Delicias

LA COLUMNA

Será sepultada este jueves en medio del dolor de su familia y de la comunidad fronteriza espantada por el extraordinario suceso

Staff/El Diario

jueves, 28 noviembre 2019 | 09:17

• Agonizó y murió a causa del desgobierno

• Llaman a nueva rebelión de Tránsito

• Informe del beis lavadito por Santa Rosa 

• Pasea su teoría pacifista por Chihuahua

La escena innegablemente fue dantesca. Varios individuos armados detuvieron después del mediodía la rutera en transitadas avenidas de Tecnológico y Granjero; subieron, gritaron a los pasajeros que bajaran al tiempo que bañaban el interior de gasolina y le prendían fuego.

Entre los usuarios del camión de personal de maquiladora iba la señora Juana Collazo Rivera, de 43 años, una de cerca de 270 mil empleados (as) manufactureros que cada día se desplazan de sus hogares al trabajo y viceversa para sostener a sus familias. No más de dos mil pesos por semana su sueldo.

Ella fue de las que no alcanzó a salir completamente del camión. Su cuerpo quedó también en llamas. El auxilio inmediato de transeúntes y compañeros no evitó que sufriera graves quemaduras de tercer grado.

Fue atendida en el Seguro Social de Ciudad Juárez. Su agonía se prolongó por casi un mes. Ocurrieron los hechos el 6 de noviembre. Murió el pasado lunes. Será sepultada este jueves en medio del dolor de su familia y de la comunidad fronteriza espantada por el extraordinario suceso.

Ella fue víctima del narcoterror. Líderes del crimen organizado en esta frontera reaccionaron violentamente contra la población civil cuando fueron advertidos que varios de ellos recluidos en uno de los Ceresos locales serían trasladados a otros penales quizá fuera del estado. Decenas de vehículos particulares y de transporte quedaron reducidos a cenizas esos días y más de 30 personas fueron asesinadas.

Ninguna diferencia hay entre la muerte de la señora Collazo y la masacre de los nueve integrantes de la familia LeBaron, ocurrida apenas con horas de diferencia en La Morita, en los límites de Chihuahua y Sonora. 

No han dejado duda las autoridades investigadoras de que los autores de los asesinatos en ambos casos son bandas del crimen organizado dedicadas particularmente el tráfico de drogas.

Ahora el presidente norteamericano Donald Trump ha advertido que designará a los cárteles mexicanos como terroristas. Ha sido rechazada esa decisión por el régimen federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador desde que en esos términos fue solicitada días antes por la propia familia LeBaron.

Responsable directo de la seguridad en el estado, el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, ha sido por completo omiso en la materia. Mientras la señora Collazo casi moría envuelta en llamas y los seis niños y tres madres LeBaron eran acribillados y sus vehículos también incendiados, el mandatario atendía compromisos de golf u otras superficialidades. Este martes tuvo como única actividad su asistencia a una obra de teatro en la Ciudad de México.

Por imagen y dignidad nacional es incorrecto que otros países intervengan en la solución a problemáticas cuya resolución corresponde a autoridades domésticas pero al mismo tiempo es inaceptable que se repitan muertes como la de la señora Collazo, de los LeBaron y de decenas o centenas de víctimas del crimen organizado.

El vaso está colmado. No hay sociedad que se resigne a semejante violencia. Por cada año de Javier Corral en la administración son más de dos mil 300 asesinados (as).

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Ayer se cumplió un año de aquella bulliciosa rebelión protagonizada por los agentes de la Dirección de Tránsito que se levantaron en armas (literalmente) contra el entonces nuevo jefe de la corporación, Sergio Almaraz.

Fueron despedidos muchos de ellos; algunos casos permanecen en investigación por parte de la Fiscalía General del Estado y en la Comisión de Honor y Justicia de la propia corporación municipal del régimen independiente.

Ayer entre los agentes corrió el siguiente mensaje: “a un año de la suspensión de los agentes que alzaron la voz en contra de los abusos, este lunes se les cita para un segundo paro, en las instalaciones de Tránsito a las 8:00 am... Tenemos el apoyo de más de 200 elementos y esperamos se unan más”.

Algunos de ellos coincidieron que atrás de tal convocatoria aparecen los despedidos exjefes Francisco Franco y Rafael González Corral, que extrañan hasta la depresión la silla hoy ocupada con sobrado narcisismo por Almaraz.

Inocentes criaturas de Dios. Hace un año lograron llamar la atención y provocar efectivamente buena escandalera, pero no hicieron más que despertar a la fiera que lleva adentro el independiente alcalde Armando Cabada.

Si al inicio de la revuelta, el presidente municipal estuvo en disposición de dialogar y hasta de negociar porque Almaraz no es así como que santo, muy santo de su devoción, una vez que fue desafiada su autoridad se sostuvo en el cambio y hasta le dio sus palmadas en la espalda a su nuevo jefe vial.

Hoy inclusive mueve a sospecha que las acciones traídas por los fuegos de aquella protesta hayan sido filtradas a días de una eventual nueva protesta.

Para el lunes indudablemente no habrá quien mueva un solo dedo...

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Este viernes el presidente de la Liga Estatal de Beisbol, Francisco Javier Fierro Flores, presentará su informe financiero luego de semanas de presiones para que se dejara auditar por parte de jurisdiccionales municipales e inversionistas del rey de los deportes.

Tendrá el aval del director del Instituto Chihuahuense del Deporte, Juan Pedro Santa Rosa, quien se encargó de lavar las cuentas al mal afamado “Fierrito” y con eso se hizo cómplice del responsable del funcionamiento de la liga. 

El compromiso de Santa Rosa con el presidente de la liga evidentemente vale mucho. Es tanto que el propio Instituto del Deporte giró un comunicado oficial en el que reconoce haberse extralimitado en sus funciones.

“El ICHD llevó a cabo este procedimiento administrativo (una auditoría) a pesar de no ser un ente fiscalizador, esta acción se desprendió después de las denuncias recibidas sobre los manejos al interior de la propia liga”, dio a conocer Santa Rosa. Seguramente el funcionario estatal desconoce que como tal no puede ejecutar acciones que no están expresamente definidas en la ley.

Obviamente hizo la auditoría para cerciorarse que todo saliera bien, pese a reconocer que hubo facturas ilegibles, no existe contrato con un patrocinador comercial ni con el agente de ventas al que se le da un porcentaje de las ganancias. 

Pese a ello todo fue solventado y “Fierrito” presentó lo necesario para “eliminar la posibilidad del mal manejo de sus finanzas”. 

A los jurisdiccionales, patrocinadores e inversionistas del beisbol no se le dejó tener acceso a las cuentas, pese al ofrecimiento de casi dos millones de pesos extra si no encontraban irregularidades en una verdadera auditoría, no una hecha a modo por el ICHD.

El manoseado resultado de la revisión sólo confirmó la complicidad entre la liga y la autoridad. Ello sólo calentará más a los inconformes y llevará a que se agudice la crisis en el beis estatal.

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El médico y empresario juarense Alejandro Díaz Villalobos fue placeado en la capital del estado por el grupo morenista que lo promueve como el caballo negro o tercera vía en la candidatura a gobernador.

Hizo escalas en restaurantes y concedió entrevistas en su papel de delegado en la franja fronteriza norte de la Organización Mundial por la Paz, cargo que asumió formalmente en La Rodadora el pasado mes de agosto.

La agenda del doctor que incluyó el paseo por Chihuahua se planeó desde Washington, donde estuvo los últimos días para entregar una propuesta de migración ordenada ante miembros de una comisión binacional del Senado de la República de México y el Senado de Estados Unidos.

Destacado empresario del ramo gasolinero, con presencia tanto en Chihuahua como en Juárez, Díaz Villalobos ha sido cauto para no destaparse abiertamente como aspirante al 2021. 

Pero lo rodean y apapachan los activos de Morena ligados al dirigente estatal, Martín Chaparro, así como los enviados del coordinador de los senadores, Ricardo Monreal Ávila, a quien apuntan como uno de los grandes padrinos del proyecto.

Él, sin embargo, pica piedra centrado en lo suyo, los temas migratorios y de seguridad que domina, el discurso propaz ante un escenario cada vez más violento en todo el país, sobre todo en la frontera que conoce muy bien.

El activismo de Díaz Villalobos en estas materias es su principal plataforma que se verá con mayor claridad al comenzar el 2020.

Insistimos, para competir contra los tiburones que pelean la nominación 2021, requiere más, mucho más, que teoría pacifista.