Economia

Nueva VW Tiguan, ahora es más atlética

La más reciente actualización de la camioneta más querida de Volkswagen la coloca como uno de los referentes más fuertes del mercado mexicano, con una solución para cada necesidad

Excélsior

sábado, 18 diciembre 2021 | 06:41

Ciudad de México.- La ofensiva de productos de Volkswagen en nuestro país ha dado un vuelco impresionante en los últimos años. El arsenal con el que la firma alemana atacaba a los mexicanos no hace mucho tiem­po, poniendo gran responsabili­dad sobre los hombros del Jetta y el Golf, hoy traslada su apuesta de aquel estilo más europeo ha­cia una larga lista de camionetas, de todos los tamaños, diseños, colores y sabores. Aquella Tiguan que se incorporaba a la familia de Wolfsburg por allá del 2007, hoy cuenta con célebres refuerzos que, prácticamente, podrían sa­tisfacer cualquier necesidad, para quien hoy quiere comprar una camioneta.

Pero esta historia no comen­zó en 2007 y sería injusto desa­creditar toda la experiencia que Volkswagen tiene transportando a familias, así que es justo con­templar todo el camino recorrido por la T1 o Combi, como la cono­cíamos en México, en territorio mexicano.

Partiendo de esa base y consi­derando los gustos y necesidades de los clientes actuales; la evolu­ción del GTI de las SUVs, como fue identificada la Tiguan al arribar a territorio mexicano, está enfocada en el cliente más exigente que hoy está buscando una camioneta con seguridad, espacio, agilidad y has­ta un aspecto más deportivo, pero sin dejar de ser cómoda y familiar.

 

 Nosotros tuvimos la fortuna de recibirla, a unas semanas de su lanzamiento, en la redacción del periódico Excélsior y justo en la versión que más nos llamó la atención de las cinco que nos pre­sentaron en la Riviera Maya, esa que combina el look R (el más de­portivo de la casa) con un motor 2.0 litros que garantiza, gracias a su turbocargador, el desempeño más brioso de la gama.

En el estacionamiento de Ciu­dad Imagen lucía más como una camioneta de talla mediana, in­cluso por encima de competi­doras que la rodeaban en la fila donde estaba estacionada, que como aquella pequeña camioneta de la anterior generación, que re­tomaba todavía algunos atributos del Golf.

La más reciente actualización de Tiguan es posible encontrarla en versiones de cinco y siete pa­sajeros, la que nosotros maneja­mos, que se posiciona como el tope de gama, cuenta con dos filas de asientos y, al igual que sus hermanas, mide 4.72 metros de largo.

La actualización le vino bien por dentro y por fuera y el refi­namiento de su línea de diseño la hace lucir más atractiva visual­mente, con un diseño exclusi­vo en la fascia y rines, que ahora son de 19 pulgadas, inclusive más robusta pero sin caer en lo mus­culosa, en todo caso se ve más atlética con nuevos faros que son más alargados y estilizados y gra­cias a su iluminación LED luce tecnológicamente más moderna, imprimiendo un sello lumínico que te hará saber que estás fren­te a una camioneta de VW aun de noche. Los materiales y la calidad de sus acabados complementan un cuadro en el que la calidad de obra mexicana son un factor determinante.

 

 MANOS AL VOLANTE 

Al mando de la nueva Tiguan se percibe una buena calidad de marcha, que se complementa con una insonorización de pri­mer nivel que te permite disfrutar más de la música o de una buena conversación, que del ruido que pudiera filtrarse del exterior, un punto a favor.

En cuanto empezamos a ata­car el acelerador, el motor 2.0 li­tros de la Tiguan sacó lo mejor de sí y prácticamente al recargar el pie en el acelerador, al alcanzar las 1,500 revoluciones por minu­to, la camioneta empezó a em­pujar con sendas 236 libras-pie de torque, que la catapultan con solvencia, en parte gracias a que la marca la puso a dieta para pa­rar la báscula en los 1,914 kilogra­mos, en el caso de la versión con tracción integral, que es la que manejábamos y los 1,657 cuando únicamente tracciona con el eje delantero.

Si bien es cierto que esta Ti­guan es más alta, más ancha y más amplia que sus antecesoras, para ofrecer hasta 760 litros de capacidad en la cajuela, lo cierto es que la marca se tomó todas las molestias necesarias para dotarla de una buena cantidad de asis­tencias electrónicas, para que su agilidad y potencia no atenten en contra de la seguridad.

 

 A pesar de ser una camioneta alta se planta bien en las rectas y conforme vas entendiendo su di­námica de conducción es prede­cible en las curvas.

Al motor de cuatro cilindros turbo lo administra una trans­misión automática de doble embrague DSG, que en el caso de la versión que manejamos es de siete velocidades, considerado como el último grito de la moda en nuestro país, a esta caja se le debe un comportamiento cómo­do, rápido y eficiente, mejor que el de la caja de seis marchas con la que cuentan las versiones me­nores, y que se hace acompañar por una tracción 4Motion que ga­rantiza que las cuatro ruedas se encarguen del impulso de la SUV, haciéndote sentir como si estuvie­ras sobre rieles.

A esta nueva relación de mo­tor-caja le debemos agradecer que el retraso al que nos tenía acostumbrado la Tiguan práctica­mente haya desaparecido, con un toque más inmediato, que te hace sentir más seguro en los rebases, para encontrar rivales directos de esta nueva configuración, incluso habrá que recurrir a fórmulas hí­bridas de otras marcas.

 

A diferencia de lo que ocurría en el pasado, cuando la versión R Line estaba acoplada al motor 1.4 litros y el más grande se lo guarda­ban para la versión Highline, aho­ra el toque deportivo también es el que tiene la máquina más grande, que viene acompañada de una se­rie de acabados y combinaciones más frescas, piel con negro piano y aplicaciones metálicas con su­perficies táctiles, vinculadas con conductores más jóvenes, que prefieren colores y texturas menos conservadoras, así que a cada lu­gar que volteábamos veíamos un toque más cool que el que ofre­cía esta camioneta en el pasado. En el tema del infoentretenimien­to, la pusieron a la moda con una pantalla táctil de ocho pulgadas en el tablero, desde la que es posible manipular el sistema de infoentre­tenimiento, mientras que detrás del volante los diales analógicos fueron sustituidos por un display totalmente digital.

La Tiguan ya no necesita ca­bles para que vincules tu teléfono móvil con el sistema de infoentre­tenimiento ni tampoco para rea­bastecer su pila, pues con que lo pongas sobre el cargador comen­zará a alimentarlo de energía por inducción. La actualización le vino de maravilla y gracias a todas las variantes y opciones de configu­ración, que te permiten elegir una camioneta que puedes adecuar incluso a tu gusto de manejo, para hacerlo más eficiente o más res­pondón, la Tiguan se convierte en un referente muy bien aterriza­do para el mercado mexicano, en uno de los segmentos más com­petidos de nuestro país.

 

 

 Hecha en México

En junio de 2016 Volkswagen de México comenzó a escri­bir la historia de la Tiguan en nuestro país cuando dio a co­nocer que el ensamble de la primera carrocería de esta SUV, en su complejo industrial de Puebla, se había realizado con éxito. Un año más tarde, la produccíón en serie comenzó en forma.

Para ello fue necesario ampliar una de las naves de la planta de Cuautlancingo para poder acomodar 800 robots Fanuc, los cuales formaron parte de las 50 mil toneladas de equipo que en aquel momento llegó al complejo poblano en 700 contenedores.

La inversión destinada para fabricar el Tiguan en México fue de mil 100 millo­nes de dólares. Hoy en día, la Tiguan se ha convertido en uno de los pilares más impor­tantes para la firma alemana, y ahora llega la más reciente actualización, con una dosis extra de tecnología y un di­seño más fresco, sin alterar la propuesta original de desem­peño y practicidad que la ha convertido en uno de los top sellers de los SUV compactos en los últimos años.