• Miércoles 19 Diciembre 2018
  • 5:44:59
  • Tipo de Cambio $18.25 - $19.10
  • 7°C - 44°F
  1. Miércoles 19 Diciembre 2018
  2. 5:44:59
  3. Tipo de Cambio $18.25 - $19.10
  4. 7°C - 44°F
  5. Siguenos en Facebook - eldiariodechihuahua.mx
  6. Siguenos en Twitter - eldiariodechihuahua.mx

Opinion

El Supremo cooptado

| Lunes 29 Mayo 2017 | 00:21 hrs

|

Cuántos años tiene Lucha

Fiscalía sufre una regresión

El espejo de Raúl y Paty

C
asi ocho meses tardó el gobernador Corral para dejar a modo de sus intereses el Supremo Tribunal de Justicia, sometido a una espiral de atropellos desde que César Duarte decidió “oxigenarlo”, eufemismo con el cual justificó la designación de sus amigos y compromisos políticos, Villegas y Quintana.

Primero relevó de la presidencia a Gabriel Sepúlveda e impuso en su lugar a Julio César Jiménez Castro; después recomendó para la Secretaría General a Norma Angélica Godínez, antigua amiga y confidente; luego colocó a Paco Molina en la Dirección Administrativa y el viernes cerró la cooptación con las propuestas a consejeros de la judicatura.

Van en su representación Fernando Sotelo Mesta, que llega a través del Congreso pero a propuesta de Palacio; y Luz Estela Castro, ella sí, recomendada directamente por el Ejecutivo. Con ellos ocupó todos los espacios posibles y la justicia en Chihuahua quedó a sus órdenes. Puede preguntar qué hora es y le responderán “la que usted quiera, señor gobernador”.

Quizás su carácter contumaz y tozudo lo impulse también contra los magistrados duartistas, pretendiendo reventarlos por el único amparo vigente contra la “oxigenación”, el de Ramírez Luque. Es improbable que prospere, nadie en el gremio da esperanzas.

No obstante, abogados y tinterillos atisban un plan B para terminar con la herencia de Duarte. Dado que el amparo será rechazado, piensan que de alguna manera se las ingeniarán los asesores de gobierno –Maclovio Murillo, César “exbueno” Jáuregui, y Paco Molina- a fin de relevar del cargo a unos tres magistrados, entre los que apuntan a Luis Villegas, Gabriel Sepúlveda y Jorge Ramírez.

Villegas, chocado de frente con el gobernador, Sepúlveda y Ramírez lo más ortodoxo del duartismo. De esa manera sensibilizarían al resto de los rebeldes, acabando con la insurrección sin tener que relevar a todos los nuevos.

Habría que ver: es una tarea difícil. Lo que deben hacer es dejar en paz al Poder Judicial, acabar con su manoseo y permitir que haga su trabajo. Los representantes del Supremo para el Consejo de la Judicatura lanzan luces positivas en ese sentido, tanto Pablo González como Roberto Siqueiros son magistrados de carrera, con prestigio y reconocimiento bien ganados.

Julio César está hecho a la vieja escuela; será fácil suponer que ajustará su actuar a los intereses de la Justicia. Ellos representan una esperanza de que el Poder Judicial observe un mínimo de independencia, siempre que no se dejen presionar por Luz Estela Castro, quien sin sombra de duda pretenderá meter la mano más allá de sus facultades legales.

Precisamente Lucha es un episodio aparte: está claro que Javier Corral la lleva en lo más profundo de su corazón. La señora le tiene comido el seso. Cuando amarró la candidatura presionó hasta lo indecible a Mario Vázquez, entonces presidente del PAN, para que hiciera a Lucha candidata a diputada.

No pudo, pero al ganar le reservó otra posición mejor: la consejería de la Judicatura. Por eso a nadie extrañó que fuese Lucha la propuesta del Ejecutivo, a pesar de las esperadas impugnaciones a su nombramiento, por motivos de edad y otras supuestas violaciones al decreto.

Si por Corral fuera la señora Castro -de quién jueces y magistrados que la conocen dicen que “no hay peor lucha que Lucha Castro”-, era magistrada y presidente del Tribunal. No le alcanza para tanto, así que la puso de consejera, a riesgo de sufrir otro desgaste, precisamente por su cuestionable nombramiento.

El abogado Cortinas Murra promoverá un juicio de amparo contra Luz Estela, alegando al menos dos causales que según su criterio la hacen inelegible para el cargo: tiene más de 65 años, criterio debatible, pues también la señora tiene menos de 66 y que el Ejecutivo no lanzó una convocatoria pública.

No pasa nada, Corral ya decidió, por lo tanto no hay poder en todo Chihuahua, así cumpla o no con los requisitos, que baje a la señora Castro de la Consejería. Suerte a Cortinas Murra, pero su recurso pinta complicado, así le asista la razón jurídica.

Uno de los muchos problemas que enfrentó Reyes Baeza durante su administración, fue la falta de coordinación, mejor dicho la absurda competencia entre el secretario de Seguridad, Raúl Grajeda y la procuradora de Justicia, Patricia González. Se pisaban los cables uno al otro, sin importarles en absoluto las consecuencias.

En lo peor de la lucha contra el crimen, sería injusto descargar toda la responsabilidad en esa absurda confrontación entre procuradora y secretario; pero sin duda fue uno de los factores que contribuyeron a la jornada sangrienta.

Hoy que Chihuahua sufre otra ola violenta, el gobierno de Corral planea regresar al viejo esquema, creando una “comisión” en lugar de la Secretaría de Seguridad, a cuyo cargo estarán las fuerzas policiales.

Peniche y Aparicio, fiscal y futuro comisionado, deben observarse en el espejo de Raúl y Paty. Ojalá sepan lo que hacen; ojalá esa reestructuración en las fuerzas de seguridad ofrezca resultados positivos al delicado momento que vive Chihuahua por causa de los grupos criminales.

En el pasado ese esquema fracasó, lo cual no implica necesariamente que también ahora vaya mal. Sin embargo atenidos a la experiencia, hay pocas razones para ver la reestructuración con optimismo.

Pero algo debe hacer el gobernador Corral y con urgencia, los niveles de inseguridad crecen todos los días y la Fiscalía de Peniche se muestra incompetente –resolvió el caso de la joven Athie, ya nada más le faltan otros mil- entre ellos los de Adrián Rodríguez y Miroslava Breach, los ganaderos e infinidad de etcéteras, teniendo dificultades hasta para reconocer el hecho.

Además de los ajustes, suponiendo y deseando que sean para bien, resultaría positivo empezar por eso tan básico: aceptar la existencia del problema. Sería un buen principio para regresar al camino de la pacificación.

El punto es que se niegan a reconocerlo, aceptar que la violencia atemoriza nuevamente a la sociedad, como en los años de la guerra emprendida por Calderón. Por desgracia los hechos de sangre, violencia y muerte ahí están, atemorizando a la sociedad con asesinatos, balaceras, secuestros, mientras que el gobierno del Nuevo Amanecer hace que no pasa nada. Sí pasa, y mucho, pregunte a las familias de los muertitos y verán lo que pasa.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.


--




Estás utilizando AdBlocker D: Quizás te interese este artículo