De luto La Campesina; lloran habitantes muerte de Paulett

Angustia, desconsuelo y dolor vivió toda la comunidad de La Campesina al estar de luto y unirse para demostrar sus muestras de afecto y brindar el pésame a la familia Aguilera Rodríguez,

Alejandro García Ferrel/El Diario
miércoles, 13 marzo 2019 | 22:02


Angustia, desconsuelo y dolor vivió toda la comunidad de La Campesina al estar de luto y unirse para demostrar sus muestras de afecto y brindar el pésame a la familia Aguilera Rodríguez, por la pérdida de la pequeña Yelmmin Paulette, quien muriera arrollada a unas cuadras de su casa el pasado martes, por un vehículo que huyó y el conductor fue liberado.

Los restos de Paulette fueron entregados a sus familiares y la mañana de este miércoles comenzaron a velarla en la casa donde vivía, un domicilio de color rosa con blanco, marcado con el número 417, sobre la misma avenida Los Pinos, a unas cuantas cuadras de donde ocurrió la tragedia.

Su féretro, de color guinda, fue colocado justo en la entrada principal, en la sala y a sus costados   colocaron varias coronas, rodeado de globos, peluches y cartas de sus compañeritos de la escuela, de frente su familia y personas más allegadas, que miraban a cada uno entrar para despedirse de la pequeña de apenas 7 años de edad.

La escena era desgarradora, pues se trata de una niña amada por sus compañeritos y sus seres queridos, al considerarla la alegría del hogar.

Al caer el mediodía, decenas de compañeros de clases seguidos de sus padres y maestros de la escuela primaria “Agustín Melgar”, donde ella estudiaba, caminaron a la morada para darle el pésame a la familia y su último adiós a quien ya no verán más en el aula.

Algunos niños no entendían lo que ocurría, pero otros rompieron en llanto al ver a su amiga sin que les pudiera responder. “Mi amiga, ya no te voy a volver a ver, te vamos a extrañar”, otra decía "yo la quería mucho, por qué se la llevaron”, fueron las palabras de varias de las niñas al tener que abrazar a su padre por el dolor que estaban sintiendo.

Una hora más tarde, llegó otro grupo de estudiantes de la Telesecundaria de la misma comunidad, para acompañar a los deudos en esta situación difícil. En cuestión de minutos todos fue llanto desconsolado, para algunos jovencitos fue inevitable el llorar por la angustia y se abrasaban entre ellos para darse consuelo.

Nadie podía creer la magnitud de la tragedia, pues para muchos la muerte de un hijo no tiene nombre y el perderlo de una forma repentina (un accidente), hace más difícil el poder aceptarlo y jamás superarlo.

En ese momento no había palabras para aquilatar el peso de la pérdida del miembro de la familia más pequeño, ni cómo dimensionar el dolor que guarda cada uno de ellos al no poder hacer nada para mantenerla con vida, solo queda en sus recuerdos.

Conforme pasaban las horas, más familiares llegaban, en cada abrazo el llanto era inminente, el más duro fue ver a la madre, su hermana y la llegada de un varón en taxi, que hizo que rompieran en un desconsolado llanto, mientras todos los presentes miraban con los rostros cabizbajos.

Había momentos en que el silencio quedaba muy marcado, pero repentinamente los gritos cuestionando, ¿Por qué Dios mío, por qué te la llevaste? Al pasar las horas continuó el ritual sagrado y más para un angelito que fue llamado a caminar al lado del Creador.

Muchos al retirarse no podían evitar comentar lo difícil que es sobrellevar la muerte de un ser querido y elevaban plegarias para darle pronta resignación a la familia y eterno descanso a Paulette.

Afuera de la vivienda el municipio colocó dos lonas para que las personas pudieran estar bajo la sombra, cubriendo los rayos del sol y el viento, acompañando a los deudos en estos momentos de dolor.    

Familiares dijeron que posiblemente las autoridades de la escuela le harían un homenaje para despedirla, se realizará la misa de cuerpo presente para luego ser sepultada en el campo santo del Seccional de Naica, municipio de donde son originarios sus familiares.