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'Ya está en casa con nosotros': último adiós a Jeanette Zacarías

Tres semanas desde la última vez que habló con ella, Esteban por fin pudo tener a su hija Jeanette, quien murió tras una pelea en Canadá

Reforma

Diego Martínez/Reforma

sábado, 18 septiembre 2021 | 07:57

Aguascalientes.- Esteban Zacarías trataba de no quebrarse. Decenas de personas se acercaban a él para darle el pésame.

Portando una playera blanca estampada con una foto donde aparecían él y la joven Jeanette, su hija, Esteban le agradecía personalmente a todos los que le daban una palmada y buscaba la manera de mantenerse firme ante la multitud.

 "Ya está en casa con nosotros", dijo, afligido, el padre que a sus 40 años de edad tuvo que velar a su hija, a quien hace unos siete u ocho años llevó por primera vez a un gimnasio para que aprendiera a defenderse.

 Jeanette se enamoró del boxeo y el mismo deporte le costó la vida.

 Casi tres semanas después de que habló por última vez con ella, Esteban por fin pudo tener nuevamente cerca a su hija. Le habían dicho que tardarían otra semana, pero los trámites se aceleraron.

 "Gracias a Dios se movió todo rápido (para el traslado) y Jeanette llegó ayer (jueves a las 7:30 de la noche). Decidimos que la vamos a sepultar. Estará toda la noche y ya mañana (hoy) será sepultada", dijo el padre de la joven fallecida a los 18 años, quien tenía como ídolos del ring a Muhammad Ali y Mike Tyson.

 Cuando el féretro ingresó al sitio donde velaron a Jeanette, el acceso fue exclusivo para sus familiares. En el interior, gente de la funeraria le preguntó a Esteban si quería que abrieran la ventana para ver el resto de su pequeña. El padre no quiso y se limitó a abrazar con todas su fuerzas el féretro color hueso.

 Aplausos, aguacero y porras

Decenas de automóviles, cuidadosamente adornados con globos blancos y otros más en forma de corazón, realizaron ayer una larga caravana por calles de esta ciudad para despedir a Jeanette.

Fue un cortejo a paso lento, lleno de emociones. El último viaje, que comenzó poco después de las 7 de la noche y concluyó una hora después, estuvo envuelto en una combinación de silencio solemne y aplausos abrasadores.

Ni siquiera un fuerte aguacero que azotó a la ciudad detuvo la ceremonia. La carroza fúnebre que transportaba el cuerpo de la boxeadora de apenas 18 años, fallecida el pasado 2 de septiembre en Montreal, a casi 4 mil 300 kilómetros de casa, fue escoltada por amigos y familiares que no dejaban de tocar el claxon mientras las patrullas policiacas les abrían paso.

Y justo antes de llegar al sitio donde la velarían, Jeanette hizo una parada en su domicilio, ubicado en la Colonia Puertecito de la Virgen del municipio San Francisco de los Romo. Su presencia generó en la gente una urgencia por reconocerla, lo que provocó una cascada de aplausos que incluyó una que otra porra, algo que se replicó al paso de la caravana por las pequeñas calles de la localidad.