Economia

Queman a huertas sequía y calorones

Lanzan alerta citricultores de Nuevo León, pues temen pérdida mayor al 50% de las cosechas de naranja ante severa sequía

Reforma

Moisés Ramírez/Reforma

lunes, 20 junio 2022 | 08:00

Monterrey, NL.- En Nuevo León, el sexto mayor productor de naranjas en el país, los árboles de esta fruta en las huertas se están secando y cientos de toneladas de la misma que estaban en desarrollo se están cayendo de secas.

Citricultores de la Entidad advirtieron que de seguir las condiciones de falta de lluvias constantes, la severa sequía y las altas temperaturas por un mes y medio más, la pérdida en cosechas será mayor a la del 50 por ciento que dejó la helada de febrero del 2021.

Hasta ahora, indicaron, un 70 por ciento de 26 mil hectáreas presenta ya algún tipo de daño y cientos de árboles hasta caída de hojas, indicio de que ya no están recibiendo agua y están apunto de morir.

Guillermo Villarreal, citricultor de unas 300 hectáreas entre los municipios de General Terán y Montemorelos, explicó que suplir la producción de los árboles muertos lleva un promedio de cinco años y una inversión mínima media de 800 mil pesos por hectárea, en ese lapso.

Sin embargo, señaló que los citricultores no se arriesgarán a reemplazar esos árboles ante la incertidumbre del abasto de agua para este año y el siguiente. 

Refirió que en Terán la problemática es más grave que en Montemorelos, debido a que en este último municipio aún hay un poco más agua.

"En la ciudad creen que en el campo tenemos agua y que no les queremos dar, pero los daños que estamos teniendo es muestra de que no es así. En Terán vamos a tener entre un 45 y 50 por ciento de pérdida de árboles", sostuvo.

"Y si no tenemos lluvias de aquí a finales de junio o julio, la vamos a ver todavía más difícil en toda la región citrícola porque, si desde marzo empezábamos con este problema de la sequía y que el árbol ya se venía afectando, con un mes y medio más la situación va ser otra muy crítica.

"Por otra parte, la replantación es muy costosa y si no hay condiciones de certidumbre de agua para llevarla a cabo, pues eso va a retrasar más la producción futura, pues para que un árbol comience a dar fruta lleva de cuatro a cinco años".

Fermín Montes, citricultor y ex director de la Facultad de Agronomía de la UANL, expuso que los pozos de la mayoría de los municipios citrícolas del Estado enfrenta un severo desplome en el abasto de agua.

Indicó que hay pozos que el año pasado estaban dando 40 y 30 litros por segundo y que ahora están rindiendo 2 y 5 litros, respectivamente, por la falta de recarga de los mantos freáticos y lo seco del Río Pilón y otros ríos y arroyos que también recargaban pozos de huertas cercanas a estos afluentes.

 "Hay huertas que por la sequía y los tremendos calores sus árboles tiraron ya el 90 por ciento de la fruta, principalmente en Terán pero también en otros municipios del centro del Estado", señaló.

"Hay huertas que todavía les ha alcanzado el agua y no traen tanto daño, pero también han tirado fruta, a lo mucho la mitad. Por lo que he visto en la zona (citrícola), creo que el daño en las cosechas va a hacer más fuerte que lo que nos pasó con las heladas del año pasado".

Gerardo Elizondo, citricultor en Linares, dijo que de no mejorar las condiciones, buena parte de las naranjas que aún permanecen en los árboles irá a las jugueras, pues debido a su menor tamaño no es vendida para fruta de mesa.

Villarreal y Montes advirtieron además que de secarse las huertas, ello impactará también en mayores niveles de contaminación en la Ciudad dado que los árboles, como el resto de las plantas, son los principales receptores de CO2.