El Paso

Huyó de violencia, se reinventa como empresario panadero

El crimen organizado cobró las vidas de cuatro hermanos, una cuñada y un sobrino de Saúl Reyes. La mayoría de la familia pidió asilo en EU y abandonaron sus propiedades en el Valle de Juárez

Jaime Torres/El Diario de El Paso

Jaime Torres/El Diario de El Paso

domingo, 07 marzo 2021 | 14:40

En la lucha por la sobrevivencia, el reinventarse se ha convertido en algo obligatorio para aquellos que buscan mejorar su calidad de vida y alcanzar sus sueños. Así lo consiguió Saúl Reyes Salazar, después de 10 años de haber llegado a Estados Unidos como refugiado –huyendo de la violencia– y obtener el beneficio del asilo político junto con su familia.

Para muchos, Reyes Salazar, originario de Guadalupe, Distrito Bravos, ubicado en el Valle de Juárez, es el ejemplo de “el que persevera alcanza” a pesar de las barreras y retos propios de un país que no es el suyo y del cual nunca pensó que se convertiría en su lugar de residencia permanente.

A sus 51 años, el hijo menor de una familia de 10 hermanos, logró retomar el oficio heredado de su padre y convertirse en un empresario al abrir su nueva panadería ‘Reyes’, en el poblado de Fabens, Texas, en el Condado de El Paso.

“Llegamos a este país sin nada, empezando de cero y ahora es un orgullo dar seguimiento a la tradición familiar, que es la elaboración del pan”, dijo Reyes Salazar.

Visiblemente contento, enfatizó que aunque laboró en varios supermercados y panaderías en los últimos ocho años nunca olvidó su sueño.

“Siempre tuve la idea de independizarme y abrir mi propio negocio tal y como lo tenía en México. Fue un esfuerzo familiar bastante grande porque el equipo es caro y los requisitos son difíciles pero hicimos un esfuerzo de ahorrar y buscar juntos este anhelo familiar”, dijo.

Después de haber sufrido en carne propia los estragos de la guerra del narcotráfico en su natal población junto con sus seres queridos, en la que perdió a 4 hermanos, un sobrino y una cuñada, su vida fue trastocada profundamente y ante el peligro de muerte tuvo que huir junto con 36 miembros de su familia, incluidos su esposa y tres hijos en marzo del 2011.

“Para mí Estados Unidos es el país de las oportunidades, pero las oportunidades no llegan solas… hay que buscarlas y cuando llegan hay que aprovecharlas”, expresó tras recalcar que el buscarlas representa trabajar todos los días, levantarse a las 3 o 4 de la madrugada para juntar el dinero que se necesitaba para arrancar el negocio.

Nostálgico recordó que en un principio pensó en regresar a México y se soñaba caminando por las calles de su pueblo pero un día entendió que era difícil, casi imposible por las circunstancias que no cambiaban. 

El Gobierno y el narco son socios y nosotros enfrentamos durante décadas al Gobierno en nuestra lucha por nuestros ideales y eso representó siempre un peligro para ellos, quienes en su defensa –servidores públicos– utilizaban a grupos criminales para acallar voces, señaló. “Fue cuando decidí continuar mi vida aquí de manera permanente y poner mi negocio”, dijo el padre de familia emprendedor.

A ocho años de haber obtenido su residencia permanente, dijo haber logrado una estabilización familiar, social y profesional en este poblado del Valle Bajo, el cual agregó, lo ha acogido junto con su familia con los brazos abiertos.

“A este negocio le estamos dando la organización y la prioridad de que sea algo muy tradicional, algo muy mexicano y sobre todo muy familiar en el que participamos todos”, comentó a un mes de haber sido inaugurado el negocio ubicado en el 212 Alameda, frente a la Estación de Bomberos. 

Aseguró que desde el primer día la respuesta de la comunidad fue benévola al ofrecer un pan 100 por ciento nacional elaborado con las recetas originales, sin químicos como los que utilizan algunas compañías dedicadas a este giro en los Estados Unidos.  

“Nosotros estamos siguiendo las recetas originales mexicanas con la intención de dar a la gente un producto de calidad, el cual añora comer desde que salió de su país. “Creo que tenemos buen estilo, buen tipo, y la prueba es que está caminando el negocio”, añadió, tras agradecer el apoyo de su esposa y sus tres varones que participan en el establecimiento.

Con alegría contó que una gran cantidad de la gente que los conocía está consumiendo su producto y otras que no los conocía acude a diario, e incluso hacen envíos al mayoreo a ciudades de otros estados del país como Arizona, Colorado, California incluyendo a Lubbock, en Texas, entre otras.  

De igual forma y en un gesto de solidaridad y generosidad con su gente, y por su cuenta, cada vez que tienen la oportunidad mandan a título gratuito pan para las familias de Guadalupe “para darles la oportunidad de comer nuestro pan luego de que las autoridades les quitaron esa posibilidad cuando nos expulsaron de México”.

Con la presencia de la Panadería Reyes en Fabens, nombre original impuesto por su padre, Reyes Salazar, quiso honrar la memoria de su familia, en especial a sus hermanos que fueron asesinados en aquel poblado del Valle de Juárez. 

“Mi papá fue panadero toda su vida, tres de mis hermanos fallecidos eran panaderos, ahora mi responsabilidad es enseñar a la nueva generación y continuar el legado   mientras me sea permitido por Dios”, dijo mientras dos de sus hijos preparaban la masa.

Indicó que Estados Unidos tiene muchas cosas buenas al igual que México. 

“Hemos aprendido a vivir en esta sociedad que es muy diferente y aprovechar muchas cosas para salir adelante en muchos aspectos”, comentó el también defensor de los derechos humanos y ambientalista.

Dijo estar orgulloso del apoyo brindado por sus hijos, quienes han logrado dominar el idioma y ser reconocidos por su entereza en los estudios y recibir reconocimientos académicos. “Ahora trabajan conmigo en su tiempo libre, fuera de escuela, y aprenden el oficio heredado por su abuelo”.

En poco tiempo ya dominan la elaboración de las conchas y todos sus derivados, como donas, margaritas, polvorones, mantecadas, cortadillos así como el pan blanco, francés, la telera, españolitos y sin faltar el pan fino y las galletas para deleitar los paladares de los comensales y el surtido en restaurantes y otros negocios.

Con la apertura de su negocio, el cual estaba programado para operar en 2020, pero a causa de la pandemia se pospuso hasta ahora, Reyes Salazar dijo sentirse privilegiado de haber obtenido su residencia legal al demostrar la persecución política y el peligro de muerte en su ciudad de origen, ya que la solicitud de asilo es compleja y difícil.

Recordó que junto con su petición en marzo del 2011 llegaron miles de personas pero sólo se aprobaron 35 solicitudes de asilo, entre éstas más de 20 fueron para su familia. De 10 mil 153 sólo aprobaron 35, el resto no tuvieron respuesta o están archivadas, lo que demuestra que sólo se aprueba un mínimo porcentaje.

“Cuando uno está en México y no tiene forma de sentirse seguro, venir a este país es una opción y ojalá que la administración Biden pudiera flexibilizar eso y dar más protección a la gente que está huyendo porque la violencia no ha parado en México, no han mejorado las cosas”, expuso el activista y luchador social, quien durante su estancia aquí ha ofrecido innumerables conferencias sobre su experiencia en diferentes ciudades de la Unión Americana. 

“Andrés Manuel López Obrador puede tener muy buena voluntad pero de ahí para abajo no sabemos…”, puntualizó el único mexicano que ha sido galardonado por el Senado del estado de California por su lucha por los derechos humanos, mientras que en su país, haciendo lo mismo, casi le cuesta la vida y lo obligó al autoexilio.