El Paso

Representar a Santa, su pasión por más de 30 años

Para Raúl Hernández arrancar sonrisas de los pequeños es una satisfacción

Jaime Torres / El Diario de El Paso

Jaime Torres/ El Diario de El Paso

viernes, 25 diciembre 2020 | 10:09

La fiesta de la Navidad es un tiempo de estar en familia y convivir con los amigos pero también un tiempo en el que muchos tienen el privilegio de dar para ayudar y dar felicidad a sus semejantes, sobre todo a los que menos tienen.

Ese concepto lo tiene muy claro Raúl Hernández, un sargento jubilado del Departamento del Sheriff del Condado de El Paso (EPCSO), quien durante más de 30 años ha protagonizado a Santa Claus, para generar sonrisas entre los pequeños.

“Es una satisfacción enorme y un privilegio el poder arrancar una sonrisa a los niños a la hora de entregarles un regalo, convivir y darles un abrazo”, dijo Hernández, quien inició esta obra antes de ingresar a la corporación policiaca.

“Recuerdo que hablé con mi sargento y le encantó la idea. Quedaron fascinados desde la primera presentación a la que acudieron más de 6 niños. Desde entonces y con la ayuda de mis compañeros me convertí en Santa Claus para gusto también de mis hijos, sobrinos y nietos”, dijo el ahora jubilado de la corporación.

Anotó que luego de haber estado como custodio en la prisión, salió a las calles a patrullar por lo que al tener contacto con la gente los eventos de la temporada se incrementaron, al igual que su alegría al servir a su comunidad de una manera diferente.

“Fui custodio, patrullero y sargento por 20 años y siempre recibí el apoyo de mis compañeros y de mis superiores hasta que me retiré durante la administración del sheriff Leo Samaniego y ahora en Familias Triunfadoras sigo repartiendo sonrisas y repartiré hasta el final”, dijo.

Manifestó que ahora con la pandemia prácticamente desaparecieron sus participaciones y solamente atendió el evento de entrega de juguetes a niños de familias necesitadas, organizado por la agrupación Familias Triunfadoras, que encabeza María Covernali, en San Elizario, Texas, una tradición que data de hace muchos años.

En el pasado, dijo, atendía por lo menos 10 eventos pero ahora con la pandemia de Covid-19 disminuyeron casi al 100 por ciento por las restricciones impuestas por el Departamento de Salud. Es algo triste pero entendible, señaló.

“Yo le digo a la gente que no pierdan la fe y esa sonrisa de algo tan bonito... por lo pronto todos a usar la mascarilla y realizar las actividades de lejitos, tal y como se hizo durante el evento en donde los padres de familia llegaron en sus automóviles, abrían la ventanilla para recibir su regalo de parte de uno de los elfos y saludarme a la distancia”, dijo.

“Desde que mi hijo vio a Santa Claus en la banqueta se le iluminó el rostro de felicidad y ya quería bajarse”, dijo la señora Verónica luego de recibir el regalo para su hijo Mathew –alumno de la Sambrano Elementary–, así como una dona y un pastelito.

A su vez Ismenia Flores, se mostró contenta luego de que su hija Ashley recibiera su presente... “Esto que hacen es una buena causa para todos y nos ayuda en mucho porque hay veces que no tenemos para comprar un regalo y más ahora con la pandemia... muy agradecida”.

Para Covernali y su grupo de promotoras de salud, el dar continuidad a esta tradición de entrega de juguetes y hacer felices a cientos de niños es una bendición porque a pesar de la pandemia hubo mucha gente que colaboró, como cada año, para que esto fuera posible.   

“Tomamos todas las precauciones debidas con el distanciamiento y el uso de mascarillas; Santa Claus, saludó a los niños durante la entrega, bajo el esquema de drive-thru (sin bajarse del auto), para que no hubiera contacto”, dijo tras resaltar que en total 500 paqueños fueron los beneficiados.

Agregó que de igual forma se extendió la ayuda a Ciudad Juárez, “brincamos la frontera y fuimos a la colonia Tarahumara y al comedor ‘El buen pastor’ gracias a las personas de buen corazón y al programa de Mujer Latina que adoptaron a un niño dándoles ropa, zapatos y un juguete”.

A decir de los organizadores, este año el número de niños registrados se incrementó considerablemente debido a que muchos padres atraviesan por la crisis económica al perder muchos de ellos sus empleos o el haberles reducido el número de horas.

“Lo hago con gusto, y me gusta dar, no soy rico pero todos necesitamos. Creo que cuando lo hace uno de corazón es algo mucho más bonito”, dijo Hernández tras rememorar su precaria niñez, la cual aunque disfrutó sólo recuerda haber recibido un par de regalos.

“No me quejo, pero luego de haber sufrido esas carencias no quiero que nadie pase por lo que yo pasé... gracias a Dios estoy alegre de hacerlo y nunca he cobrado ni un centavo por ello”, dijo quien llegó a esta ciudad a los 10 años, procedente de Ciudad Juárez.

Para el señor de la blanca y larga barba el haber participado en el único evento le trajo de nuevo esa satisfacción que sintió de cuando ofreció por primera vez sus servicios desinteresadamente, a su entonces jefe encargado de la custodia de la Cárcel del Condado.

Como creyente, afirmó que Dios siempre ha estado en todo momento con él y ha comprobado que todo lo que se haga con amor vuelve a uno de manera diferente. 

“Fui diagnosticado con cáncer en 2012 y me dieron tres años de vida, ya estamos en 2020 y mire, aunque con tratamiento sigo con vida”, dijo visiblemente contento y agradecido mientras sonaba la campanita enfundado en su gran traje rojo, sombrero puntiagudo y botas negras. 

“Simplemente Dios está conmigo”, concluyó.