Delicias

En busca del 'Sueño americano'

Familia hondureña pasa Navidad en las calles

Jesús C. Aguirre Maldonado/El Diario

sábado, 28 diciembre 2019 | 15:47

Sin   importarle las inclemencias del tiempo y los peligros, una joven familia hondureña, que salió de su país natal hace un mes, pasó la Navidad en la calle, con sus hijos pequeños, teniendo en mente solo alcanzar el llamado “Sueño Americano”, ya que para ellos lo principal es lograr unas monedas para comer y seguir su camino hacia el vecino país del norte.

La travesía es larga, al salir de Centroamérica, viajar en el tren, la famosa “Bestia”, esa mole de hierro que lleva sobre su lomo a muchos migrantes que huyen de su patria debido a la escasez de trabajo, y cuando lo hay es muy mal pagado.

Lo cierto es que en su país la situación ya es insoportable debido a la situación política y económica, aunado a la violencia.

Tras recorrer miles de kilómetros desde su patria, sin importarles exponer a sus hijos y ellos mismos, los sueños palpitan en sus almas, sus corazones y su mente.

Algunos vinieron a México con la Caravana Migrante, sufriendo vejaciones, abusos y miradas cuestionadoras.

Viven en las calles, donde se les hace noche, quizá en un albergue, o bajo un puente y cuando se logran acomodar tras haber recolectado algunas monedas pasan la noche en un hotelucho de baja categoría, para que sus hijos puedan tener un poco de calor, ya que en Chihuahua y particularmente en Delicias, por donde van de paso, las temperaturas son bastante bajas, muy diferentes a su país, donde el clima es más cálido.

La gente de Delicias si los ayuda y les brinda unas monedas.

Ahí en un semáforo, con una mochila al hombro, un joven “torea” los vehículos que lo ven indiferente, con los vidrios arriba, quizá por temor.

Uno que otro saca su brazo y lo extiende. Estamos en fechas de dar, de corazones que se ablandan ante el desprotegido.

Su niña reposa en una cobijita tendida en la banqueta, luego va por ella. Un auto se detiene en la luz roja, baja el vidrio y se extiende un brazo con un muñeco de peluche que se regala a la niña del migrante, que la toma, cambiándole su mirada.

El hombre se ve con estrés, tiene hijos, los trajo consigo y hay que luchar por ellos. Llevarles el alimento a la boca, también calzan y visten. La situación es difícil, pero los delicienses son bondadosos y los ayudan con lo poco que pueden.

El sueño es inquebrantable. Ya recorrieron muchísimos kilómetros. Están cerca de llegar a la frontera, a unos 500 kilómetros a lo mucho, con la esperanza de alcanzar un futuro mejor para su familia.

La situación no es fácil, lo saben, pero con la ayuda de la gente y su fe en Dios esperan lograr alcanzar el llamado “Sueño Americano”.