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Opinion

* ViveBús, consecuencias de administrar la crisis

| Lunes 28 Marzo 2016 | 00:53 hrs

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* El clavo ardiendo al que se aferra Javier Corral

* Serrano, muchos generales sobre su espalda

* Pedro Hernández, el influyente de Palacio


 En el momento menos oportuno la crisis del transporte entró en crisis. No es un pleonasmo por descuido ni recurso retórico: desde que empezó a rodar el ViveBús sólo ha generado problemas a los usuarios y al gobierno; es decir, nació en circunstancias difíciles, esa condición permaneció con más o menos intensidad hasta hace unos días, cuando de crisis rutinaria pasó a emergencia, justo cuando más daño electoral puede infringir a los candidatos del partido en el gobierno.

Son las consecuencias de administrar el problema en lugar de asumirlo como va e intentar resolverlo. Justamente de eso se trataba cuando la presente administración decidió implementar el sistema hoy conocido como ViveBús, el transporte era un desastre indigno de una ciudad como Chihuahua, había que mejorarlo. Sucedió al revés, el intento fracasó desde su origen, empeoró.

Los especialistas más avezados dijeron que un nuevo sistema era inviable bajo el mando de los viejos concesionarios. La recomendación en el proyecto original era crear una empresa manejada por profesionales que rindiesen cuentas a los socios; es decir, a los poseedores de las viejas concesiones.

Sin embargo, se impuso la política, crearon la empresa CTC, pero permitieron que la manejasen las corporaciones sindicales y sus caciques de siempre. Sólo cometieron ese primer error, los demás han sido consecuencia; de modo que hoy, en pleno proceso electoral, los sindicalistas perversos y ladinos boicotean el servicio, levantando la mano contra el mismo gobierno que al inicio les entregó el negocio en charola de plata.

Esos personajes sinvergüenzas y bribones sólo entienden la ley de la fuerza, por lo mismo a los chihuahuenses resulta incomprensible que el gobierno haya sido condescendiente con ellos hasta el extremo de observar debilidad. Los responsables del transporte han fallado, en esa parte, a la confianza del gobernador, no saben, no pueden o no quieren desprenderse del chantaje gremial que alimenta la crisis. Cualquiera de las tres posibilidades es una calamidad para el usuario.

Hoy enfrentan una realidad que no les gusta: se la ganaron al dejarlos crecer y permitir volverse en su contra cuando son más vulnerables, durante el periodo electoral. No es tarde, el gobierno se debe hacer cargo del transporte a la de ya, sin distinguir –como no distingue la gente- de ruta troncal o alimentadoras, es un solo conjunto, una no opera sin la otra. Los usuarios quieren una solución, les tiene sin cuidado con cargo a quién va, siempre que no sea a su bolsillo.

Pasó la precampaña, está por terminar el silencio y Javier Corral sigue invirtiendo tiempo y energía en mantenerse unido a un clavo ardiendo: procurar para su causa las siglas del PRD. Qué obsesión la de Javier, sólo demuestra que su madera es la de un parlamentario hecho en la irresponsabilidad del que sólo pide cuentas sin jamás haberlas dado –las cuentas-, no las de un político en campaña y menos las de un gobernante capaz de distinguir realidad de ficción.

Este PRD de Hortensia Aragón no suma más de tres votos en todo el estado. En el PRI los toleran tanto como los desprecian; la izquierda los vomita, por entregados, los otros partidos los tachan de vendidos y oportunistas; la sociedad los ignora ¿Para qué pretende Corral hacerse de sus siglas? No es comprensible esa actitud en un candidato que juega por segunda vez.

Frente a un escenario de suma cero, como está hoy el PRD, bajar a Beltrán del Río de la candidatura o reducirlo no significa nada, absolutamente nada, ni siquiera en Delicias, considerando que la votación superara el 65 por ciento de los votos, según estimaciones conservadoras. Cuando la gente participa, el juego de las alianzas pierde importancia.

Mientras Corral siga desgastándose aferrado a ese clavo ardiendo, pasará el tiempo de campaña y al final se dará cuenta de que su única opción será sumar sus pocos votos al independiente, siempre y cuando éste haya prendido, pues tampoco hay garantía de que prenda. Ésa es la oposición de Chihuahua, está hecha garras.

En el cuartel de Serrano se miran muchos generales, la mayoría de ellos de cuatro estrellas, aunque algunas sean de corcholata. Adriana Terrazas, Memo Márquez, Alejandro Domínguez, Óscar Villalobos, Fernando Mendoza y Fernando Rodríguez, Víctor Anchondo, Pancho Salcido y José Miguel Salcido, Alfredo Urías, Alejandro Cano, Sergio Reyes, Julián Luzanilla, Alex Lebarón ¿A quién mandarán por los burritos?

Adriana Terrazas es la encargada de coordinar a estos lagartones de piel endurecida, una tarea enorme para alguien con escaso cartel fuera de Juárez. El candidato necesita estar muy atento, la simulación en campaña es la madre de todas las derrotas y los generales sin tropa son expertos en simular ¿Cómo pueden ofrecer resultados, siendo que no tienen a quién mandar al frente de batalla? Suerte y que se pongan a trabajar, los votos se ganan en la calle, no en la mesa.

Pedro Hernández es el nuevo hombre influyente de Palacio, lo demuestra cada que puede, a veces hasta trabajando, aunque usted lo dude, también los funcionarios de altos vuelos trabajan de tarde en tarde. Se metió de lleno en la organización de proteger a los paseantes ordinarios de estas fechas, desplazando a Luis Luján, responsable de Protección Civil.

Muestra disposición el secretario de Salud: organizar los operativos de protección es una tarea ingrata, pues siempre hay noticias trágicas; esta vez la cuenta de muertos va en doce. En esas anda hoy el buen Pedro, siendo que por naturaleza tiende al glamour.

Ante la pasividad de Luis Luján, responsable del área, Pedro se montó sobre esa estructura de protección y aprovechó las fortalezas de la secretaría a su cargo para coordinar los trabajos. Aguas, tanto fervor no es bueno sin que haya un salvavidas sobre quién descargar culpas, en este caso los de Protección Civil harían muy bien el papel de “culpables”, de hecho es lo que mejor saben hacer, pues es imposible proteger a miles de turistas cuando el alcohol rueda en los centros recreativos. Al paso que va Pedro, terminará por encelar a Jaime Herrera, el supersecretario.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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