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De Mónica a Ricardo

Ricardo del Real vive una nueva batalla, pero no en el tatami como en sus tiempos de la taekwondoín Mónica, sino en la vida para ser aceptado como hombre transgénero

Reforma
miércoles, 17 abril 2019 | 13:51
Reforma

Ciudad de México.- Como deportista tuvo muchos combates en el tatami y en su vida personal tuvo otros quizá más difíciles y que le dejaron cicatrices físicas y emocionales.
Hoy, a sus 44 años de edad, encara otras batallas, siendo una persona distinta, físicamente hablando, pero con la misma esencia.
Su pasado deportivo, con medallas de justa del orbe y de Copa del Mundo y haber competido en los primeros Juegos Olímpicos en los que su deporte fue oficial, en Sydney 2000, ahí está y gracias a él es que hoy puede presentarse donde sea con la palabra "Oly" como apellido adicional, porque así lo estipulan los valores del movimiento olímpico para todo aquel que participó en una cita veraniega.
Pero el presente y el futuro, en los que está trabajando para la inclusión y el respeto a la diversidad de género, es el que vive y trabaja como el primer ex deportista olímpico mexicano transgénero que es Ricardo del Real Jaime.
Su "hermana gemela" Mónica es la que ahora está en el interior, ese que lo resguardó a él casi toda su existencia.
Su nueva historia inició legalmente el 15 de marzo de 2018, cuando recibió el acta de nacimiento con su nueva identidad, aunque ésta había empezado a gestarse años antes, cuando tomó la decisión de ser Ricardo.
Eligió ese nombre porque le gusta la fuerza que se proyecta al pronunciarlo; nunca relacionó el apelativo con Richard Raskind, uno de los primeros deportistas trans a nivel mundial que después de jugar cinco Abiertos de Estados Unidos de tenis en el draw varonil, lo haría en 1977 en el cuadro femenil como Renée Richards.
"A partir de que tomo esta decisión empieza una serie de primeras veces. Cuando nací no tuve uso de razón para emocionarme por tener ese documento (acta de nacimiento), ahora siento que he renacido. Cuando lo tramito, aparece mi nombre ahí plasmado ¡y el género!, fue para mí algo indescriptible. Definitivamente, es como volver a nacer y decir: ¡Wow! Hay hay algo legal que acredita mi identidad, nombre, etcétera, y de aquí 'pal' real, muy acorde a mi apellido", dice un emocionado Ricardo en entrevista con CANCHA.
¿Vivías en una dualidad con un yo interior que necesitaba salir, con una hermana gemela...?
Era una complicidad poco entendible. Cuando anteriormente el que siempre estuvo detrás era Ricardo y Mónica daba la cara, ahora Mónica está detrás, entonces ella siempre está conmigo. Jamás voy a olvidar, tampoco tengo amnesia. Abrir brechas para mucha gente y tener el orgullo de representar a mi País es algo que jamás se me va a olvidar, y, al final de cuentas, creo que lo que más importa es que eso me dio unos valores muy importantes para lo demás que vaya a hacer en mi vida.
¿Qué cosas?
Estar luchando, no hablando sino demostrando con hechos, como lo hacía en cada competencia. Mantuve calladas muchas cosas, estaba yo en información, tenía miedo de soltar a Mónica porque había un terror apabullante de qué van a decir, me van a señalar, voy a defraudar a mucha gente o mejor dicho se va a decepcionar, pero cuando empiezo a pensar en mí, creo que es lo más importante.
¿Qué costó más trabajo, aceptarte a ti mismo, o en pensar en la aceptación de la gente?
Hay varias aristas aquí, una de las importantes era preguntar qué soy...
¿Quién es entonces Ricardo del Real Jaime?
Me daba miedo decir soy un hombre, pero la cobertura no lo es y es algo sobre lo que no había mucha información en México, quizá había más información con chicas trans, pero no con hombres trans. Es más común ver a mujeres que hombres trans, y yo soy un hombre trans.
Un hombre trans que viste un outfit cualquiera, bebe agua mineral en un vaso escarchado y con mucho hielo y que antes de responder algunas preguntas se acaricia orgulloso la incipiente barba que empieza a crecerle como consecuencia de la ingesta de testosterona como parte de su proceso hormonal.
"Dentro de este proceso era también dejar ir cosas, aceptarlo. Primero era reconocerlo y después aceptarlo, y el hecho de aceptarlo es porque ya se hicieron todas las evaluaciones habidas y por haber y dar el paso adelante", expone mientras la mirada parece trasladarlo a los momentos difíciles.
¿Qué dejaste ir y qué no?
Estoy consciente de que hay personas que no entienden esto, a muchas personas se les hace algo que no es posible, y algo que quizás no comparte, pero al menos en el medio deportivo, sobre todo a nivel directivo, donde me estoy moviendo. En el COM, la Codeme, la Conade, con la misma Ana Gabriela (Guevara), he recibido un gran apoyo, y no sé si tenga una gran amistad, pero yo siempre he tratado de ser cordial con la gente, y he recibido respeto.
Sabía que en este camino gente se iba a ir, otra se iba a quedar y otra iba a llegar, son parte del precio. Algunos, son personas contadas, que quizá no pudieron con esto y bueno, que Dios los bendiga.
¿Alguien te decepcionó en este proceso...?
El 98 por ciento no, quizá ese dos por ciento restante sí, pero ya sabia que esto iba a pasar, no sabía quiénes serían, pero los pocos que han hecho eso pues simplemente es respetable su decisión, se pierden de una gran amistad, de una gran relación afectiva, y sobre todo de un gran aprendizaje.
¿Lloraste?
La testosterona está fuerte (risas). Siempre he sido muy sensible, pero me ha costado mucho trabajo llorar últimamente, pero no por eso no quiere decir que no sienta. Pero no, más bien ha sido mucha alegría, no he llorado más bien me he reído mucho. Aunque bueno, sí he llorado pero de risa.
En su momento luchabas mucho para mantener el peso y poder competir, ¿ahora cómo y por qué luchas?
Interesante pregunta... me considero un guerrero, me gustan los retos, descifrar el enigma y dar con la solución y lograr la meta. A pesar de que haya obstáculos en el camino, pues esto me lo dio mucho mi carrera deportiva. No todo fue color de rosa, aprendí que las cosas a pesar de que estuvieran en el rojo vivo, sé que iban a fluir y a solucionarse.
Toda batalla deja heridas, cicatrices, ¿cuántas tiene Ricardo?
Soy un bebé recién nacido, tengo año y medio. Quizá han sido rasguñitos los que ha habido, no llegan a cicatrices. Lo que pasó Mónica en su momento, creo que ya está sanado con tal suerte de aceptarme, porque a veces era encajar en un mundo, en un ambiente para poder estar vigente, contribuyendo, seguir aprendiendo y dejar de ser yo. Ahora soy yo, esta es mi esencia y así como lo hizo Mónica, no es tanto de tratar de encajar, estoy dentro, y así lo siento y lo vivo.
¿Dónde quedan entonces el dobok de Sydney, los juguetes de la infancia, el vestido de 15 años?
Aprendí a darles las gracias. Mi dobok lo doné. Mis vestidos y todo eso, definitivamente les di las gracias y los doné.
¿Fue difícil desprenderse de estos artículos que forman parte de una etapa de tu vida?
Cuando estaba en el proceso de hacerme las millones de preguntas a punto de dar el gran paso, estaba viendo pros y contras y de repente uno es aprehensivo diciendo esto me trae recuerdos. Sin embargo, aprendí a darles las gracias, aprendí a honrarlas y que otra persona podría utilizarlas o apreciar.
¿Ese desprendimiento fue un duelo o una liberación?
No fue doloroso cuando lo hice, estoy convencido de que todos los tiempos son perfectos, si lo hubiera hecho antes tal vez hubiera sido muy doloroso porque no sabía dentro de mí cómo hacerlo, pero ahora estaba muy emocionado por empezar con un nuevo guardarropa, hacer nuevas cosas, aprender otras.
Ricardo tuvo una academia de taekwondo en su natal Aguascalientes, pero la traspasó en 2007 aunque aún tiene contacto con algunos de sus alumnos. Ahora es quirofísico y tiene su propio consultorio en la Colonia del Valle de la Ciudad de México.
¿Has tenido problemas con algún paciente?
Ninguno, al contrario. Doy terapias donde, literal, el paciente se está poniendo en mis manos y hablamos de masajes, terapias. Uno de los valores que más tengo es el respeto, sea hombre o mujer en mi consultorio me salgo para que se cambien, se coloquen en la mesa y se cubran, trabajo las áreas específicas, pidiendo permiso, diciendo lo que voy a hacer.
Un combate de taekwondo es a tres rounds, ¿en qué round estarías en este momento?
Ups, creo que me siento en el segundo. El primero es conocer, ver cómo está la situación, el panorama, hacer fintas, y ahora en el segundo hay un poco mas de seguridad y el tercero es un remate total.
¿Cuál será ese tercero?
Sería cuando se puedan concretar algunos planes. Quiero hacer una campaña de sensibilización del tema, me gustaría ir a Universiadas, instituciones públicas, empresas, hablar de mi historia, porque no es solo hablar del tema trans sino de la decisión de alguien, lo trascendental que es tomar una decisión a tiempo, que quizá tengas pavor porque no sabes cómo te va a ir, pero que sea más el sí te va a ir bien y no pensar en los demás, sino en ti, en tu bienestar.
Con la certeza de que en breve será conferencista, pensando en deportistas por invitar a su programa en YouTube "Te Reto", cuyo piloto ya hizo con la squashista Samantha Terán y también cómo plasmar todo lo que ha vivido en su autobiografía, Ricardo se cuelga la backpack en la que trae su muda de ropa deportiva para pasar al gimnasio que está en Plaza Galerías, donde fue la entrevista, antes de trasladarse a su consultorio a seguir su vida como terapista.