Economia

Buscan supervivencia sellos independientes

La caída es del 17.4 por ciento en ejemplares vendidos y de 19.4 en facturación respecto a 2019

Reforma

Erika P. Bucio/ Reforma

miércoles, 20 mayo 2020 | 07:24

Ciudad de México.- Ante la cancelación de ferias y el cierre de librerías, los sellos independientes encaran un futuro incierto.

El reporte El sector editorial iberoamericano y la emergencia del Covid-19 del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc) informa de la caída en el mercado editorial mexicano, hasta el 2 de mayo, del 17.4 por ciento en ejemplares vendidos y de 19.4 en facturación respecto a 2019.

Las ventas más bajas se registraron en la semana del 6 al 12 de abril, cuando se vendió 79.2 por ciento menos que la misma semana del año anterior.

La caída ha repercutido sobre todo en los sellos independientes, que se han visto obligadas a reducir salarios y recortar personal.

En el caso más drástico, los ha llevado al cierre. Es el caso de 3 Abejas, editorial fundada en 2013.

"Las condiciones del mercado y las propias condiciones del País nos obliga a cerrar, no sin antes agradecer con el corazón a los escritores e ilustradores que creyeron en este proyecto", dio a conocer su directora, Marisela Aguilar, en redes sociales.

Grano de Sal, sello creado por Tomás Granados Salinas, frenó, por su parte, la contratación de obras y retrasó lanzamientos.

"La pandemia nos agarró con los dedos en la puerta, pues nuestra principal apuesta, Capital e ideología, de Thomas Piketty, se quedó en el limbo: terminamos de colocar este título a mediados de marzo y tuvimos que cancelar la visita del autor", refiere el editor.

Según la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), entre el 35 y 39 por ciento de los ingresos de los sellos provienen de las librerías físicas. Y con el cierre de los establecimientos, y sin ferias, no hay más ingreso que por ventas en línea.

Editores independientes reportan incrementos por este conducto de 10, 15 y 20 por ciento respecto a sus ventas regulares, y algunos sellos han adoptado el libro digital como estrategia de supervivencia. Cuadrivio, por ejemplo, sacó cinco ebooks este año, pero ninguno impreso, mientras que La Cifra está por montar su oferta en la plataforma Bookmate.

"Sabemos que no moriremos, pero saldremos muy lastimados", dice Alejandro Baca, editor de Cuadrivio, miembro de la Liga de Editoriales Independientes (LEI).

Pero el incremento en línea no basta para revertir los efectos negativos de estos meses.

"Eso no nos permite vivir", dice Patricia van Rhijn, de CIDCLI, que en septiembre cumplirá 40 años de publicar literatura infantil.

El panorama ya se presentaba complicado desde antes del inicio de la pandemia, ataja. Se refiere a la falta de presupuesto en compras gubernamentales para bibliotecas públicas y de aula y la eliminación del programa de coediciones de la Dirección General de Publicaciones (DGP) de la Secretaría de Cultura. Las compras públicas, según el reporte del Cerlalc, es una de las medidas más demandadas para la reactivación del sector.

"Ya no es lo duro sino lo tupido", resume Van Rhijn.

El nuevo estímulo fiscal Efilibro, que sustituyó al esquema de coediciones de la DGP, cerró convocatoria el 30 de abril, en plena jornada de sana distancia, dificultando el esfuerzo para conseguir contribuyentes que aporten recursos para libros.

"Es algo nuevo para nosotros, nos ha llevado más tiempo del que pensábamos", expresa Genoveva Muñoz, de La Cifra, que se quedó en pláticas con un contribuyente aportante para la producción de un libro infantil.

Se espera una segunda convocatoria del estímulo fiscal al no haberse agotado el recurso en la primera.

Por otro lado, aún es prematuro afirmar cuáles ferias sí se llevarán a cabo este año.

"Para la mayoría de las editoriales, (las ferias) representan el 70 por ciento del ingreso anual", formula Lilia Barajas, de Nitro Press, también parte de LEI.

"Si por lo menos salváramos (la) del Zócalo, la de Monterrey, FILIJ y (FIL) Guadalajara, sería un respiro", añade.

Los encuentros libreros son una fuente de liquidez para estos sellos.

"Con una feria puedes sacar una novedad, que es carísimo. Son alrededor de 100 mil pesos por un libro sencillo", expone Barajas.

Otros sellos han decidido unir fuerzas para animar las ventas. Cuadrivio, por ejemplo, se alió con Mantis y Atrasalante para ofrecer un paquete de tres libros en 500 pesos, envío nacional incluido.

"Los envíos son caros. Como editorial y como librero terminas por sacrificar parte de la ganancia en eso", reconoce Baca.

Ofrecer descuentos sacrificando ganancias resuelve a corto plazo, pero la merma permanece tanto para editoriales como para libreros, opina Muñoz, quien encabeza el Comité de Editores Independientes de la Caniem, donde está representada una veintena de sellos.

Cada semana, refiere, hay pláticas de la Caniem con la Asociación de Librerías de México y la Red de Librerías Independientes de cara a adoptar acciones en beneficio del sector.

Granados Salinas propone incluir a las librerías entre los primeros establecimientos en reabrir. En países como España, Italia, Alemania o Argentina, ejemplifica, están abriendo con restricciones: cita previa y un número máximo de clientes, según tamaño del local.

Por otra parte, los editores están a la espera de algún programa o convocatoria que permita reactivar la salida de más títulos.

Lo que está en juego es la bibliodiversidad a la que contribuyen estos sellos, advierte Granados Salinas.

"Sin esa clase de editoriales, la bibliodiversidad es menor. Ahora que si el Estado cree que es mejor contar con pocos títulos, sencillos, baratos, de baja calidad material, no veo por qué querría apoyarnos".

Por lo pronto, los sellos independientes buscan salidas por sus propios medios y la LEI lanza iniciativas como La Venganza de las Editoriales, feria virtual del libro que arranca hoy con un amplio programa que puede consultarse en www.facebook.com/leimex