El Paso

Honor a quien honor merece

Las 23 víctimas fatales del atentado dieron su vida al estar en el lugar equivocado; su recuerdo invita a luchar contra el odio y el racismo

De la Redacción / El Diario de El Paso

domingo, 02 agosto 2020 | 06:20

El Paso.- La mañana del sábado 3 de agosto de 2019 parecía normal para miles de compradores –de Estados Unidos y México– que abarrotaron la tienda Walmart de Cielo Vista para hacer sus compras.

A unos días del regreso a clases, familias aprovecharon para comprar los útiles escolares de sus hijos; otras para hacer el mandado. Un equipo de futbol de niñas menores de 12 años recolectaba fondos en una mesa afuera de la tienda.

La paz del sábado idílico fue abruptamente interrumpida cuando un tirador –que viajó 10 horas desde un suburbio de Dallas para “matar mexicanos”­– comenzó a disparar su arma automática desde el estacionamiento, para entrar al edificio y continuar con su estela de sangre y muerte antes de escapar en su coche.

A su paso dejó 23 muertos y 23 heridos: personas de bien de diferentes edades y orígenes, cuyo común denominador fue estar en el lugar equivocado. Aunque ya no están aquí físicamente, el legado de los 23 pervive y es un recordatorio para luchar en contra del odio y el racismo.

Jordan y André Anchondo, de 25 y 24 años

Para ambos, el sábado debía ser un día de celebración. La pareja acababa de celebrar su primer aniversario de boda,su hija mayor cumplía 6 años, y estaban listos para mostrar su nueva casa.

Jordan fue asesinada mientras protegía a su hijo de dos meses de las balas. Estaba comprando suministros para el regreso a la escuela cuando ocurrió el ataque. 

El esposo de Jordan, André, también murió en el ataque, protegiendo tanto al bebé como a su esposa.

Anchondo había comenzado un negocio en El Paso, como proveedor de granito y mármol, y estaba a punto de concretar la casa de sus sueños Además de su hijo, la pareja también compartía dos hijas.

"Ella era su sistema de apoyo", dijo Tito, hermano de André. "Cuando conoció a Jordan, le dio más razones para encaminarse con su vida. Puso su vida en orden".

 

 Arturo Benavides, de 60 años

El veterano del Army había estado de compras con su esposa cuando estallaron los disparos. Ella logró escapar, pero su esposo no.

La sobrina de Benavides, Jacklin Luna, describió a su tío como "una persona especial, cariñosa y generosa", muy conocida en la comunidad en los años que pasó como conductor del autobús de Sun Metro.

"Era la persona que siempre daba una mano amiga, un hogar para quedarse y una comida", dijo Luna sobre su tío.

'Nos amaba a todos y cada uno de nosotros a nuestra manera. Un viejo adorado un domingo por la mañana, sentado en su silla en el porche con su perro Milo a sus pies”, agregó.

Javier Amir Rodríguez, de 15 años

Fue la víctima más joven de tiroteo. Javier estaba a semanas de comenzar su segundo año de high school. "Era un niño tan amoroso", dijo Elvira Rodríguez, su tía. Le encantaba jugar futbol americano y le iba bien en la escuela, agregó.

“Simplemente no entiendo por qué? Sé que nunca tendré respuestas. Estoy tan confundida, herida, enojada !!!!! ¡Que descanses en paz bebé! ¡Te amamos mucho bebé!”, posteó Elvira en Facebook.

"Estamos profundamente tristes al enterarnos de la pérdida de uno de nuestros estudiantes", dijo el distrito escolar de Clint. "Nuestras más sinceras condolencias y oraciones están con sus padres y su familia".

María y Raúl Flores, de 83 y 77 años.

 En los 60 años que estuvieron casados, rara vez pasaban un día separados.

Se conocieron en Ciudad Juárez cuando eran adultos jóvenes y criaron a su familia alrededor de las colinas del Valle de San Gabriel, en California. Juntos, en 1959, lamentaron la muerte de su hija Alejandra, de dos semanas de edad, que tenía neumonía. Juntos, se retiraron a una casa en El Paso, donde cocinaron tamales y volvieron a dar vida a las plantas delgadas. Juntos, criaron a tres hijos, 11 nietos, 10 bisnietos, y esperaban a uno en el camino.

El fin de semana en que murió, Raúl se preparaba para una operación de corazón abierto. El único consuelo que sus familiares reciben de sus muertes es que, al final, Raúl y María Flores no se separaron.

 Maribel Hernández y Leonardo Campos Jr,, de 56 y 41 años

 Maribel  fue un pilar de apoyo para su esposo, Leo, dijeron sus familiares.

La pareja llevaba una vida simple: Campos trabajaba en un centro de llamadas durante el día mientras Hernández manejaba la casa y cuidaba a sus hijos y nietos. Durante varios años, Campos asistió a clases en una escuela local, para obtener la certificación como entrenador deportivo de la escuela primaria, y su esposa lo ayudaba con ensayos hasta altas horas de la noche, dijo el hermano de Maribel, Albert Hernández.

En el cumpleaños de Maribel Hernández, o a veces sin razón, Campos la enamoraba con largas cartas y grandes ramos de flores. Cuando la pareja pudo perder el tiempo, viajaron a South Padre Island en la costa del Golfo. Hernández amaba la playa, dijo su hermano, y Campos amaba complacerla.

Sara Ester Regalado y Adolfo Cerros Hernández, de 66  y 68   

Eran una pareja casada que vivía en Ciudad Juárez, México. El esposo era originario de la ciudad mexicana de Aguascalientes, mientras que la esposa era nativa de Juárez.

"Con profundo dolor en nuestros corazones, les informamos que nuestros queridos padres, Adolfo Cerros Hernández y Sarita Regalado, fueron víctimas del trágico tiroteo" en el Walmart en El Paso, su hija, Sandra Ivonne Cerros, escribió en Facebook.

 Gloria Irma Márquez, de 61 años

 Hermana de seis, madre de cuatro y abuela de cuatro, era considerada por su familia como una mujer fuerte, cariñosa y hermosa. 

“Nunca había un cuarto oscuro donde quiera que entrara. Amaba las flores y lo más importante, amaba a sus hijos. Ella nunca fue fanática del negro ya que su personalidad amaba los colores brillantes y hacer felices a las personas”, señala su obituario. 

La crónica asegura que pasaba su tiempo dando a otros y cuidando a otros como cuidador durante muchos años. Le gustaba cuidar a los demás y echar una mano cuando era necesario.

Angelina Silva-Englisbee, de 86

Matriarca de una familia numerosa, pasó la mayor parte de su vida en una calle tranquila de El Paso que estaba a menos de 10 minutos en coche del Walmart, dijeron los vecinos.

Christina Bustamante, quien vivió frente a la mujer durante más de 50 años, dijo que era una vecina tranquila y respetuosa. Iba a la iglesia católica de San Pío todos los domingos y llevó una vida pacífica, dijo Bustamante.

Englisbee estaba en el Walmart y hablando por teléfono con uno de sus hijos minutos antes de que comenzara el tiroteo, según CNN.

David Johnson, 63

David y Kathy Johnson eran mejores amigos, dijeron sus familiares.

David trabajaba largas horas entre semana para mantener a su familia, dijo su sobrino Dominic Patridge. Pero los fines de semana, se aseguraba de sacar tiempo para pasar con Kathy.

La pareja, con su nieta de 9 años, estaba en la fila de pago en Walmart en El Paso cuando comenzó el tiroteo el sábado. Johnson le dijo a su esposa y nieta que se tiraran al piso, según sus familiares. Cuando le dispararon, el veterano del ejército cayó hacia ellos para darles cobertura, dijo Patridge.

Kathy Johnson y el niño escaparon, pero el domingo por la tarde, la familia fue notificada de que David Johnson había muerto.

"Era un hombre de familia completamente desinteresado y dedicado", dijo Patridge. "Puso a todos antes que a sí mismo".

Maria Eugenia Legarreta, de 58 años

Provenía de una conocida familia de Ciudad Chihuahua. Ella era una ama de casa a tiempo completo centrada en sus cuatro hijos.

"Ella nunca dejó de sonreír. Era una mujer maravillosa, muy dedicada a sus hijos y una cocinera maravillosa", dijo un amigo de la familia, que habló bajo condición de anonimato debido a la preocupación por la privacidad de la familia.

Iba al aeropuerto de El Paso el sábado para recoger a su hija menor, una niña de 16 años, que regresaba de un viaje a Europa.

La madre decidió pasar por Walmart en el camino para hacer algunas compras rápidas, según el amigo y los informes de noticias. El tirador la mató en el estacionamiento, siendo oficialmente la primera víctima fatal, según la Policía.

Legarreta será recordado por ser un padre sobresaliente, dijo el amigo. "Sobre todo, ella era una gran madre".

Ivan Filiberto Manzano, de 45 años

Originario de Ciudad Juárez, México, era conocido por su entusiasmo por sus proyectos comerciales y por su dedicación a su esposa y sus dos hijos, de 5 y 9 años.

Había trabajado en ventas y marketing durante años. Un día, se acercó a un colega en Megaradio, una empresa de radiodifusión, para formar su propio negocio. 

Había tenido trabajado en Argentina y  Monterrey, pero regresó a su ciudad natal.

"No importaba la hora, siempre estaba en su oficina o en el campo, cuidando sus proyectos", dijo Salvador Jonapa, ex colega de Megaradio.

Pero Manzano también fue un "padre ejemplar" para su hijo e hija, dijo Jonapa. 

Juan de Dios Velázquez, de 77 años

Jubilado en México, resultó herido de muerte mientras protegía a su esposa, Estela, del tirador.

La pareja se mudó de Juárez  a El Paso hace seis meses, luego de recibir la ciudadanía estadounidense. Era originario de la ciudad de Sombrerete, en el estado mexicano de Zacatecas.

El sábado, la pareja estaba de compras cuando el hombre armado abrió fuego. El primer pensamiento de Velázquez fue para su esposa, dijeron sus familiares.

Recibió un disparo en la espalda y fue llevado a un hospital, donde se sometió a tres operaciones. Su esposa de 65 años recibió un disparo en el estómago pero sobrevivió. La pareja tiene cuatro hijos y varios nietos.

Elsa Mendoza, de 57 años

Era directora de escuela que vivía y trabajaba en Juárez, México. Estaba visitando a su familia en El Paso el sábado y había pasado por Walmart para recoger algunas cosas de la sección de supermercados, dejando a su esposo e hijo en el auto. Nunca salió de la tienda.

Originaria de Yepomera, Chihuahua, tenía experiencia en educación especial, pero era directora de una escuela, la escuela primaria Club de Leones y Rafael Veloz.

Su esposo, Antonio de la Mora, profesor de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, se despidió de su esposa en un emotivo mensaje en las redes sociales.

"Me despido de mi compañera, la mujer más maravillosa, una persona llena de luz que continuará iluminando nuestro camino", escribió.

Jorge Calvillo García, de 61 años

Originario de Torreón pero residente en esta frontera, fue una de las primeras personas asesinadas cuando el tirador abrió fuego contra un grupo de personas que recaudaban dinero para el equipo de fútbol de su nieta Emily.

El sobrino de Calvillo, Raúl Ortega, dijo que el abuelo saltó para proteger a las jóvenes de las balas cuando le dispararon.

También le dispararon a su hijo Luis Calvillo, el padre de Emily y entrenador del equipo. Sobrevivió tras estar en una situación crítica.

Jorge Zermeño Infante, el alcalde de la ciudad natal de Jorge Calvillo, Torreón, confirmó su muerte y escribió en Facebook: "Dios consuele a su familia y amigos, así como a todos los afectados por este evento".

Alexander Gerhard Hoffman, de 66 años

Era un ciudadano alemán que vivió en Juárez por más de 40 años, donde formó una familia, y se consideraba mexicano.

En Juárez el ingeniero incursionó en el sector empresarial Su viuda, una mexicana de nombre Rosa María Valdez, con quien procreó tres hijos, pidió realizar un boicot contra Estados Unidos para que el presidente Donald Trump “se dé cuenta de lo necesarios que son los mexicanos en su País” y previó que habrá más ataques.

Su familia recibió su cuerpo en Juárez, donde se le realizaron honras fúnebres.

Teresa Trinidad Sánchez Guerra, 82 años

Era maestra de biología jubilada que vivió en El Paso durante los últimos 30 años. 

“Ella era mi madre, y para nuestra familia, era conocida como ‘Tía’, una persona amable, inteligente y gentil. Sin embargo, mi madre también era muy fuerte’, dijo su hijo Arturo Sánchez.

Teresa junto con su hermana y su sobrina fueron a a comprar comestibles como siempre lo hacen. Terminaron de pagar y estaban a punto de irse, cuando el tirador entró en la tienda. 

“A los 82 años, mi madre recibió tres disparos. Teresa se mantuvo firme, hasta que su hermana, de 80 años y herida, trajo ayuda”, señala su hijo.

Murió el domingo en el hospital a causa de las complicaciones de los disparos.

Margie Reckard, de 63 años

Había estado unida por 22 años a Antonio Basco, quien dijo que la extrañaba más que nunca y que ella siempre será su ángel.

Desde el primer día en que se improvisó un memorial en honor de las víctimas, Basco, de 61 años, acudía por horas a llorar a su mujer, originaria de Washington, D.C. y quien tenía hijos de una relación anterior.

"Cuando la conocí, ella era un ángel y todavía lo es", dijo Basco. "Se suponía que yo era la fuerte, pero descubrí que soy la débil, y la vamos a extrañar mucho".

Basco dijo estar solo y sin familia, por lo que invitó a toda la comunidad de El Paso al funeral de Margie. La respuesta fue asombrosa: cientos de personas acudieron a rendirle el último adiós a Reckard, en uno de los funerales masivos más grandes de El Paso, con flores y condolencias de diferentes partes del mundo.

Luis Alfonso Juárez, de 90 años

Fue la persona de mayor edad asesinada en la masacre. n una declaración al New York Times, la familia de Juárez dijo que había "vivido el sueño americano".

La familia de Juárez dijo que emigró de México y finalmente se convirtió en ciudadano estadounidense. Juárez, que tenía una larga carrera como herrero, compró una casa, y él y su esposa criaron siete hijos.

"Cuando la gente lo maltrataba, él siempre entendía y sentía que todo el mundo estaba pasando por algo, por lo que debemos ser amables", dijeron los familiares. "Estaba fascinado por aprender sobre otras cultura, y siempre tenía curiosidad antes de enojarse".

Dijeron que Juárez, que gozaba de buena salud, todavía conducía y disfrutaba de muchos intereses y pasatiempos.

Guillermo ‘Memo’ García, de 36 años

 Casi nueve meses después del tiroteo, falleció en abril a causa de las heridas que recibió y por las cuales fue sometido a decenas de operaciones.

García y su esposa Jessica estaban en Walmart vendiendo limonada para recaudar fondos para un equipo de futbol femenil para el que jugaba una de sus hijas y del cual era entrenador, por lo que se le conocía como “coach Memo”. 

García recibió dos disparos en la pierna y una vez en la espalda mientras protegía a sus dos hijos, que también estaban allí. Jessica había recibido tres disparos en ambas piernas; los hijos de la pareja no fueron alcanzador por las balas.

"Su coraje, su fuerza y su historia han tocado muchas vidas, incluidas las de nuestros cuidadores, que lucharon incansablemente con él y por él en cada paso del camino. Estamos afligidos con su familia y nuestra comunidad", dijo el CEO del Centro Médico del Sol, donde estuvo internado, David Shimp.