• Sábado 17 Noviembre 2018
  • 11:33:10
  • Tipo de Cambio $18.25 - $19.10
  • 17°C - 63°F
  1. Sábado 17 Noviembre 2018
  2. 11:33:10
  3. Tipo de Cambio $18.25 - $19.10
  4. 17°C - 63°F
  5. Siguenos en Facebook - eldiariodechihuahua.mx
  6. Siguenos en Twitter - eldiariodechihuahua.mx

Opinion

Implicaciones del choque Corral-M4

| Martes 18 Abril 2017 | 00:09 hrs

|

Reelección y futurismos en juego

Patético, el tapabaches de Cabada

Paralelismos de las tres perlitas

¿Se entregaría Duarte en forma negociada?

 N
acho Rodríguez la hizo buena: salió a medios y desafió sin titubeos el poder de Palacio. Defendió su elegibilidad para titular de la ASE, órgano del Congreso sometido a despiadado jaloneo entre los dos grupos que disputan la supremacía en el PAN: los remasterizados felices agrupados en torno a Javier Corral y el “M4”, fortalecidos en las presidencias municipales de Chihuahua y Delicias, el Congreso y  la nomenclatura partidista.

A Javier Corral, César Jáuregui -el ex bueno- Fernando Álvarez Monge, Guillermo Luján y Rocío Reza póngalos como los actores centrales en el grupo que, para efectos prácticos, será identificado por los “corrales”. Miguel Latorre, María Eugenia Campos, César Jáuregui (el malo), Mario Vázquez y Nacho Rodríguez alinean el “M4”.

En su rededor se agrupan los activos del PAN, con mayor o menor compromiso o afinidad, más o menos liderazgo pero nadie permanece indiferente a la guerra civil. Quizá Gustavo Madero marche por la orilla, reportan que está concentrado en afianzar los espacios administrativos que generan comisiones.

De ahí en más el choque involucra a todos y la explicación es sencilla: la disputa es por el 2021, con escala en el 2018. Es decir están en juego las reelecciones de los diputados y presidentes municipales y desde luego los futurismos a la gubernatura.

Por eso los desafíos sin mesura: Javier Corral dijo el miércoles pasado, antes de ir a vacaciones, que Nacho Rodríguez se había descalificado sólo y preguntó: ¿Para eso llegas al gobierno, nos tardamos 18 años para eso? Dando a entender que no puede admitir ilegalidades.

Corral no es obtuso, sabe que moral y políticamente está desautorizado para imponer a un auditor cómodo; en consecuencia quiere dejar la carga de la “irresponsabilidad” en el M4 hoy representado por Rodríguez.

El aludido respondió haciendo una defensa a la autonomía de poderes y ratificó la validez de los documentos que le permitieron concursar el cargo. El mensaje es claro; mantendremos la plaza.

Los diputados de Miguel Latorre tienen la palabra, sobre ellos recaerán las mayores presiones. Este intento de atropello y sus consecuencias es otro gran tema en la errática administración del Nuevo Amanecer.

Mientras los "corrales" se debaten a duelo en dos frentes: el duartismo y el M4, su líder hace que gobierna. En Juárez se tomó la foto con una máquina de bacheo. ¡Un gobernador tapabaches! Por Favor, hagan colectas para que concurse aunque sea una obra media, pero díganle que ningún mandatario hace historia tapando baches. Acciones desesperadas.

Un rápido repaso de los gobernadores íconos de la corrupción en la presente década, los tres a quienes Peña Nieto ponderó como jóvenes modelos del nuevo PRI -Borges, Duarte y Duarte- muestran inquietantes paralelismos.

El primer empleo registrado de Roberto Borges fue en 2003, como asesor de relaciones públicas de la Secretaría de Desarrollo Económico de Quintana Roo, de ahí pasó a Secretario Particular del diputado federal Félix González Canto, mismo cargo que desempeñó cuando su jefe fue nombrado candidato del PRI a gobernador.

En gobierno González Canto lo hizo Tesorero General del Estado, luego presidente del CDE del PRI y en 2009 diputado federal, espacio que dejó en 2011 para ser candidato a gobernador. Ganó las elecciones y en diciembre de aquel año ocupó el cargo.

Sin ninguna experiencia profesional o académica, en tan sólo ocho años Borges pasó de burócrata en quinta categoría a gobernador, patrocinado por el cacique político del estado, Félix González Canto.

Javier Duarte ingresó al servicio público como asesor de la “Coordinación General para la Promoción de la Participación Social de la Secretaría de Gobernación” –el nombrecito describe la inutilidad de la oficina- después asesor de la Comisión de Reglamentos y Practicas Políticas de la LVII Legislatura de Veracruz.

Pronto lo llamó Fidel Herrera, otro cacique de la región, al que sirvió como Secretario Particular durante sus periodo legislativo –tres veces diputado federal y dos senador- antes de llegar al gobierno.

Al ser gobernador Herrera Beltrán, nombró a Duarte Subsecretario de Finanzas y a los dos años lo elevó al mayor cargo administrativo, Secretario General de Finanzas y Administración. Lo hizo diputado federal de 2006 a 2009, misma Legislatura de Borges, y luego gobernador.

Igual, sin méritos administrativos, profesionales o académicos más que ser su secretario y confidente particular, de oscuro burócrata en siete u ocho años pasó a gobernar uno de los estados más importantes del país.

Diez años mayor que sus homólogos tropicales, César Duarte reporta su afiliación al PRI en 1977, con sólo 14 años. Desde esa fecha deambuló entre Parral y Juárez como discreto político pueblerino: consejero del PRI municipal y estatal, secretario general y presidente del CDM en Parral y otros cargos menores, intentando en el inter allegarse recursos con la venta de pantalones, botas vaqueras y autos chuecos, hasta que en 2000 recibió la oportunidad –cedida por Marco Adán Quezada- de ocupar uno de los lugares más lejanos en la lista de candidatos a diputados pluris.

Estuvo en San Lázaro del 2000 al 2003, luego diputado local y del 2006 a 2009 diputado federal por segunda vez. En éste periodo conoció e intimó con Emilio Gamboa, tan influyente como desprestigiado, que lo hizo presidente del Congreso e intervino determinantemente para convertirlo en gobernador de Chihuahua.

Como los otros, César Duarte carecía de experiencia laboral, credenciales académicas, pero se avino al padrinazgo de un Tótem de la política y logró su objetivo.

Tres carreras fugaces, sin experiencia administrativa, de carácter cortesano y patrocinados por un cacique. Avenirse sin condición a sus caciques padrinos tiene altos costos, Fidel Herrera y González Canto se mueven campantes, mientras que Emilio Gamboa sigue siendo uno de los políticos más influyentes del país.

Las crónicas de la detención de Javier Duarte levantan sospechas sobre una entrega pactada y los analistas políticos consideran que lo hizo a cambio de liberar a su esposa de asuntos penales.

Por como sucedieron los acontecimientos, descritos ampliamente entre domingo y lunes, la sospecha es fundada: ¿Se entregaría César Duarte con el fin de cubrir a su esposa de implicaciones legales en los maxijuicios? Sólo Duarte sabrá. Y va otra: ¿Se allanaría Javier Corral a una entrega negociada?

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.






Estás utilizando AdBlocker D: Quizás te interese este artículo