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Internacional

España, en vilo ante el plebiscito catalán

Agencias | Domingo 01 Octubre 2017 | 11:27 hrs

Agencias |

Madrid.- Cataluña afronta hoy una cita tan compleja como fundamental para definir su futuro político e institucional en el marco (o no) de España y de la Unión Europea. El gobierno de Cataluña, de marcado carácter independentista, ha convocado para hoy un referéndum “ilegal”, según las leyes españolas, y amenaza con declarar la independencia de España si el resultado apoya mayoritariamente esa opción.

El gobierno español, con poca voluntad de negociación y cierto autoritarismo, ha echado mano de policías y jueces con la consigna repetida hasta la saciedad de “el

referéndum no se celebrará”.

El gobierno catalán, haciendo oídos sordos a las leyes españolas, anunció que más de 5.3 millones de votantes están llamados a participar para que respondan con un “sí” o un “no” a la pregunta: “¿Quieren que Cataluña sea un Estado independiente, en forma de República?”.

La de ayer fue una jornada tranquila de reflexión en la que, hasta la hora de cerrar esta información, no se registraron mayores incidentes. Sólo algunas ocupaciones de un centenar de escuelas por parte de grupos pro independencia. De esa manera han intentado garantizar que hoy se pueda votar en esas instalaciones, que por orden judicial, no deberían albergar ninguna votación. 

Pase lo que pase en este día de hoy, lo que está claro es que se abre (o se aumenta, según quien lo mire) una profunda brecha política, institucional y social entre unas partes importantes de las sociedades catalana y española. Y, además, una negociación política al día de hoy parece (casi) imposible.

Tras unas semanas de gran enfrentamiento político, al estilo casi caricaturesco del gato y el ratón, ha quedado en evidencia que ninguna de las dos partes implicadas en este conflicto gana; por el contrario, parece muy claro que ambas pierden. Por un lado, el gobierno español ha mostrado su cara más autoritaria utilizando todo el peso de la ley y la policía en defensa de una Constitución española que sale muy debilitada de este grave conflicto. Por su parte, el gobierno catalán ha convocado una votación que no cumple con casi ninguno de los estándares internacionales: sin censo ni junta electoral, sin lista de centros legales a los que acudir a votar; con sólo campaña electoral a favor del sí a la independencia, e, incluso, hasta hace sólo unos días, sin boletas ni urnas en las que depositar los votos.

"Lo de este domingo (hoy) es una payasada”, dice a Excélsior un hombre que toma un café en el mercado de Sant Antoni de Barcelona. “Yo iré a votar, pero lo haré en blanco. Ninguna de las dos opciones me representa”, comenta con este periódico otra mujer mientras espera a ser atendida en un puesto de verduras.

Es una alegoría sencilla de la situación actual, al menos, en gran parte de la capital catalana. “El referéndum es una quimera”, dijo hace poco el presidente español, Mariano Rajoy. “Votaremos” han gritado hasta gastarse la garganta los defensores del referéndum y de la secesión.

Ése ha sido el panorama de estos días. Falta de diálogo, opiniones partidistas, escaso análisis crítico, y muchas muchas interrogantes. A la espera de los resultados de esta noche en Cataluña, algunas de esas cuestiones las resumimos aquí:

¿Cómo opinan los catalanes?

 

La sociedad catalana está muy dividida sobre la independencia; 49.4% está en contra de la secesión y 41.1% a favor, según una encuesta ordenada por el gobierno regional en julio pasado.

Aunque, los equilibrios y porcentajes parlamentarios locales favorecen un poco al independentismo: en las últimas elecciones legislativas catalanas las formaciones favorables a la independencia (la coalición Junts pel Si y la CUP) consiguieron la mayoría de los escaños con 47.8% de los votos, pero lejos de la mayoría absoluta.

No obstante, el deseo de los catalanes de expresar su opinión sobre la autodeterminación parece claro. Según datos del último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió, 71% de los catalanes está a favor de que se celebre un referéndum legal y pactado para abordar el encaje de Cataluña en España.

¿Cuántos votos necesita la independencia?

 

La ley catalana del referéndum prevé que la independencia de Cataluña será aprobada siempre que haya “más votos afirmativos que negativos” de entre los emitidos válidamente. Esto implica que no existe ningún mínimo de participación ni un porcentaje mínimo de papeletas necesarias para que se apruebe la secesión de la comunidad autónoma.

No obstante, para los analistas políticos consultados por Excélsior, el porcentaje de participación en la hipotética votación de secesión “será clave”, ya que un bajo número de asistentes podría desacreditar el resultado. “Con 35%, en la noche de hoy será muy difícil decir hemos ganado, vamos a proclamar la independencia”, comenta un politólogo catalán a este diario.

¿Qué pasará si gana el sí?

 

En caso de que se pueda votar y que hubiera más votos a favor que en contra de la secesión catalana, algo que parece lo más que probable, el Parlamento catalán convocará en 48 horas una sesión ordinaria para declarar “formalmente” la independencia de Cataluña. Aunque en los últimos días, el presidente Puigdemont ha asegurado que “una declaración unilateral de independencia no está encima de la mesa” y que después de la votación “habrá un compromiso de diálogo y de negociación y de mediación” con el gobierno de España.

Etapa de gran confusión

 

Si hoy en España existe unanimidad sobre una cosa es que la situación es muy grave, y nadie se atreve a aventurar cómo va a terminar. La votación podría llevar al país a una de sus peores crisis políticas desde el fin de la dictadura de Francisco Franco hace cuatro décadas.

“Hay trenes que sólo pasan una vez en la vida”, es la frase, al mejor estilo de manual de autoayuda, de un folleto de propaganda de la organización independentista Asamblea Nacional Catalana (ANC). Hoy veremos si ese tren llamado independencia sigue su camino o descarrila.

 

Salen en defensa de la unidad

 

AFP y DPA

 

BARCELONA.– Miles de personas se manifestaron en varias ciudades de España en contra del referéndum de independencia previsto para hoy en Cataluña, al que el presidente regional no piensa renunciar a pesar de la oposición de Madrid.

Enzarzado desde hace años en un conflicto creciente con el gobierno del conservador Mariano Rajoy, el Ejecutivo de esta rica región del noreste de España está decidido a celebrar esta consulta prohibida por el Tribunal Constitucional español.

Por ello, miles de personas con banderas españolas salieron a las calles de Barcelona y de otras ciudades del país para mostrar su rechazo contra este proyecto que mantiene divididos a los 7.5 millones de catalanes.

"Catalonia is Spain (Cataluña es España)” o “Nosotros también somos catalanes”, cantaban bajo la lluvia en el centro de Barcelona, donde unas cinco mil 500 personas, según la Guardia Urbana local, se congregaron ante el Palau de la Generalitat (gobierno catalán) y el Ayuntamiento de la ciudad.

"Me trae un poco el cansancio de esta ruptura, el cansancio de esta antidemocracia, el cansancio de estas imposiciones, de este quebrantamiento de la ley”, dijo María José Moreno, una manifestante de 54 años.

En Madrid, Valladolid, Oviedo, Santander, Sevilla o Valencia también llovían críticas al nacionalismo catalán, además de alguna que otra al gobierno español.

La concentración más numerosa tuvo lugar ante la sede del Ayuntamiento de Madrid, en la plaza de Cibeles, uno de los puntos más emblemáticos de la capital española, con la consigna “por la unidad de España y en Defensa del Estado de Derecho”. La presidenta regional de Madrid, Cristina Cifuentes, animó esta semana a colocar la bandera en los balcones. La exhibición pública de símbolos nacionales es poco habitual en España, en parte como reacción a su abuso por parte de la dictadura franquista (1939-1975).

Cerca de 10 mil manifestantes –según el gobierno– formaron un mar de banderas de España y cantaron lemas como “¡Unidad, unidad!”, “¡No nos engañan, Cataluña es España!” o “Puigdemont a prisión”, en referencia al jefe de Gobierno de la región, Carles Puigdemont.

La concentración, a la que asistieron desde familias con niños hasta jubilados, se produjo sin incidentes y en un clima festivo, si bien en las redes sociales circuló un video de jóvenes cantando el “Cara al sol”, un himno falangista.

"El Estado tiene que hacer política, tiene que convencer de lo bueno que es estar unidos, en lugar de repetir todo el tiempo que el referendo es ilegal”, lamentaba Rafael Castillo, ingeniero, en Madrid.

El interés por las movilizaciones a favor y en contra del referéndum quedó reflejado en Twitter, donde la etiqueta #EspañaSaleALaCalle se convirtió en la más usada de la red social en el país.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.


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