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Opinion

Díaz, el Héroe I

Rafael Soto Baylón | Jueves 08 Noviembre 2018 | 00:52 hrs
Para quienes exclusivamente han estudiado la Historia de México desde la perspectiva de los libros de texto gratuitos se quedan con la idea de que la figura de Porfirio Díaz se merece con creces haya sido vilipendiada y  despreciada y que asimismo sea el arquetipo del dictador y del tirano. El antihéroe, pues.

Cuando comento el tema del Porfiriato con quienes no conocen la historia de nuestro querido país, primero les pregunto, ¿Díaz fue liberal o conservador? ¿Héroe o villano? ¿Fue enemigo de Juárez y de la democracia?

José de la Cruz Porfirio Díaz Mori nació en Oaxaca de Juárez, en Oaxaca de manera por demás patriótica el 15 de septiembre de 1830. Murió en París el 2 de julio de 1915. Ejerció el cargo de presidente de México en siete ocasiones sumando 30 años.

En sus primeros escarceos en la política apoyo la Revolución de Ayutla que se oponía a la permanencia en el poder de Antonio López de Santa Anna (1853). En premio a sus servicios por la causa liberal, el entonces presidente Ignacio Comonfort le confirió el mando militar del Istmo de Tehuantepec. Cuando se gestaba nuevamente una rebelión conservadora, Díaz detuvo su avance. Esa influencia liberal la recibió de Juan Calvo, administrador de correos; Juan Avendaño, comerciante y el francés Charles Etienne Brasseur. Fue un importante defensor de la cultura autóctona especialmente con la zapoteca y la mixteca, sobremanera esta última pues por sus venas corría sangre heredada de esta etnia por su mamá. Cuando estalló la Guerra de Reforma, Porfirio peleó en varias batallas bajo las órdenes de José María Díaz Ordaz e Ignacio Mejía. Por su intervención en tan solo tres años le fueron conferidos los cargos de mayor, coronel y teniente general. Después del triunfo liberal, representó a su estado natal en el Congreso de la Unión como diputado. Pero cuando Melchor Ocampo, Leandro Valle y Santos Degollado –quienes para muchas personas son solo nombres de calles- fueron ejecutados por los conservadores Díaz solicitó permiso para separarse de su curul e ir a pelear. Le fueron concedidas ambas peticiones. Logró triunfos importantes.

Cuando los franceses se negaron a abandonar el territorio nacional, con el pretexto de la suspensión de pagos decretada por el Presidente Benito Juárez, y avanzaron –en 1862- hacia la capital del país con un poco más de cinco mil soldados, Juárez ordenó al general Ignacio Zaragoza hacer frente a los galos. En la famosísima Batalla de Puebla, Díaz fue uno de los militares que derrotaron a francos defendiendo el ala izquierda de la ciudad. Algunos historiadores dicen que el verdadero héroe de esta celebérrima ofensiva fue Porfirio Díaz y no Zaragoza. Porfirio Díaz y González Ortega decidieron perseguir y aniquilar lo que quedaba de los invasores pero Zaragoza se los prohibió y dio así pie a que se reagruparan y esperaran a los treinta mil soldados que Napoleón III envió a apoyarlos. El ejército mexicano fue superado por el considerado entonces el mejor ejército del mundo. Díaz y otros compañeros de armas fueron capturados y detenidos en el convento de Santa Inés, en Puebla. Díaz y Berriozábal lograron escapar. En la capital del país, se entrevistó con Juárez al cual le solicitó permiso para organizar un ejército y le fueron entregados treinta mil hombres.

En 1864 Díaz y González desarrollaron una guerra de guerrillas en Oaxaca y los franceses no pudieron entrar al estado en ese momento. En esos mismos tiempos, simples coincidencias de la historia, los conservadores realizaron una pequeña encuesta para terminar de convencer a Maximiliano aceptara la corona mexicana y en 1864 se instauró el Segundo Imperio Mexicano. Al año siguiente Bazaine comenzó el Sitio de Oaxaca y después de varios meses de asedio Díaz se vio obligado a entregar la plaza. El general francés ordenó que lo fusilaran, pero Justo Benítez le salvó la vida. Fue sentenciado a prisión perpetua. Pero en 1865 Díaz escapó, reunió un centenar de hombres para combatir a los europeos. Reorganizó el Ejército de Oriente y obtuvo triunfos en las batallas de Miahuatlán y en la de la Carbonera. Tomó Oaxaca a la causa republicana liberal y se erigió como gobernador.

A principios de 1867 Napoleón III ordenó la retirada de las tropas francesas de territorio nacional debido a presiones internas y externas. El emperador dejó prácticamente solo a Maximiliano y en marzo de ese año, en el Sitio de Puebla derrotó a las tropas de Leonardo Márquez. Díaz asaltó la Angelópolis y en la celebérrima batalla del 2 de Abril tomó una de las últimas ciudades  que estaba en poder de los franceses. Solo quedaban la Ciudad de México y Querétaro.

En el Sitio de la Ciudad de México cuando ya todo el país estaba bajo la tutela republicana, Díaz tomó la capital. De inmediato prohibió saqueos y robos. Sin embargo dos militares desobedecieron y el general ordenó su fusilamiento. Continuará.

Mi Álter Ego se pregunta, ¿qué haremos cuando lleguen por aquí los cientos y cientos de centroamericanos en su pretensión de alcanzar el sueño americano? La respuesta es la siguiente: que las tres instancias de gobierno los apoyen y que la ciudadanía en general hagamos lo propio. No vaya a ser que el hambre los obligue a convertirse en delincuentes. Y sí, desearles buena suerte.

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