Economia

Pega Covid-19 a turismo en Oaxaca

Oaxaqueños que trabajan en el turismo temen por la falta de ingresos ante la baja de visitantes por medidas contra el Covid-19 en el Estado

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sábado, 21 marzo 2020 | 12:48

Oaxaca.- Apenas bajó el Presidente Andrés Manuel López Obrador del avión el viernes, el administrador del aeropuerto, Juan Pablo García Luna, le dio la queja: la llegada de turistas se ha desplomado por el coronavirus.

"La semana pasada todavía nos fue bien con el puente, pero esta ya se comenzó a sentir", le dijo apresuradamente cuando iban caminando a la salida. Y más que eso, en la noche del viernes el andador turístico oaxaqueño, normalmente repleto de turistas, estaba casi vacío, con más taxis formados que turistas.

Al grado de que el restaurante Praga, frente al Convento de Santo Domingo, adelantó su cierre de las cuatro de la mañana a las doce de la noche.

"De ocho meseros, solo llamé a trabajar a tres. De 11 cocineros, hoy nada más trabajaron tres. En todo el día se ha juntado 3 mil pesos con pago en tarjeta, lo que antes se juntaba en media hora", expuso la encargada, más asustada por lo que se viene.

"Dicen que a partir del lunes los policías van a pedirle a la gente que ande en la calle que se meta a sus casas. No sabemos qué vamos a hacer sin trabajo", dijo la empleada.

En la capital de Oaxaca, donde se han reportado dos personas con coronavirus, las calles lucen vacías justo al inicio de la temporada.

El Gobierno ha ordenado la suspensión de las actividades "no esenciales" para prevenir el coronavirus, ha mandado a los burócratas a sus casas. Ayer incluso se suspendieron todos lo festejos de Día de la Samaritana.

"Algo que no ocurría ni siquiera en los tiempos más difíciles como la Guerra Cristera", dijo el cronista de la Ciudad, Jorge Bueno Sánchez.

Son medidas para prevenir la pandemia que en todo el mundo ha causado más de 11 mil muertes y más de 275 mil casos. Pero en Oaxaca, donde según el INEGI, 8 de cada 10 trabajadores están en el sector informal, el mayor temor es quedarse sin recursos para vivir.

En el restaurante del Hotel Misión de los Ángeles colgaron carteles para prohibir el saludo de manos.

"Yo creo que la ocupación ha caído un 80 por ciento", dijo un mesero, asustado porque a partir del lunes van a descansarlos. Un guía de turistas en el centro calculó que está semana habrá bajado a la mitad, pero que viene lo peor.

Los medios locales informan de la cancelación de las fiesta patronales en Juchitán, de que en Salina Cruz han limitado la convivencia al grado de que acordonaron la explanada municipal, de que el Covid-19 amenaza más reservas de sangre, que ha aumentado 6 por ciento el precio de los alimentos o que el Hospital General Valdivieso ha cancelado por desabasto las consultas externas, las cirugías no urgentes y los estudios programados para enfocarse en atender la posible epidemia.

"El problema es que no tenemos insumos, no tenemos guantes, jeringas, soluciones o cubrebocas", dijo el secretario de la subsección 7 del Sindicato de Trabajadores de la Salud, Alberto Vázquez, citado por el diario Noticias.

Para comprobar el vacío en que está quedando Oaxaca, basta salir a la calle. Los negocios reparten gel antibacterial, los meseros llevan cubrebocas, pero no hay gente.

"Aquí quien no trabaje en el Gobierno está muerto, viene la Semana Santa y esto ya se fregó", dijo el taxista Netzahualcóyotl Vargas, que entre las cinco y las siete de la mañana solo había hecho dos viajes.

Aunque a gran parte de la población le parecen excesivas las medidas y el Presidente López Obrador reproche que los medios generan pánico, Netzahualcóyotl Vargas cree que todas las medidas son adecuadas. Su esposa trabaja en un hospital y sabe que el riesgo es muy grande. "Además ella ni siquiera tiene jeringas", se quejó él taxista.

"Antier inauguraron el hospital de San Bartolo con 30 camas pero nada más hay camas, con equipo. El problema no es que se infecten sino que no hay atención", dijo.

Si esto sigue así, consideró Netzahualcóyotl Vargas, él quedará doblemente desempleado. Ya lo mandaron a descansar del Gobierno donde trabaja por honorarios.

"Ya nada más falta que el dueño del taxi me diga que mejor lo pare", lamentó.