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A 27 años de la tromba que devastó la ciudad de Chihuahua

El Diario de Chihuahua | Viernes 22 Septiembre 2017 | 17:21 hrs
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Chihuahua— “Dicen que desde Santa Eulalia se veían las culebras, que eran dos y que se peleaban allá arriba en el cielo”, así reza la frase que aparece en la portada del libro “Días de lluvia; más allá del espejismo, olas en el desierto”, editado luego de la tromba que azotó a la ciudad de Chihuahua el 22 de septiembre de 1990 y cuyos registros dicen que fueron 47 muertos, 10 desaparecidos, más de 12 mil damnificados, mil 360 viviendas con daños totales y 740 con daños parciales. Los testimonios recogidos dicen que “al día siguiente se podía ver la muerte, se podía respirar la muerte”.

Este viernes se cumplieron 27 años de los hechos y en la memoria de algunos, los recuerdos permanecen tan vívidos como si fuese una herida que se resiste a convertirse en cicatriz.

Luz Elba Ramos, vecina de la colonia Pacífico, narra lo ocurrido como una parte vital de su propia historia; “renacimos como el ave fénix, pero no de las cenizas sino de los escombros, el lodo y la destrucción que dejó el agua”, dice y muestra las fotografías en blanco y negro que guarda como testigo mudo de aquella noche.

“Un poco antes de acostarnos, el arroyo empezó a subir de nivel, el agua zumbaba muy fuerte”, dice y agrega que en la corriente se podían ver teclados de piano, estufas, tanques de gas y muebles diversos. En su casa, ubicada justo en la esquina de la calle… el agua abrió “un boquete” de metro y medio que le inundó el sótano donde el líquido alcanzó una altura de 3 metros aproximadamente.

“Allí tenía una bodega y todo se lo llevó”, igual que se llevó el cuerpo de una vecina de nombre “María” que “no se quiso salir de su casa y la corriente la arrastró; también habla de un hombre llamado “Antonio” que corrió con la misma suerte y su cuerpo sin vida apareció a la altura del puente de Guadalupe.

“Los rescatistas montaron el caballo de Antonio y fue el animal quien lo encontró; empezó a olfatear y a patear sobre el punto donde estaba el cuerpo enterrado. Vieron la hebilla del cinturón y escarbaron para sacarlo”. También, dice, “una ola muy fuerte se llevó a un niño, pero nunca apareció”.

Luego de la tragedia, señala, canalizaron el arroyo “La Canoa”, pero “movieron el cauce y dicen que con el tiempo éste buscará su corrida natural”.

Se acumularon 100 mm de agua

La tormenta que azotó Chihuahua el 22 de septiembre de 1990, quedó registrada como una de las más intensas en la historia de la capital ya que, en un lapso de 2 horas se acumularon 100 milímetros de lluvia dejando como saldo cientos de viviendas inundadas, damnificados, lesionados y muertos.

Salvador Echavarría, meteorólogo de la Unidad Estatal de Protección Civil, recuerda que se tenía el pronóstico de lluvia, pero nunca se esperó la precipitación tan intensa que se prolongó durante la noche de aquel “Sábado Negro”.

La alerta, dice, se encendió cuando se dieron cuenta que no era una, sino tres las tormentas que se aproximaban provenientes del Golfo de México, del Océano Pacífico y desde el Norte; la primera traía humedad, la segunda calor y la tercera frío, elementos que convergieron, pero nunca se juntaron, formando una especie de remolino que empezó a girar alrededor de la ciudad para luego caer en forma de chorros enormes que de inmediato convirtieron las calles en ríos.

Ese día, agrega, el viento era de 50 kilómetros por hora, pero además 3 tormentas eléctricas que se prolongaron durante 45 minutos cada una; luego de eso, la lluvia continuó en forma de llovizna hasta las 2 de la mañana, pero ya para entonces los estragos en la ciudad eran de enormes proporciones.

La cantante Yuri, dice el entrevistado, daba esa noche un concierto en el gimnasio Manuel Bernardo Aguirre y las autoridades le pidieron que alargara el show con el objeto de mantener a la gente en el interior y evitar una crisis de pánico generalizada por lo sucedido. Así lo hizo y la presentación concluyó en las primeras horas de la madrugada.

Según datos periodísticos de esa fecha, fueron 32 colonias las más afectadas con casas destruidas al 100 por ciento, otras con daños parciales considerables y otras en peligro de derrumbarse debido a la humedad.

Los arroyos cobraron su cauce y ocasionaron daños severos en las colonias Villa, Villa Nueva, Insurgentes, San Lázaro, San Jorge, y las aledañas al Bulevar Díaz Ordaz. De igual forma hubo afectaciones en Quintas Carolinas, Emiliano Zapata, Arroyo de los Perros, Arroyo de la Cantera, Revolución, Las Granjas, Gloria, Campesina, Rosario, Ignacio Allende, Jardines del Norte, y Santa Rita. Cerca de 25 colonias quedaron sin abasto de servicios básicos como agua y luz. Miles de chihuahuenses se refugiaron en los 32 albergues temporales que se instalaron en la capital o con sus allegados. “El problema, dice Salvador Echavarría, es que “hemos robado el espacio natural de ríos y arroyos y en su lugar se han construido viviendas y vialidades sin tomar en cuenta que, cuando una tormenta de esa envergadura llega, arrasa con todo”.

Fotógrafo murió al intentar salvar a familia

El fotógrafo Silvestre Juárez recuerda ese día no sólo por el desastre ocasionado por la lluvia, sino por la muerte de otro fotógrafo, Remigio Córdova quien, al intentar salvar a una mujer y sus hijos, fue arrastrado por el agua. “La familia se salvó, pero él murió y su cuerpo fue encontrado a la altura del puente de Guadalupe”.

Esa noche, dice el señor Juárez, andaba trabajando y “de repente empezó a llover de manera anormal; yo andaba en una camioneta 4x4 y cuando fui al laboratorio a hacer las fotos, el agua le llegaba arriba de las llantas”.

El laboratorio estaba en el cruce de la Avenida Independencia y Niños Héroes y tuvo que cerrar porque se mojaron las máquinas; afuera —señala—, había alrededor de 20 autos varados y “empecé a jalarlos con la camioneta”.

A eso de las 8 de la noche, dice, el canal del Chuvíscar amenazaba con desbordarse porque iba al tope de agua. Camino a casa de un amigo, encontramos el pavimento destrozado, carros varados y casas derrumbadas.

“Al día siguiente, fui contratado por Gobierno para tomar fotos del desastre y en el Bulevar Díaz Ordaz andaban los soldados escarbando con picos y palas en busca de los cuerpos”.

 

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