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Mariana Díaz, luchadora incansable

La mexicana logró derrotar prejuicios y consolidó una trayectoria destacada en la lucha olímpica. Representará a México en los próximos Juegos Panamericanos Lima 2019

Excélsior
viernes, 28 junio 2019 | 15:48

Ciudad de México


Mariana Díaz Muñoz ha logrado adaptarse y crecer en un ambiente adverso, en el que incluso familiares le decían que la lucha no le iba a dejar nada. Convertida en medallista centroamericana, se dispone orgullosa a representar a México en los Juegos Panamericanos Lima 2019.

"Soy una luchadora incansable que todos los días trabaja por alcanzar sus sueños. Soy una persona optimista, alegre y enfocada. No ha sido un camino fácil”, dice la deportista de 24 años.

Afrontar su carrera dentro de la lucha es un reto diario para Mariana, en un deporte en el que predominan los hombres. Ella sigue adelante y sin importar los obstáculos llegó a Mundiales, Centroamericanos y próximamente Panamericanos, competencias en las que no vislumbraba en sus inicios.

“Cuando era niña sólo me gustaba competir, tener nuevos amigos, conocer lugares. Nunca me imaginé tener la proyección que he llegado a tener hasta ahora”.

Mariana ha pasado también por el momento amargo de todo deportista de alto rendimiento como es la batalla con las lesiones.

"Con la lesión y la recuperación fue un año en el que no pude competir. En ningún momento dudé en poder regresar. Confié en el trabajo del doctor y en el trabajo que yo debía hacer para recuperarme”.

Su experiencia internacional se vio retribuida en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018, en el cual enfrentó a rivales de Panamá, República Dominicana y en la final cayó frente a la local y favorita, Carolina Castillo.

“Carolina es una persona con la que he tenido muchos encuentros, nos conocemos bastante y cualquier error podía costarme el combate. Las condiciones del lugar no eran las más adecuadas. Fueron muchas dificultades y ella las aprovechó”.

Una medalla de plata que tiene mucho significado para ella y la dedica a quienes la apoyaron en este duro camino.

“Es un reconocimiento a todo el empeño que al final da frutos y este para mí es uno de ellos. El levantarme temprano, estar en los entrenamientos, sacrificar la escuela. Va dedicada al sicólogo, el nutriólogo, mi fisiatra, mi doctor, mi madre, mi padre, toda mi familia que me ayudó durante este proceso deportivo, la universidad y al Ejército mexicano”.