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Internacional

Donald trató de poner muro en Irlanda y falló; eso podría traer problemas a Europa

El Diario Digital | Martes 07 Febrero 2017 | 11:37 hrs
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Antes de que Donald Trump propusiera un muro de mil millas (mil 600 kilómetros) a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México para impedir el paso a los migrantes, intentó construir una barrera de 2 mil millas (3 mil 200 kilómetros) en una virgen franja de costa irlandesa a efecto de contener un océano, publicó The Washington Post.

No tuvo éxito.

De acuerdo con el diario estadounidense, los surfistas irlandeses, personas que visitan la playa los fines de semana, científicos ambientalistas, urbanistas locales y hasta un microscópico caracol, todos se interpusieron en su camino. En diciembre, Trump International Golf Links dio marcha atrás a planes que según la empresa eran esenciales para proteger el campo de golf de la compañía —pintorescamente enclavado en las dunas con vista hacia el Atlántico— de ser engullido por las crecientes aguas.

Para un hombre a quien le gusta ganar, la derrota —justo hace un mes después de resultar presidente electo— le ha dejado un amargo sabor en la boca. Y a pesar de la heterogénea naturaleza de la resistencia, Trump parece haber apuntado a un único culpable: La Unión Europea, cuyas normas y regulaciones respaldan muchas de las objeciones, escribió el rotativo.

En entrevistas y declaraciones públicas, Trump ha citado su altercado en torno al muro del campo de golf como evidencia para justificar su prejuiciosa perspectiva sobre la UE que lo pone en desacuerdo con décadas de política exterior bipartidista en Estados Unidos.

Presidentes anteriores —demócratas y republicanos por igual— han visto a la UE como un asociado esencial en la estabilidad mundial, y un baluarte en contra del nacionalismo egoísta que dio origen a dos guerras mundiales. Para Trump, las regulaciones de protección ambiental del bloque resultaron ser una amenaza para sus exquisitamente cuidados fairways y greens, indicó The Washington Post.

“Resultó ser una experiencia nada placentera”, según dijo el mes pasado a  entrevistadores británicos y alemanes tras haber sacado a colación la disputa por el muro, de manera espontánea, cuando le pidieron su opinión sobre la UE.

“Una muy mala experiencia”, según enfatizó semanas después cuando volvió a tocar el tema en su primera conferencia de prensa en la Casa Blanca.

The Washington Post publicó que la batalla burocrática en torno al muro marítimo en el campo de golf resulta ser un poco común momento de cambio en la historia geopolítica. Y aun así, en Europa, la hostilidad de Trump hacia la unión a la cual sus partidarios atribuyen mantener décadas de paz continental se ve como potencial golpe fatal.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, recientemente dio el extraordinario paso de incluir a Trump en la lista de amenazas contra la ya tambaleante UE, junto con China, Rusia y los islámicos radicales.

La disputa en torno al campo de golf, claro está, no es la única explicación al desdén de Trump. El presidente también ha criticado el estatus de la UE como rival comercial de Estados Unidos, el predominio de los intereses alemanes dentro del bloque y su supresión de las identidades nacionales.

Pero el hecho de que un roce relativamente menor en un campo de golf tenga algo que ver en las decisiones que se toman en asuntos de política exterior de alto nivel resulta desconcertante para algunos de quienes se opusieron al muro —especialmente, dicen, debido a que Trump está equivocado.

“Habla como si la UE fuera la que le puso un alto a la construcción de su muro. No fue así”, dijo Dave Flynn, uno de los directores de un grupo local de surfistas que se opusieron a la barrera marítima. “Es sorprendente que una decisión de política exterior como ésta se pueda tomar en base a información completamente errónea”.

El centro turístico, con campo de golf de 18 hoyos, ubicado al poniente de la aldea de Doonbeg, es relativamente pequeño, constituyendo una reciente ampliación al imperio global empresarial de Trump, el cual cedió a sus hijos justo antes de mudarse a la Casa Blanca.

Irónicamente, el centro turístico fue originalmente construido con la ayuda de un subsidio de cuatro millones de dólares de parte de la UE. El dinero tenía la intención de impulsar el desarrollo rural. Y por un tiempo fue así, atrayendo a turistas internacionales y creando más de 200 empleos en la aldea, donde la ganadería, la pesca y un puñado de bares habían sido los pilares de la economía local.

Pero para principios del 2014, a poco más de una década de su apertura, el centro turístico estaba teniendo dificultades, golpeado por una economía irlandesa que aún se estaba recuperando de la recesión global y severas tormentas invernales que dejaron el campo muy dañado.

La compañía de Trump llegó y lo compró a un precio de descuento —por alrededor de unos 15 millones de dólares.

En la primavera de ese año, Tump visitó su nueva adquisición. En el Aeropuerto Shannon, se le ofreció una bienvenida con alfombra roja, con todo y arpista y un apretón de manos de parte del ministro irlandés de finanzas. En entrevista por radio, Trump dijo que invertiría 45 millones de dólares en una dramática expansión de las instalaciones del centro turístico.

Pero conforme las tormentas continuaron golpeando los greens, pronto se hizo aparente que ningún tipo de inversión serviría de nada al menos que las frágiles y siempre cambiantes dunas sobre las que se construyó el campo de golf fueran protegidas de las olas del mar.

Al principio, la solución de la compañía fue dejar caer pilas de piedras a lo largo de la playa. Pero las obras no contaban con los permisos necesarios del Condado de Clare, por lo que se suspendieron.

Finalmente, Trump International presentó un audaz plan ante el cabildo del condado: un muro de roca de dos millas (3.2 kilómetros) de largo, 200 mil toneladas de peso, y 15 pies (4.5 metros de altura) que separaría drásticamente las dunas de la contigua playa Doughmore.

El proyecto se detuvo a nivel condado –sopesándose las objeciones de acuerdo con las leyes locales, nacionales y de la UE. Se rechazó una petición a nivel nacional.

El centro vacacional no recuperará el muro de piedra –al menos no como estaba planeado originalmente. Semanas después de que Trump triunfara en noviembre, la compañía retiró su propuesta en vez de responder las 51 preguntas hechas por funcionarios de planeación del condado.

En cambio, Trump International ha propuesto dos muros más bajos, que en conjunto miden menos de la tercera parte del original.

La batalla continúa. Muchos integrantes de los mismos grupos que se opusieron al muro original han objetado el nuevo plan, argumentando que cuando fracasen inevitablemente las barreras más bajas, Trump International volverá a exigir unas más grandes.

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