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Internacional

“Esto es lo peor que se le puede hacer a una familia”

Agencias | Viernes 07 Abril 2017 | 08:26 hrs

Agencias |

Nueva York.- El pasado 20 de marzo al colombiano Juan Vivares se le vino el mundo encima. Ese día, tras haber perdido un caso de asilo, fue a una cita en el edificio de inmigración en el 26 Federal Plaza, en el Bajo Manhattan, y quedó detenido por ‘La Migra’. Allí comenzó un calvario que lo alejó de su esposa Yahaira Burgos y de su hijo Christopher, de 14 meses, y que este jueves llegó a su fin luego que fuera puesto en libertad.

El inmigrante, quien llegó a Estados Unidos en el 2011 huyendo de amenazas de muerte en su país por su activismo político, fue traído en avión desde Luisiana el pasado lunes, y ahora espera que la petición de ajuste de estatus por matrimonio, que sometió hace cuatro meses, le permita seguir junto a su familia y evitar ser deportado de regreso a Medellín.

“Fueron los peores días de mi vida. Estar lejos de mi esposa y de mi pequeño, y no saber qué podía pasar conmigo, es algo que no se lo deseo a nadie. Lo que uno vive allá adentro encerrado es muy duro, pero más duro que eso, es estar lejos de la gente que uno ama”, comentó el electricista, conteniendo las lágrimas. “Esto es lo peor que se le puede hacer a una familia”.

El joven de 29 años, a quien le fue negada su petición de asilo en el 2013 por falta de evidencias, recordó que las últimas dos semanas estuvieron llenas de angustia, miedo y tristeza.

“Estaba muy asustado porque de Nueva York me movieron a New Jersey, luego a Texas y luego a Luisiana y era muy duro, porque sentía que mi esposa y mi abogada no me podían ayudar desde lejos, aunque sí me pudieron ayudar. Solo podía hablar por teléfono con mi esposa, que me contactaba con mi abogada, y como Yahaira es una mujer de mucha fe, me daba ánimo todo el tiempo”, agregó el colombiano.

Vivares agregó que el cansancio mental era demasiado, “pero ahora que ya estoy al lado de ellos y veo la sonrisa de mi hijo, me siento mejor. Solo tengo en mente seguir trabajando por mi familia y seguir luchando por mi residencia. Sé que es un camino difícil, pero lo tengo que hacer para quedarme en este país que me ha dado tantas oportunidades”.

Juan Vivares con su esposa, Yahaira Burgos y su hijo, Christopher Vivares.
Juan Vivares con su esposa, Yahaira Burgos y su hijo, Christopher Vivares.
La esposa del colombiano, quien trabaja como portera de un edificio, no solo agradeció la campaña promovida por el sindicato 32BJ, al cual perteneces, y varios líderes políticos para que liberaran al padre de su hijo, sino que narró la pesadilla que vivió en las últimas semanas.

“Fue horrible. Yo llegué a pensar que no iba a llegar este día de volverlo a verlo y no me imaginaba el mundo sin él. Cada vez que hablábamos, yo sentía su estado de ánimo hasta el punto que mi bebé y yo nos enfermamos, pero no le dejaba saber eso a él. Le decía que siguiera luchando, que todo estaba bien aquí afuera. Nunca le dije nada que no fuera que iba a regresar a su casa pronto”, afirmó la dominicana, destacando que el lunes a las 6 de la tarde le volvió el alma al cuerpo.

“El viernes confirmaron que lo iban a traer a Nueva York y yo no creía, pero el lunes fui con la abogada hasta el Federal Plaza y ahí lo pude volver a ver. Lo abracé y de ahí nos fuimos a recoger al niño. Yo me hice la fuerte y traté de no llorar delante de él, porque lo veía muy afectado, pero luego todos terminamos llorando, pero esta vez de felicidad”, dijo.

Sigue el riesgo de deportación  

Rebecca Press, la abogada que lleva el caso, explicó que tras ganar una batalla en la Corte de Apelaciónes, el tribunal determinó que por ahora Juan no puede ser deportado, aunque deberán reabrir el caso, como parte del proceso.

“Él tuvo que presentarse ante Inmigración porque cuando uno pierde la última apelación ICE recibe esa información y sabían que perdió el caso de asilo, tras dos apelaciones. Pero mientras eso estaba pendiente, él se casó, y aunque no creo que vaya a perder el caso de petición familiar, es posible que la corte de apelaciones no quiera abrir el caso de deportación otra vez, y necesitamos que lo reabran para poder seguir en el próximo paso de la residencia”, comentó la abogada.

“Ganar la petición de familia, no quiere decir que ya ha ganado la residencia. Si no lo reabren, vamos a estar otra vez donde estábamos hace dos semanas, donde estuvo en riesgo de ser deportado. Eso es posible, pero dudable”, agregó.

Entre tanto, Héctor Figueroa, presidente del sindicato 32BJ, hizo un llamado al actual gobierno Federal para que no siga con sus planes de dividir hogares y lo invitó a mostrar más humanidad para evitar que más inmigrantes vivan episodios de dolor, que en muchos casos no tienen un final feliz.

“Este es un momento agridulce, porque muchas familias no pueden tener la alegría que vemos hoy con Juan. Por eso tenemos que seguir peleando por las muchas familias que están siendo separadas de manera injusta”, comentó el líder sindical.

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