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Opinion

Acciones por amanecer

Daniel García Monroy | Jueves 11 Enero 2018 | 18:09 hrs
Si yo fuera gobernante en Chihuahua haría cosas mínimas por el bien común, cosas pequeñas, tal vez insignificantes, pero aseguro: reales y efectivas. Más de alguno podrá criticarme por las nimias ideas que voy a proponer; pero me gusta soñar que le voy hacer.



Si yo fuera gobernante, con poco dinero del presupuesto, que pagamos los ciudadanos, crearía un premio estatal para los jóvenes técnicos inteligentes, que pudieran imaginar-crear-cambiar algo pequeño, pero anacrónico e inútil que existe en todas las ciudades y colonias donde vivimos: las pequeñas fosas donde se coloca el medidor de agua potable. Decenas de miles de esos boquetes en el suelo están convertidos en hoyos-trampas para los caminantes, la gran mayoría son agujeros rellenos de basura y alimañas todo el año, donde ningún ser humano puede leer consumo real alguno de agua, que es por lo que supuestamente existen. Por obra y gracia del demonio corruptor ningún gobierno ha podido proponer la instalación de una tapa que no pueda ser robada o desaparecida por miserables seres. –Siempre he pensado que son los propios empleados de la Junta o los empresarios que venden los medidores quienes provocan vandalizar y robar estos artefactos, pues a ambos les conviene mantener esta vergonzante realidad--.



Pagaría un muy buen premio y apoyaría con recursos de inversión a los jóvenes emprendedores ganadores para generar el negocio-fábrica, que desapareciera para siempre esas muestras eternas de corrupción política-empresarial, que lastima por la apatía de toda autoridad por intentar siquiera su más mínimo cambio; ¿coludida? ¿inoperante?



Si yo fuera gobernante, no construiría ni un parque más en la ciudad. Todo el dinero del erario en este rubro lo invertiría en mejorar los que ahora existen. Los pintaría de colores llamativos-vivos; sembraría árboles, flores, pasto, renovaría los juegos infantiles, las canchas deportivas para los niños y los jóvenes, mejoraría todo aquello que atrajera a los vecinos a convivir a diario con sus familias y sus congéneres. Colocaría iluminación solar y organizaría seguridad pública  para recuperarlos para toda la gente que anhela disfrutar de un campestre natural donde conocer al prójimo.



Dejaría de pensar en inaugurar zonas inútiles (como el ejemplar nuevo parque Sacramento, de triste soledad perenne, que nadie visita) para restaurar y darle vida a los que ya existen. A cualquier bien nacido chihuahuense le debe dar pena ver tantos de esos espacios abandonados, sucios, oscuros, atemorizantes. De qué sirve un nuevo jardín público sin la risa y la asistencia de los niños, sus padres, sus abuelos, de qué. Mis mítines de campaña los transformaría en convocatorias a los vecinos, cada domingo, para acudir a sus parques más cercanos para limpiarlos, disfrutarlos y cuidarlos. Pintaría las enormes palomas del Palomar de colores brillantes para cambiar su oxidada imagen actual y recuperar su belleza; no creo que su autor se enojara si no ha dicho nada por cómo están ahora; denigradas por vandalizadas y abandonadas. Sabría negociar con sus creadores para mejorar todos los monumentos oxidados colocados en tantos espacios públicos. Los convencería con un buen argumento: la cantidad de fotos y selfies que se tomarían miles de chihuahuenses y turistas después de pintarlos artística y creativamente. Cambiaría los repujados color heces que nos heredó en la Plaza del Ángel, el vulgar ladrón, para recordarnos su imposición de nefasta autoridad ignorante. De pasada también quitaría las placas conmemorativas con el cesarismo de su nombre de todas las construcciones públicas. --Dejaría las de los edificios del PRI, claro está, para que sólo y solos los que quisieran siguieran recordándolo--.

 

Si yo fuera gobernante convocaría al dueño del más enorme elefante blanco de nuestro centro de la ciudad el armatoste malogrado adjunto al edificio del Congreso del Estado para hacerlo entrar en razón y modificarlo en su uso por algo humanamente productivo. Y si no, ni hablar, activaría el proceso de expropiación, porque ¿no es el bien común lo que se debe priorizar en caso de que los privados estén privados de razón? No creo que haya edificio en el mundo que tenga más de 35 años vacio e inservible. --Por lo menos le hablaría a los del record Guinness, para celebrarlo, pues--.



Si yo fuera gobernante crearía un lugar público donde los chihuahuenses pudiéramos alegrarnos, conocer, aprender, un sitio que reconvirtiera a la ciudad, de un poco menos gris y ocre, en un tanto más colorido y disfrutable. Es triste y lamentable que no exista ni un solo sitio en donde los chihuahuenses podamos sonreír satisfechos en sociedad. Un museo de cera, un zoológico, un acuario, un planetario, un salón de los espejos, algo nuevo y feliz para nuestros niños y jóvenes.



Prueba de la ausencia de propuesta gubernamental en este vital ámbito para la reconstrucción del tejido social, es que los ciudadanos mismos lo han tenido que ¡inventar! Los abuelos de la tercera edad se ponen a escuchar y bailar música ranchera los domingos en la calle Libertad, junto a la presidencia municipal, porque ningún gobierno ha tenido la capacidad, la iniciática y el talento para promover la convivencia familiar y social alegre en el centro de la ciudad. La fábrica de iniciativas, de creatividad, de imaginación está en huelga en Chihuahua desde hace mucho, pero mucho tiempo.  

 

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.


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