Economia

Serán pruebas de Covid-19 clave en T-MEC

Alertan que una inadecuada señalización de reactivación en el País podría dañar cadena de suministro hacia armadoras en México, EU y Canadá

Reforma

Moisés Ramírez/Reforma

lunes, 29 junio 2020 | 07:20

Monterrey, NL.- Este 1 de julio arranca el T-MEC. En los siguientes días se analizarán las temáticas clave dentro de las nuevas condiciones y reglas que incluye el Tratado. Hoy iniciamos con el sector automotriz. 

Aunque el sector automotriz fue uno de los que resultó con los cambios más dramáticos en el T-MEC, las nuevas reglas no serán el principal reto para sus exportaciones, sino la efectividad del semáforo de reactivación económica en México, advirtió Kenneth Smith.

El ex jefe de la negociación técnica de México en el T-MEC expuso que una inadecuada señalización de la reactivación en el País podría dañar la cadena de suministro hacia armadoras en México e incluso en Estados Unidos y Canadá.

Ante ello señaló que es importante que el semáforo de reactivación sea abastecido con información literalmente en tiempo real de los contagios de Covid-19 que se vayan presentando en municipios y estados.

Por ello, enfatizó en la urgencia de masificar las pruebas de detección a nivel nacional, dado que esto dará una referencia certera y científica del comportamiento de los casos de contagios y evitará que municipios y estados sean puestos en "color rojo" por una inadecuada medición.

"El sector automotriz mexicano tiene todo para seguir triunfando con este nuevo acuerdo, pero en la medida en que tengamos más obstaculización para la reapertura total, esto sí generará retos en la proveeduría y puede comprometer la capacidad de poder proveer a armadoras en México o en Estados Unidos y Canadá.

"La clave de los semáforos son los criterios que se usen para pasar de un color a otro y sobre todo la capacidad que permita determinar, de manera real, cómo se están reduciendo o incrementando los contagios. La efectividad de los semáforos va a depender de la capacidad de medir en tiempo real".

Armando Soto, director de la consultora Kaso y Asociados, coincidió en que la reapertura total de la industria automotriz nacional es el principal reto, incluso por encima de las nuevas reglas del T-MEC.

Refirió que hoy la industria nacional (de armadoras y empresas de autopartes) está operando a un promedio del 45 por ciento de su capacidad.

Sin embargo, destacó que la industria de autopartes en Puebla sigue sin operar debido a que el Gobierno estatal considera que las condiciones sanitarias por la pandemia aún son complicadas.

"Ahorita las reglas no van a ser un tema álgido en el arranque del T-MEC, el gran reto es reabrir las operaciones, hay que volver a encadenar a todos los eslabones de la industria".

Las nuevas reglas

Desde el arranque del T-MEC, el contenido mínimo regional para gozar de la exención de aranceles subirá del 62.5 por ciento actual al 66 por ciento bajo el método de costo neto. En 2021 aumentará a 69 por ciento, en 2022 a 72 y en 2023 a 75.

Además en el primer año el 30 por ciento del valor del automóvil deberá obtenerse de plantas donde los trabajadores ganen al menos 16 dólares por hora, en el siguiente subirá a 33, en 2022 a 36 y en 2023 a 40.

Otro reto es de que el acero y aluminio para fabricar un auto tendrá que ser en un 70 por ciento originario de Norteamérica.

Soto indicó que un análisis de Kaso, con datos reportados por armadoras en Norteamérica, arrojó que poco más del 90 por ciento de ellas cumple con las nuevas reglas del T-MEC.

"Son pocas las empresas las que podrían batallar con los nuevos requisitos; por ejemplo, armadoras que se abastecían de acero fuera de Norteamérica".

Smith destacó que hay dos mecanismos de apoyo para las armadoras que no puedan cumplir con las nuevas reglas, siendo uno de ellos el establecido en el T-MEC y el otro, una facilidad que por sí misma implementó Estados Unidos.

El primero consiste en el Régimen Alternativo de Transición, que las armadoras debieron haber solicitado al Departamento de Comercio de Estados Unidos antes de la entrada en vigor del T-MEC.

En esa solicitud, explicó, la industria terminal debió establecer el requisito que se le dificulta cumplir y cuándo podrá hacerlo.

"Este mecanismo es como una válvula de escape porque permite que una armadora pueda solicitar prórrogas a ciertos requisitos específicos y pueden ser hasta por 5 años, pero abarcando un cierto número limitado de su producción que va hasta el 10 por ciento".

En cuanto a la facilidad administrativa que otorgó Estados Unidos, señaló que ésta consiste en no solicitar documentación para verificar el origen en los primeros 6 meses.

"Lo que van a dejar (en Estados Unidos) es que las empresas que están pidiendo la preferencia arancelaria lo puedan hacer y van a dar 6 meses para empezar a pedir la información documental.

"Esto en el entendido de que las armadoras deberán estar cumpliendo con tener toda la documentación, porque si no (al vencer el plazo) van a tener que pagar (por todo lo exportado a Estados Unidos).

"La combinación de estos mecanismos ayudan al final de cuentas a que no sea muy duro el golpe, sobre todo en esta época de crisis económica".