El Paso

Contemplan suicidio estudiantes del estado

Repuntan los problemas mentales conforme avanza pandemia

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The Texas Tribune

martes, 29 diciembre 2020 | 09:39

La depresión de Shea Wiedemeyer fue avanzando lentamente.

Esta estudiante de primer año de high school tuvo problemas con un poco de ansiedad antes de que las escuelas cerraran abruptamente en el mes de marzo, aunque en el aislamiento de la pandemia, alejados de la interacción diaria con amigos y maestros en McCallum High School de Austin, esos sentimientos se fueron agravando.

“Me siento atrapada en un momento en que tengo suficiente edad para ver los sucesos actuales y puedo entender su impacto y también tengo alguna opinión sobre ellos, pero realmente no puedo hacer nada acerca de eso”, comentó esta adolescente de 14 años. “Es una sensación muy desalentadora y me deja sintiéndome más desesperada acerca del futuro, tanto del mío como el del mundo”.

Wiedemeyer forma parte de un grupo de estudiantes de todo el país que están lidiando con problemas de salud mental provocados por la soledad, temores e incertidumbre debido a la pandemia de Covid-19. Las clínicas y hospitales terapéuticos de Texas reportan un gran incremento de estudiantes que buscan ayuda para su ansiedad, depresión y pensamientos suicidas. 

Los estudiantes están luchando con la pérdida de su libertad, temores de contraer Covid-19 y la pena de haber perdido a sus seres queridos a consecuencia del virus, dicen los expertos, por lo que el estado necesita aumentar sus esfuerzos para ayudarlos.

“Es verdaderamente una tormenta perfecta lo que causa la ansiedad infantil”, comentó Jessica Knudsen, directora general del Centro de Guía Infantil Claridad que tiene su sede en San Antonio, y que ofrece servicios presenciales y externos para los niños del Sur de Texas. “Esto ha generado estrés, sin importar qué lo ha provocado”.

Hay pocos números duros disponibles sobre los efectos en la salud mental por la pandemia en los adolescentes, sin embargo, la información que está surgiendo arroja luz sobre esas tendencias perturbadoras.

El mes pasado un análisis realizado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) detectó un incremento significativo en las visitas a las salas de emergencia relacionadas con la salud mental pediátrica, siendo usualmente el primer punto de atención para los niños que necesitan una atención médica mental. 

A partir del mes de abril, las visitas relacionadas con la salud mental a salas de emergencia en 47 estados se incrementaron en un 24 por ciento entre niños cuyas edades oscilan entre los 5 y 11 años y el 31 por ciento de 12 a 17 años, comparado con el 2019.

Un estudio realizado en junio entre 3 mil 300 preparatorianos de Estados Unidos por la organización Promesa de Alianza de Estados Unidos, mostró que el 30 por ciento de los jóvenes dice que se sienten infelices o deprimidos más frecuentemente.

El surgimiento de una investigación efectuada por otros países, así como también información a largo plazo sobre el efecto que han tenido otros desastres comunitarios y epidemias anteriores, “sugiere que la factura de salud mental que ha cobrado el Covid-19 y sus cargas asociadas a los jóvenes será significativa y de larga duración”, comentó Sharon Hoover, profesora de Psiquiatría de niños adolescentes y co-directora del Centro Nacional de la Escuela de Salud Mental de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland.

“Pronosticamos que habrá incrementos en la depresión, ansiedad, traumas y aflicción y más demanda de una serie de servicios de salud mental y apoyo para los niños y sus familias”.

Usualmente, los distritos de Texas tienen asesores escolares que tienen licencia y están entrenados sobre prácticas traumáticas, aunque han pasado mucho tiempo en lo académico, en hacer malabares con los horarios de los estudiantes y mantenerlos encarrilados para que se gradúen. 

Los estudiantes que tienen necesidades de salud mental son usualmente referidos a terapeutas fuera del campus. Pocas escuelas tienen profesionales de atención médica con licencia en el campus que están equipados para proporcionar atención médica mental de largo plazo.

Ante la ausencia de esos profesionales, usualmente la responsabilidad recae en los maestros para identificar a los estudiantes que están teniendo problemas. Sin embargo, los mismos maestros están luchando contra los problemas de salud mental, ya que tienen mayores cargas de trabajo, y tienen que enseñar a los alumnos tanto presencial como virtualmente y arriesgarse a exponerse al virus.

Texas ha estado más preparado que otros estados para manejar la salud mental de los alumnos. En el 2019, legisladores estatales aprobaron leyes que requieren que las escuelas entrenen a los maestros para solucionar los traumas estudiantiles y desarrollar maneras de impedir el abuso de sustancias y el suicidio.

Sin embargo, expertos señalan que más estudiantes necesitarán esos servicios a medida que continúe la pandemia.

El Centro Médico Infantil Cook en Fort Worth, por ejemplo, admitió que 37 jóvenes tuvieron intentos de suicidio en el mes de septiembre, siendo el conteo mensual más alto que el hospital ha registrado desde que empezó a darle seguimiento a ese número en el 2015, según le comentó la Dra. Kia Carter, co-directora médica de Psiquiatría del Centro, al Comité de Salud y Servicios Humanos del Senado de Texas, a principios de este mes.

La intervención escolar puede jugar un papel clave para identificar y llegar a los estudiantes, dijeron los expertos, y entrenar a los maestros sobre cómo estar alertas a las señales de advertencia, lo cual puede hacer una gran diferencia. En cuanto a los estudiantes que están tomando clases desde casa, los padres son usualmente los primeros en darse cuenta que algo está mal. (Melissa B. Taboada/The Texas Tribune)