan destacó que no es posible haer pequeñas concesiones a potencias ascendentes o que se sienten “agraviadas”. Recordó por ejemplo que Japón, en los años treinta, no se satisfizo con sólo absorber Manchuria en 1931, y que la Alemania ofendida por el Tratado de Versalles (que puso fin a la Primera Guerra Mundial con onerosas condiciones para los vencidos), no se satisfizo con reincorporar a los alemanes de los Sudetes.

De esa misma forma, apuntó, “la esfera de influencia histórica de Rusia no termina en Ucrania. Comienza en Ucrania. Se extiende a los países bálticos, a los Balcanes, y al corazón de Europa Central”.

En ese marco, para Kagan “la mejor manera de evitar grandes enfrentamientos de poder es hacer que la posición de los Estados Unidos sea clara desde el principio” y que ésta implique la aceptación de un grado de competencia, que consideró como “necesaria e incluso saludable”. China puede competir económicamente y con éxito con los Estados Unidos; Rusia puede prosperar en el orden económico internacional sostenido por las potencias liberales, aunque no sea liberal.

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