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Los retos de Alito en el PRI La venganza de Padierna y la estafa maestra

El Diario

domingo, 18 agosto 2019 | 15:24

SI PUDIERAMOS DEFINIR EN UNA PALABRA LA CARTA DE renuncia de la yucateca Ivonne Ortega, sería “lapidante”, al exponer lo que a su juicio mostró su partido durante el proceso para elegir al nuevo dirigente nacional del otrora partidazo.

Fueron varias frases que quedan para la memoria colectiva “elección vergonzosa”, “el PRI del 11 de agosto (el día de la elección) no la representa, el partido, sólo tiene la ruta de la extinción”, o esta, “liderazgos políticos se prestaron a esta nueva estafa”, “el resultado para el PRI es que lo refundieron”.

“Haiga sido, como haiga sido”, o como se pretenda justificar, la renuncia de Ivonne sin duda alguna muestra que el ex partidazo no alcanza de serenar las aguas hacia su interior y que se presentan fracturas que deberán ser atendidas a profundidad, para evitar una desbandada masiva de militantes, que de hecho, ya se está dando, aunque soterrada y sin mucho ruido, si no pregúntele a los Comités Municipales de la región.

Para justifica la salida, y hacer de cuenta que no dolió se menciona que ella ya tenía un proyecto listo con un grupo de colaboradores, sin embargo, la imagen del PRI queda nuevamente manchada, en momentos en que apenas se recuperaba del golpazo de la salida de José Narro, el ex rector de la UNAM, la cual dolió y mucho.

Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como Alito, tiene enfrente un reto doble, primero, unificar grupos, subsanar heridas y resentimientos, “operación cicatriz”, que le llaman, y después, en segundo lugar, trabajar en la imagen de un partido, que el solo mencionar su nombre, lo ligan a corrupción o división.

No sería mala idea, dicen los que saben, que analizara la posibilidad de cambiar el nombre, tal y como sucede cuando se toma el control de un negocio. Si tiene mala imagen a cambiar la nomenclatura, y si es buena, se mantiene la identificación y solo se menciona que tiene nueva administración, o no se dice nada.

En fin, difícil situación del PRI, y más ahora, que no tienen un liderazgo que diga la última palabra, como antaño.

PUES YO NO SÉ SI SEA COINCIDENCIA O NO pero la detención, primero de Rosario Robles, y después de Carlos Ahumada, quien fuera su pareja sentimental, independientemente de lo grave de las acusaciones de la “estafa maestra” que merece ser sancionada, sin duda, pero tiene el tufillo de venganza política.

Es que los protagonistas de este entramado ya lo habían sido,pero en otras circunstancias y otro tiempo, 2004.

En esa fecha se expusieron en el programa del payaso tenebroso los videos de René Bejarano, casado con Lourdes Padierna, recibiendo dinero de Carlos Ahumada; en una época en que era el secretario particular del ahora presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y que en aquel entonces era jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Por esa situación, Bejarano fue enjuiciado y llevado al reclusorio Sur, donde estuvo sólo un año. Las "rencillas" de Dolores Padierna de acuerdo con el abogado de Rosario Robles, es que adjudica el enjuiciamiento de su marido a acciones que emprendió Rosario Robles.  

"Es de la opinión pública conocidas las rencillas que ella tiene al atribuirle el enjuiciamiento de su marido René Bejarano a acciones que emprendió Rosario Robles, cosa que además está indemostrado, pero ella personalmente se las atribuye a Rosario Robles", dijo, según lo publicado por el periódico Milenio.

Quiere otra coincidencia, el juez que lleva el caso actualmente de Rosario Robles, es Felipe de Jesús Delgadillo Padierna,  sobrino de Dolores Padierna.

Si no es venganza política, pues vaya coincidencia, ¿no cree usted?