Continúan despojando de sus casas a indígenas

Manuel Quezada/El Diario
2019-01-02

Chihuahua.- El sacerdote jesuita, Óscar Raynal, denunció ayer la venta ilegal de casas construidas en el asentamiento indígena “Carlos Arroyo”, por el expresidente de la Asociación Civil “Asentamientos Tarahumares A. C.”, Arturo Ugalde González, y el titular actual, Eleazar Sánchez Ramos, de quienes dijo que además de incurrir en un delito, no se sabe qué han hecho con el dinero de la enajenación del patrimonio construido con aportación de benefactores privados, del Estado y Municipio.
Acompañado de familias tarahumaras de dicho asentamiento, así como de los denominados “Carlos Díaz Infante” y “Pájaro Azul”, también le solicitó a Arturo Ugalde que rinda un informe sobre el medio millón de dólares que recibió entre 2010 y 2017, ya que dejó una deuda considerable de Predial, despidió a todas las personas que trabajaron con él, entre ellas a la encargada del asentamiento “Carlos Díaz”, y a otro colaborador de nombre José Luis Estrada sin indemnizar, y prácticamente se quedo solo en el Consejo.
El sacerdote Óscar Raynal, recordó que los padres Carlos Díaz y Carlos Arroyo, fueron misioneros en la Tarahumara y al llegar a esta ciudad trabajaron con los indígenas, y el primero vio conveniente juntarlos para que se protegieran de la sociedad y cultura de los mestizos.
Con ese fin, se construyó el asentamiento “El Pájaro Azul”, en el que incluso vivió con los indígenas y murió en 2002, y en ese año, tomó su lugar el sacerdote Carlos Herrera. El jesuita dijo que por instrucciones de su superior empezó también a ver lo de los asentamientos indígenas en Chihuahua.
Recordó que se graduó en una academia en Estados Unidos, donde tuvo un compañero multimillonario que se interesó en apoyar ese proyecto.
Dijo que con el multimillonario, coincidieron en reuniones celebradas cada cinco años y en una junta celebrada en Nueva York por el año 2005, le entregó un cheque de 100 mil dólares para un asentamiento, y al llegar a Chihuahua contactó al empresario Luis Lara, y duplicó la cantidad, con lo cual se pudo fundar el primer asentamiento tarahumar “Carlos Díaz Infante”, en la Colonia Primero de Mayo.
Para llevar a cabo esa proyecto se formó la Asociación Civil “Asentamientos Tarahumares A. C.”, y el terreno de ese asentamiento que se le había donado al sacerdote Carlos Díaz Infante por el ejido Robinson, se integró al proyecto, y con el dinero que se juntó, se compraron 30 casas prefabricadas al Grupo Cementos de Chihuahua.
Informó que el ingeniero Francisco Bike, sacó a toda la gente que estaba en chozas miserables, mientras se habilitaba el terreno y se colocaran las casas. Ese asentamiento se inauguró en junio de 2006, con presencia del multimillonario de Estados Unidos, de Luis Lara y el gobernador en José Reyes Baeza.
En ese marco, el norteamericano propuso que si daba otros 100 mil dólares, las autoridades y el empresario chihuahuense estaba dispuesto a dar esa misma cantidad para hacer otro asentamiento indígena. Recordó que ya se tenía un terreno donado por la presidencia municipal, cuando estaba Juan Blanco Zaldivar, con un costo de 150 mil pesos, el cual se integró a la Asociación Civil, y fue así como se pudo hacer el segundo asentamiento denominado “Carlos Arroyo”, más grande que el anterior con 70 casas, unas 40 relativamente chicas y otras con un cuarto extra para evitar el hacinamiento.
Óscar Raynal dijo que el segundo proyecto se inauguró en agosto del 2007, y el presidente de la asociación civil era Francisco Bike. Informó que desde el 2005 al 2014, su compañero norteamericano dio un total de un millón de dólares y en 2015 realizó otra aportación de 25 mil, para que se hiciera un taller de artesanía en uno de los sitios, que también colaboró con ello la Fundación del Empresariado Chihuahuense.
El sacerdote detalló que la idea de los asentamientos era que las familias rarámuris que llegaban de la sierra desprovistas, pudieran tener una casa, pero no para siempre, sino que mientras que ellos encontraban trabajo y encontraban un terreno donde hacer su vivienda, pudieran permanecer en ale sentamiento.
Las familias se recibían con la firma de un contrato denominado comodato, donde aceptaban un compromiso de buen comportamiento, y mientras no se emborracharan, drogaran ni maltrataran a la familia, podían quedarse ahí hasta que consiguieran su propia vivienda.
En 2010, hubo un cambio de presidente de la Asociación, salió Francisco Bike y llegó Arturo Ugalde González, dijo el sacerdote Óscar Raynal, quien agregó que pudo convivir con el nuevo encargado un año, pero en 2011 lo mandaron de la Compañía de Jesús a las Islas Marías, y se desconectó de los asentamientos durante siete años.
Al regresar a Chihuahua a finales de septiembre de 2018 para quedarse definitivamente en la ciudad, se enteró de un espantoso desorden que se realizó en los asentamientos, desde el 2010 a la fecha.
Los tarahumaras empezaron a ser expulsados, sin razón, de los asentamientos y les empezaron a meter demandas y se cambiaron las actas constitutivas originales, de modo que llegaron a vender casi la mitad las casas del asentamiento “Carlos Arroyo”, y no se vendieron las del “Carlos Díaz Infante”, porque ahí se opusieron las familias.
Actualmente no se sabe dónde está ese dinero y qué se hizo con eso, por lo que se incurrió en abusos, y los rarámuris se sienten con miedo que los corran, ni tienen un ambiente de seguridad ya que continuamente reciben amenazas, de que sino compran, los van a correr.
Indicó que ahora hasta se dice que hubo una señora que compró cuatro casas y las renta a diferentes personas, no precisamente rarámuris, cuando la idea era que solo fueran indígenas.
De hecho, se sabe que el nuevo presidente de la Asociación buscaba intervenir en el asentamiento “Pájaro Azul”, del cual ni siquiera está integrado a la A.C. Finalmente, el sacerdote dijo que buscarán la reordenación de los asentamientos para dar seguridad jurídica a los indígenas, evitar la venta de más casas y volver a los estatutos como estaban en su idea original. [email protected]