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Opinion

Gracias por nada

Javier Cuéllar | Miércoles 14 Noviembre 2018 | 01:10 hrs
El secuestro del empresario chihuahuense José Ricardo Caraveo Vallina ocurrido el día 30 del pasado mes de agosto en las inmediaciones de la ciudad de Cuauhtémoc, Chihuahua y su posterior asesinato en una fecha indeterminada, han conmocionado a la comunidad de todo el estado no sólo por el profundo arraigo que las familias de la víctima tienen en nuestra sociedad, sino por lo artero e inexplicable del secuestro y homicidio que desnuda una vez más la frágil vulnerabilidad en que nos encontramos todos, ricos y pobres, hombres de bien y los malvados también.

En ese caso la abulia e inactividad de las autoridades de la Fiscalía fueron evidenciadas al igual que en el 98 por ciento de los crímenes que se cometen en el estado que prácticamente jamás se aclaran y que revelan la existencia de un vacío de poder que abarca, desde la figura del gobernador Javier Corral Jurado hasta los más modestos mandos de las fuerzas de seguridad del Gobierno estatal. Enderezar demandas airadas de justicia contra un gobernador que nada escucha es inútil y nos lleva a una desconsoladora impotencia que podemos resumir en las declaraciones del empresario Arturo González que resignadamente apuntó: “Prefiero no decir nada al respecto, porque de todos modos no pasa nada.”.

Y en el mismo tenor se encuentra miles de familias de todos los miles de asesinados en el estado. Ya resulta ocioso protestar, exigir, suplicar, llorar o indignarse con la actuación de nuestras autoridades del área de procuración de justicia. Es gastar saliva inútil, de cualquier modo no pasa nada, ni ha pasado ni pasará.

Tardíamente nos estamos dando cuenta que fue un craso error haber elegido al licenciado Javier Corral Jurado como nuestro gobernador; ni en el plano de las finanzas públicas que cada día están más quebradas, ni en el ramo de la salud pública que vertiginosamente se descuida cada día mas, ni en el plano de la educación que está abandonada a su suerte, ni en lo relativo a la obra pública que se revela inexistente, ni mucho menos en el campo de la administración y procuración de justicia que se muestra no sólo como un estado fallido, sino francamente inexistente. De nada sirvió que el actual gobernador fuera oriundo de Ciudad Juárez; esta frontera ha sido la primera que se encuentra abandonada a su suerte, a su mala suerte.

Tal parece que la actual administración estatal no da una a todo lo largo y ancho de su abultada plantilla de empleados y funcionarios. Si tuvieran un poco de vergüenza debieran renunciar en masa, pero ni eso. Por eso nos decía George C. Lichtemberg ese famoso escritor y científico alemán: “Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”. Tal vez a eso se debe que actualmente pocos ciudadanos conservan respeto para nuestros gobernantes. Los criminales ni se diga.

Lo cierto es que da la impresión que la actual administración es tanto más torpe como incompetente y perezosa y ésa es una mala fórmula para sacar adelante cualquier empresa por sencilla que ésta sea. Aún más, hay quienes nos comentan que hasta para jugar golf nuestro gobernador es francamente malo. Ante un panorama tan desolador el desaliento es lo que impera y la gente ha perdido totalmente la esperanza. “Algo había muerto en cada uno de nosotros y lo que había muerto era la esperanza”. (Oscar Wilde)

Lo cierto es que como hemos visto que se han deteriorado paulatina y vertiginosamente las cosas en nuestro estado, los chihuahuenses no tenemos ya la esperanza de que las cosas cambien para mejorar, tan sólo para empeorar y eso es más grave aún que nuestra desventura porque la pérdida de nuestras esperanzas nos empuja a caer en la desesperación.

Aun para los eruditos es ocioso hacer el esfuerzo de pensar en posibles soluciones, nadie les hace el menor caso, a todos nuestros funcionarios les importa poco lo que cualquiera diga y lo que cualquiera piense. Ellos se han resignado al esfuerzo mínimo de cobrar su cheque y punto. Tal vez hemos llegado a la conclusión que en el estado de Chihuahua las cosas se encuentran totalmente perdidas y todos los planes fracasados. Lo mejor que podemos hacer por Chihuahua será irnos a vivir a El Paso porque aquí todo de nada sirve.

“Quien ha perdido la esperanza ha perdido también el miedo: Tal significa la desesperación” (Arthur Schopenhauer). Algunos creen que estamos muertos en vida. Gracias por nada señor gobernador y que al menos la paz de su sepulcro y de Dios cobije al señor José Ricardo Caraveo Vallina.

Este es un espacio de opinión abierto, sin embargo, los comentarios no deberán contener lenguaje soez ni ataques personales, de lo contrario serán eliminados.


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