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Puebla y Pumas no se hacen daño

No faltó quien bañara a los aficionados con ¿cerveza?

Edgar Contreras/Reforma

viernes, 23 abril 2021 | 21:15

Puebla.- Dicen que nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido. Algo así le pasó a la afición del Puebla.

Después de 13 meses sin ver a La Franja, la gente celebró todo. Era una fiesta que no sería estropeada por nada, ni siquiera por el 0-0 contra los Pumas esta noche en el Estadio Cuauhtémoc.

Por eso la gente se desvivió en aplausos hacia Antony Silva tras ganarle el mano a mano a Favio Álvarez, al 80', o bien hacia Christian Tabó con su potente disparo minutos después, pero los que se llevaron la noche fueron Santiago Ormeño y Maxi Araujo, quienes recorrieron el perímetro de la cancha, tras salir de cambio al 80', mientras recibían las reverencias de los presentes.

La noche en el Cuauhtémoc arrancó con un show de pirotecnia. Ya Coldplay y su canción "Viva la vida" había animado los instantes previos al duelo. Algunos jugadores del Puebla no podían ocultar esa dosis de motivación por la presencia de la gente. El central Juan Pablo Segovia parecía Franco Baresi al anticiparse a las jugadas y participar como auténtico capo de la zaga. Una peinada suya, tras un tiro de esquina, por poco acaba en gol de Santiago Ormeño. También Javier Salas ganaba todas las pelotas en la media, y de sus pies nacían los ataques locales.

El VAR auxilió al árbitro Óscar Mejía hasta en tres ocasiones, una de ellas tras la marcación de un penal por la presunta mano de Alan Mozo. Ormeño cogió el balón y no lo soltó. Él, como delantero de La Franja, nació con la pandemia, así que no es un jugador acostumbrado a que le griten sus goles en la grada de la Primera División. Para su mala fortuna, el árbitro se retractó, tal y como lo hizo minutos después al perdonar una tercera amarilla a los Pumas, a Johan Vázquez. Minutos más tarde marcó una falta contra el Puebla.

"Esa sí la 'vistes'...", gritó un aficionado.

El 0-0 tuvo varios detalles para el recuerdo. Puebla no cesó en sus intentos frente al marco rival. Hubo hasta una bronca en la zona de los aficionados de Pumas. No faltó quien bañara a los aficionados con ¿cerveza? Alfredo Talavera se contagió del espíritu de Jorge Campos al conducir el balón hasta la media cancha (quizá por portar el uniforme rosa mexicano) y el Puebla mandó el balón al poste ya en la compensación, por lo que el equipo se ganó a pulso el aplauso de sus aficionados, que le reconocen el tercer lugar con 27 puntos, contra 18 de los Pumas que aún sueñan con colarse a la Repesca.