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Opinion

* Intolerancia de los tolerantes

| Lunes 12 Septiembre 2016 | 00:40 hrs

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* Barrio deja la transición ¿Por qué?

* M3 presiona con Eduardo Fernández

* Nomenclatura panista no haya su lugar

L
os que postulan el ejercicio de la tolerancia como estilo de vida se muestran especialmente intolerantes con quienes piensan diferente a ellos en materia de tradición familiar y activismo religioso.

Políticos, artistas y comunicadores identificados con la izquierda desplegaron una campaña contra la marcha organizada por el Frente Nacional por la Familia, opuesta a las reformas constitucionales propuestas por Enrique Peña Nieto.

Les parece una provocación que los fieles salgan a las calles a defender su concepto de familia, convocados por los jerarcas católicos. Consideran la acción una provocación peligrosa, pretendiendo ignorar que sólo hacen lo que ellos en otros momentos: defender sus puntos de vista en temas tan controversiales.

No hay sorpresa en el número de participantes en la manifestación “En Defensa de la Familia”. Según el Inegi el 86 por ciento de los mexicanos se declaran católicos y una parte muy importante del 14 por ciento restante profesa una fe basada en los evangelios cristianos. En una votación sobre ese artículo, el resultado sería mayoritariamente a favor de la familia tradicional.

La religión adosada con temas ideológicos es de la mayor sensibilidad, motivo de confrontación histórica en el país. Desde que México hizo los primeros ensayos por crear su sistema político, han chocada de diferentes formas.

Por lo mismo extraña que los supuestos tolerantes, quienes por lo regular defienden los derechos humanos, en pleno siglo XXI condenen abiertamente la expresión de los que defienden el concepto de familia tradicional.

Las intolerancias hay que condenarlas donde quiera que estén; ellos están en su derecho –lo ejercen con solvencia y determinación- a defender sus creencias y puntos de vista, pero deben aceptar a quienes no piensan igual. La condena los ubica en el departamento de intolerantes, de lo que con frecuencia se quejan.

Cuando faltan tres semanas para el cambio de gobierno y al momento en que la transición tiende a suavizarse, por la validez de la elección, Francisco Barrio anuncia que se retira.

Sus declaraciones explicando la salida son comedidas, de reconocimiento pleno al gobernador electo, sin matices de frustraciones o reclamos encriptados. Intenta dejar la impresión de que se va conforme.

Dijo que salía para atender asuntos personales, explicación recurrente en el exgobernador que nada explica en los hechos. Equivale a decir a las antiguas renuncias “por motivos de salud”.

Después trascendió que haría el camino de Santiago junto a uno de sus hijos a fin de cumplir un viejo anhelo. El camino de Santiago lo puede hacer en cualquier momento, hasta en invierno se ven peregrinos transitando la mítica ruta, de modo que Barrio pudo esperar a que su ahijado político protestase el cargo, dejarlo debidamente instalado y luego atender sus asuntos personales.

Por esos y otros motivos hubo comentarios en diversos sectores del PAN, en el sentido de que Barrio y Corral tuvieron sus primeras diferencias y por eso Barrio optó por alejarse, siendo que en algún momento incluso valoraron la posibilidad de que fuese representante del gobierno en Juárez.

Las supuestas diferencias estarían asociadas a los prospectos de izquierda propuestos por Corral para ingresar al Gobierno. Tome los dichos con las reservas del caso, pero asegure que la versión ha trascendido en algunos grupos azules. Esas salidas siempre están cubierta de un velo de misterio.

Ponga usted que lo de Barrio son meras especulaciones, se va porque no siente que su presencia sea necesaria y prefiere hacer turismo religioso, pero los que sí ven –lo dicen abiertamente- una amenaza para el PAN en el futuro gabinete corralista, son la nomenclatura del PAN, encabezada por la Alianza de la Triple M, para efectos prácticos identificada como M3.

Están desconcertados porque se ven excluidos y desde luego que lo están, las posiciones para ellos, asumiendo que las tengan, serán contadas y menores. Uno de los comentarios más reiterados de Corral es que llegó al gobierno sin compromisos, en lo que obviamente incluye a la estructura de su partido.

Tiene razón, sabe que no ganó por efecto o fortaleza de su partido, sino por el desgaste social del gobernador Duarte y del PRI. Además, sabe que la dirigencia encabezada por Mario Vázquez hizo todo lo posible por frenar su candidatura, coincidiendo en ese propósito con Duarte.

En este contexto debe entenderse la intención de Eduardo Fernández al presentar su candidatura a la presidencia del directivo estatal del PAN, a menos que en los acuerdos y desacuerdos del PAN haya decidido ir por la libre para negociar espacios propios.

Es improbable, solo a nada le tira. No obstante parece que el M3 presiona a Javier Corral con llevar la elección del PAN a la asamblea de consejeros, sabiendo su fortaleza en la estructura partidaria.

Corral y los panistas de prosapia, entre quienes usted debe contar al hoy ausente Barrio, Gustavo Madero y Guillermo Luján, en oficio de grandes santones, tienen el pastel mayor de gobierno; el M3 está refugiado en las presidencias municipales de Chihuahua y Delicias, pero se niega a entregar la presidencia del PAN, a menos que reciba cargos de relevancia en Gobierno y Congreso.

El acuerdo preliminar es que Fernando Álvarez Monje sea presidente del PAN y Blanca Gámez coordinadora de la fracción parlamentaria, pero quieren amarrar ambos cargos a posiciones en el gobierno, por ejemplo Desarrollo Rural para Mario Vázquez y otros espacios a sus leales.

En gobierno no haya su lugar, y tienen razón, la realidad es que no los quieren tener cerca, si los negociadores de Corral aceptan los términos del M3, será sólo temporalmente, la división en lugar de suavizarse se profundizó con el triunfo.

Javier Garfio fue muy enérgico con la empresa que arroja químicos contaminantes al canal, en el tramo previo al río Sacramento. Hace un año los multó, clausuró y obligó a procesar correctamente sus desechos, liberando temporalmente al sector de los fétidos olores.

Sin embargo, los vecinos del sector se quejan nuevamente y tienen razón, con sólo pasar por ahí apesta. Lo anterior indica que la insalubridad llegó de nuevo. Una llamada de atención les hace falta, es inadmisible que ninguna autoridad sanitaria detenga esos escurrimientos que contaminan el sector.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






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