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Opinion

La incógnita del primer informe

| Jueves 10 Agosto 2017 | 00:42 hrs

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Atrás de la raya: Madero trabaja

Isela Torres, da la cara por el PRI

Muñoz Ledo aguada la sopa

 S
i usted fuera Javier Corral y debiera presentar en menos de dos meses su primer informe de gobierno al frente de la administración estata, ¿sobre qué áreas pondría énfasis? Es lo que empiezan a preguntarse empresarios, académicos, políticos de diversos partidos, incluidos del PAN, y desde luego la Renata.

Los desconcierta la ausencia de claridad en las tareas sustantivas de la administración estatal; no ven obra púbica; la crisis financiera sigue igual o quizás peor, la reestructuración administrativa fue a la inversa, creando nuevas secretarías y dependencias que implican mayor burocracia, la violencia se disparó. Qué diablos informar, se preguntan.

Su gran y única promesa de campaña, por la que recibió el voto mayoritario de los chihuahuenses, fue meter a César Duarte en prisión. No ha caído Duarte pero consiguió apresar a varios charalitos que sirvieron de mensajeros, pececillos menores como Jesús Esparza, otro de valor relativo, Ricardo Yáñez, y uno francamente víctima del abuso gubernamental, Javier Garfio.

Con ellos deja insatisfecho el deseo ciudadano de justicia y aunque podría ampliar las detenciones para el día del informe, como presumiblemente lo hará, todo esfuerzo en ese sentido quedará corto mientras Duarte siga prófugo. La gente quiere ver tras las rejas al “vulgar ladrón”, como prometió en campaña.

Otro tema al que dedicó tiempo en su primer año es la renovación del Poder Judicial. Hay materia: creó el Consejo de la Judicatura y provocó el relevo forzado en la presidencia del Supremo Tribunal de Justicia. En términos superficiales hizo su propia oxigenación a fin de arrebatar el control de la Justicia al exgobernador en fuga. Bien.

Su problema es que adjudicarse los cambios sería reconocer que intervino directamente, sin facultades legales, en el Poder Judicial y eso sería inadmisible para un demócrata de su catadura, como lo promocionan sus aplaudidores.

De ahí en más habría que ver, quizás el impugnado nombramiento de Javier “Pato” Ávila como consejero de Atención a Víctimas, la destitución de Rodolfo Leyva de Transparencia y Jesús Esparza en la Contraloría. Pero sería lo mismo, reconocer la mano pachona en esos nombramientos cuya competencia es de otros poderes o instituciones independientes.

La realidad anterior explica el enorme compromiso que tiene Gustavo Madero, confesado ayer por él mismo, de trabajar en la preparación del informe. Atrás de la raya, el jefe de gabinete está trabajando, interrumpirlo va contra los intereses del Estado.

La suya es tarea muy pensada hasta para un exsenador y coordinador de fracción, campeón de las reformas constitucionales, exdiputado federal, expresidente nacional del PAN y exaspirante a la Presidencia de la República. Redactar el informe y además hacerlo en los mejores términos, de modo que el señor gobernador pueda lucirse y tapar la boca a todos sus críticos, tiene su grado de dificultad.

Pero además Gustavo es una persona con sobrada capacidad para desempeñar ese trabajo y tomarse todo el tiempo necesario a fin de compartir foros con Beltrones y Mancera sobre temas de la política nacional; cabildear con los lagartones en la Ciudad de México ponderando el Frente Amplio e intentar colocar a Javier Corral como el prospecto mejor calificado para encabezarlo.

Es hasta una injusticia que sus detractores le pidan explicaciones sobre las actividades como jefe de gabinete o que Isela Torres, diputada del PRI, ignore las amplias y desgastantes tereas que realiza con limitado presupuesto.

Si alguien quiere opinar con seriedad sobre el desempeño de Madero, primero que conozca su agenda de trabajo, pues eso de hablar por hablar denota mala fe. El hombre, además supervisa –eso sí con mucho detenimiento y metodología avalada por las instituciones empresariales más exitosas- el cumplimiento del Plan Estatal de Desarrollo.

¿Les parece poco? Pues de ser así es que sus detractores jamás han tenido tan elevada responsabilidad.

Desde ayer está claro, Gustavo Madero justifica con creces el salario que recibe de los chihuahuenses y quien lo cuestione está invitado a conocerlo. No pidan que lo publique en su página de transparencia, pueden hacerlo directamente de la fuente primaria.

Inocente, si al menos tuviera más verbo con qué engañar a los bobos; pero son esas respuestas de que “no saben lo que hago” y describiendo en tres líneas sus tareas, abona más a la critica ya de por sí graneadita en razón de su actuar netamente partidista. Son las buenas familias, recuerde siempre ese pequeño detalle.

La primera vez que Isela Torres protestó como diputada local, fue en la LVI Legislatura, en la segunda parte del gobierno de Fernando Baeza. Pasaron cuatro gobernadores y la señora regresó al Congreso convirtiéndose en la única representante popular del PRI que ha tenido la valentía de cuestionar directamente a los más relevantes funcionarios del Nuevo Amanecer.

Ahí está la señora cual cuchillito de palo, insistente con todo tema que incomoda a los funcionarios emanados del PAN e incluso a sus propios compañeros de Partido y cuanto insospechado saca la cabeza con temas peregrinos provisto de carnita mediática.

Si el PRI de Omar Bazán tiene congruencia con la militancia activa, debería hacer un reconocimiento a la legisladora juarense. No descansa, muchas veces sin que nadie le haga caso, denunciando cuanta irregularidad considera en el gobierno del PAN.

La última caló en Gustavo Madero obligándolo a cuadrarse a guerras, con eso de que la señora desconoce su trabajo. Será por la carencia del mismo o que diga el señor diputado quién si lo conoce, fuera de su entorno próximo. Isela Torres está resultado una legisladora refrescante, quién lo iba a decir, más sabe el diablo por su vasta experiencia que por diablo.

Porfirio Muñoz Ledo hizo aguada la sopa del Foro para destapar al gobernador Corral como aspirante a la presidencia de la República. Durante una entrevista en el Universal calificó al Frente Amplio, que hasta hoy ni es Frente y mucho menos Amplio, de “mazacote”.

Nada nuevo, durante una de sus entregas editoriales lo llamó “Frente Holgado”, pretendiendo decir que resultaba inviable una alianza entre la izquierda y la derecha.

Ese frente, como dijo el viejo lagartón mexicano, carece de viabilidad política, pues pretenden construirlo desde arriba hacia abajo y sin más propósito que obtener el poder por el poder mismo. Esperen a ver cuándo truena o si lo arman de qué manera reacciona la militancia de PRD y PAN.

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