Deportes

Una nueva ola de COVID dificulta al deporte en el cierre del 2021

El final del 2021 está siendo complicado para diversas ligas deportivas, tanto en Estados Unidos como en Europa

Agencias

Agencias

viernes, 17 diciembre 2021 | 16:08

Las advertencias estaban, pero tal vez las dejamos pasar porque conforme los meses han transcurrido las normas contra la COVID19 se han modificado con la intención de una reactivación económica, necesaria para ayudar a sectores que padecieron durante el 2020

El deporte fue una de las áreas donde el nuevo coronavirus tuvo un mayor impacto. Tan pronto el “bicho” se expandió por el mundo fueron necesarios cierres de estadios y cancelaciones de torneos, lo que trajo consecuencias económicas importantes.

La Liga español de futbol, uno de los referentes de generar dinero en el deporte, registró pérdidas por 300 millones de euros a mediados de 2021, una crisis que golpeó a equipos importantes como el Barcelona. La NFL cifró en cuatro mil millones de dólares el impacto de la primera parte de la pandemia, mientras las Grandes Ligas de Beisbol señaló que el margen podía llegar hasta los ocho mil millones.

El 2021 tenía que ser diferente y con el avance de las campañas de vacunación surgieron las propuestas de una reapertura de los espectáculos, incluyendo los deportes. En Europa se tomaron las cosas con calma y el público volvió gradualmente, en Estados Unidos se llegó a un punto donde los escenarios podían estar al total de su capacidad.

Pero hubo un evento particular donde el público no regresó: los Juegos Olímpicos Tokio 2020, lo que significó un impacto económico para una competencia que ya se había retrasado un año, y ahora carecía de los ingresos por turismo y entradas para una justa por encima de su costo original y cifrada ya en más de 14 mil millones de dólares. El argumento era claro, evitar un contagio masivo porque la pandemia seguía presente.

Un cierre de año complicado

Especialistas de diversos organismos de salud habían advertido que en el invierno podría haber una nueva ola de contagios y era necesario tomar las medidas pertinentes para reducirla, pero un nuevo jugador entró en escena en noviembre, la variante Omicron, de la cual aún se desconoce su alcance, pero primeros estudios hacen prever es más contagiosa.

Según el análisis de los 43 casos inciales presentes en las primeras semanas de diciembre en Estados Unidos, de los contagiados por la nueva variante solo uno requirió hospitalización, pero 34 de ellos contaban ya con un esquema completo de vacunación y dieron positivo.

Aunque por ahora no hay ola masiva de contagios en el deporte por la nueva variante, los últimos días sí se han presentado casos positivos que aún no se relacionan a Omicron, pero que han llevado a nuevas medidas para impedir que los calendarios se vean afectados y tener un nuevo cierre de actividades.

La Liga de España eliminó los saludos de mano y los actos protocolarios ante la ola de contagios que ha tenido una mayor repercusión en el equipo puntero, el Real Madrid, con casi 10 casos en los últimos días y una lista que comprende a Luka Modric, Marcelo, Rodrygo Goes y Garteh Bale entre otros.

Los problemas sanitarios también se presentan en la liga Premier de Inglaterra donde han tenido que reprogramar los partidos del Watford-Crystal Palace, West Ham-Norwich, Southampton-Brentford así como el Manchester United contra el Brighton, algunos de ellos por pedidos de los clubes, pero en el caso de los Red Devils simplemente porque no podían completar los 11 jugadores ante los casos positivos en la institución.

La situación se da apenas unos días después de que la serie inglesa rompió su propio récord con 42 positivos, dos más que un registro similar en enero.

En Alemania las medidas comenzaron antes del inicio de este nuevo aumento de casos y equipos de la Bundesliga están listos para jugar sin público, algunos de hecho ya han tenido que hacerlo para obedecer las normativas de ese país, un lugar donde en semanas pasadas trasladaron a pacientes a otras regiones alejados de sus hogares por la saturación de hospitales.

Las principales ligas estadounidenses no han estado exentas de esto y para la NFL la situación se presenta en un momento crítico, a tan solo unas semanas de iniciar la postemporada y el camino al Super Bowl.

Durante la mitad de esta semana la liga de futbol americano sumó 75 jugadores positivos en solo 48 horas, con los Browns de Cleveland con ocho jugadores contagiados. Además, el equipo de Washington confirmó el primer caso con la variante Omicron, pero un integrante del personal y el viernes se informó del cambio de programación de tres partidos correspondientes a la semana 15. 

La agencia AP informó que ante estos números se preparan nuevas medidas como un refuerzo de la vacuna antes del 27 de diciembre para entrenadores y empleados. Pero incluso con estas medidas, el jefe médico de la liga, Allen Sills, considera se debe estar listos para asumir que una nueva fase de la pandemia iniciará con la variante Omicron.

En la NBA el golpe se ha concentrado en los Chicago Bulls y Los Ángeles Lakers, equipos con hasta 10 bajas por coronavirus. La situación llevó a que el equipo de California firmara un contrato de 10 días con Isaiah Thomas bajo la norma de excepción de tener al menos cuatro jugadores lesionados, una solución rápida comparada con Chicago que ha suspendido dos partidos.

La liga ha pensado en aumentar de forma intensa las pruebas COVID, pero regresar el uso obligatorio del cubrebocas para los jugadores y personal en los escenarios deportivos, un aditamento que ya luce extraño en los estadios luego de que las restricciones se fueron levantando en el verano.

Las próximas dos semanas que comprenden las fiestas decembrinas serán claves para definir el verdadero riesgo de contagio. Si los números crecen de forma drástica algunas ligas ya han considerado reducir más el aforo de los estadios, pedir prueba obligatoria COVID19 con resultado negativo para entrar, o incluso cerrar de nuevo las tribunas.

Pero la última medida es el camino que nadie quiere, porque los ingresos se verán golpeados y resistir una nueva oleada sin ingresos luce complicado.