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El 2021 pinta como un año atestado

Las Olimpiadas se enfrentarán a más retos que ser pospuestas de año

Reforma

miércoles, 25 marzo 2020 | 09:00

Ciudad de México.- Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se enfrentarán a retos más allá de que sean reubicados en algún punto de 2021.

Además de la pandemia de Covid-19 por la que se tuvo que aplazar la justa, que afecta entrenamientos de deportistas y eventos clasificatorios olímpicos, Tokio 2020 encara un escenario en el que competirá con otros eventos deportivos de alto nivel.

Y es que la postergación de la justa olímpica afectará a, por ejemplo, la Eurocopa de futbol y a los Mundiales de atletismo y natación, que se realizan en año impar.

A falta de una nueva fecha para los Olímpicos, la Federación Internacional de Natación (FINA) flexibilizaría sus Campeonatos Mundiales, que se realizan cada dos años, y para 2021 apuntaban a celebrarse del 16 de julio al 1 de agosto en Fukuoka.

Una fuente reveló a CANCHA que la FINA espera conocer la nueva fecha de Tokio 2020 para tomar una decisión y coadyuvar con el Comité Olímpico Internacional (COI).

El Mundial de atletismo está programado también para mediados del año próximo, del 6 al 15 de agosto en Eugene, Oregon. Algunas voces opinan ya que este certamen debería postergarse hasta mediados de 2022, año de pausa en este deporte.

Otros campeonatos del orbe podrían verse afectados por la recolocación de Tokio 2020, como el Mundial de Taekwondo de Wuxi, el de Halterofilia en Lima o el de Gimnasia Artística de Copenhague.

Aparte está el futbol, con la Eurocopa y la Copa América disputándose de forma simultánea entre el 11 de junio y el 12 de julio.

Y es que no sólo se trata de que no se empalmen las competencia, sino que muchos deportistas deberían participar en los torneos de sus especialidades y en los Olímpicos.

Ante este panorama, Ana Guevara sabe que la prioridad es la justa olímpica.

"Tenemos que mantener la calma. Se tendrán que respetar los Juegos Olímpicos", dijo vía telefónica la titular de la Conade.

Al COI le espera una ardua labor, como lo que harán con la Villa Olímpica tokiota -se retrasará la entrega de departamentos y se habla de que a los atletas se le hospedaría en hoteles- o renegociar los derechos de transmisión al no disputarse los juegos en el tiempo programado.

Y todo eso mientras el mundo se recupera de una crisis sanitaria -que podría tener un rebrote en invierno- que apunta a impactar fuerte en la economía.

Un desafío sin precedente que se resuelve desde el aislamiento.