El Paso

Niño migrante muerto cruzó por Juárez

Patrulla Fronteriza lo detuvo en un punto a la altura de Anapra

Karla Valdez
El Diario de El Paso
Jueves, 27 Diciembre 2018 | 01:25
| Foto ilustrativa

El Paso– Felipe Gómez Alonzo, el migrante guatemalteco de 8 años que murió mientras estaba detenido junto a su padre por la Patrulla Fronteriza, ingresó a Estados Unidos a través de un punto de acceso que se ubica cerca de la Casa de Adobe y la Universidad de Texas en El Paso, según confirmó la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
De acuerdo con información proporcionada por la agencia estadounidense, Felipe y su padre Agustín Gómez fueron detenidos el 18 de diciembre alrededor de las 13 horas, a unas 3.29 millas (5.29 kilómetros) al oeste del puente internacional Paso del Norte.

Atendieron a Felipe antes de su muerte
A pesar de que la el Centro de Procesamiento de USBP está a menos de 15 minutos de distancia en automóvil, en ocasiones los grupos de migrantes que son detenidos tienen que esperar en la intemperie mientras se consigue un camión para trasladarlos.
CBP indicó que Felipe y su padre, fueron llevados al Centro de Procesamiento alrededor de las 4:39 de la tarde y una vez ahí se les proporcionó comida caliente, jugo, agua y los agentes en turno los revisaron (visualmente) seis veces.
Dos días después de su detención, Felipe y su padre fueron transferidos a una estación de USBP en esta frontera, donde permanecieron hasta el 22 de diciembre.
La agencia recalcó que durante su estancia en la estación de El Paso, el menor pudo acceder a las regaderas y se le brindó comida, jugo y agua. Así como también fueron revisados (visualmente) 17 veces por los agentes en turno.
El 22 de diciembre, alrededor de las 23:17 horas, Felipe y sus papá fueron llevados a una estación de USBP en Alamogordo, Nuevo México, debido a que la estación donde estaba no tenia capacidad para albergar más personas.
A la 1:08 horas del 23 de diciembre, el niño y su padre llegaron a Alamogordo, donde recibieron comida y artículos de higiene personal y nuevamente en dicha estación fueron revisados de manera visual por los agentes.
Según CBP, a las 9 de la mañana del 24 de diciembre, uno de los agentes de la estación notó que Felipe tocia y tenía los ojos “llorosos”, por lo que 30 minutos después el niño y su padre fueron llevados al Centro Médico Regional Gerald Champion (GCRMC) por posibles síntomas de influenza.
Dos horas después, personal del hospital revisó al menor y las 12:45 del mediodía fue diagnosticado con una gripe común por lo que le suministraron Tylenol.
A la 13:20 horas, cuando Felipe iba a ser dado de alta, los médicos se percataron que tenía una fiebre de 103 grados.
Luego de mantenerlo en observación por una hora y 20 minutos, Felipe fue dado de alta del hospital y le recetaron tomar amoxicilina e ibuprofeno.
Tras salir del hospital el niño y su padre fueron llevados las celdas del punto de revisión en la autopista 70, donde a las 5 p.m. le dieron la primer dosis de medicamento pero dos horas más tarde Felipe comenzó a vomitar.
CBP indicó que el padre no quiso que el niño recibiera atención médica, asegurando que su hijo ya se tenia mejor; pero a las 9 p.m. un agente notó que el niño se veía mareado y tenía nauseas, por lo que nuevamente fue trasladado a GCRMC.
Mientras era llevado al hospital , Felipe perdió el conocimiento. A las 11:07 de la noche cuando el menor arribo a GCRMC, los médicos no pudieron hacer nada para resucitarlo y fue declarado muerto.
La agencia mencionó que el cuerpo del niño fue traslado a una funeraria de Alamogordo, de donde será llevado a Albuquerque, Nuevo México para que se le practique la autopsia.

Activistas reclaman

La muerte de Felipe Gómez Alonzo, de 8 años, ha encendido los focos rojos entre activistas pro-migrantes, quienes aseguran que algo “extraño” ocurre en las estaciones de la Patrulla Fronteriza (USBP) que le esta costando la vida a niños que se encuentran bajo custodia federal.
Ya que la muerte de Felipe, originario de Guatemala ocurrió tan solo 17 días después, del fallecimiento de su compatriota Jakelin Caal, de 7 años, quien también se encontraba en custodia de agentes de migración.
“La muerte de un niño (migrante) podría ser una coincidencia, pero ya con la muerte de dos (niños migrantes) podría tratarse de una negligencia”, dijo Fernando García, director de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos (BNHR).
García dijo sentirse preocupado ante la noticia de esta segunda muerte, ya que ambos casos son muy similares.
“Tanto Felipe como Jakelin son casi de la misma edad y los dos estando en detención se enferman y en menos de 24 horas fallecen. Eso es algo no solo lamentable sino desastroso y nos preocupa”, reiteró.

‘Es culpa de Trump’
García arremetió contra el gobierno del presidente Donald Trump, asegurando que los niños no tendrían porque estar detenidos pero debido a sus políticas anti-migrantes los mantiene en los centros de detención en condiciones deplorables.
“Toda esta crisis de niños que se están muriendo son causa de la política de Trump, porque esos niños no tendrían que estar detenidos, menos tantos días y mucho menos en una estación de USBP”
El activista asegura que desde hace tiempo se ha denunciando que las estaciones de USBP estaban saturadas y que mantenían a los migrantes en condiciones precarias.
“(Las estaciones) son sólo para tener gente por unas horas, sin embargo la administación Trump y la Patrulla Fronteriza ha tomado la decisión irresponsable de mantener ahí a las familias migrantes”, dijo.
García cree que en el caso de Felipe al igual que en el de Jakelin CBP tratara de culpar al padre del niño por su muerte, argumentando que presentaba problemas de salud previo a su arribo a la frontera.
“Tenemos conocimiento que los niños estaban saludables antes de que fueran detenidos, pero van a tratar de culpar a los padres y se van a querer lavar las manos.
Algo muy grave sucede cuando ya están detenidos y eso se tiene que examinar y resolver rápidamente”, reiteró.
Por último mencionó que es momento de que el congreso haga investigaciones profundas sobre lo que hacen las autoridades de migración en la frontera.
“Ya no es una coincidencia, es un problema más grave. Los niños no merecen estar detenidos, no es la forma que se tratan a los niños en América, esto está causado mucho dolor, mucho daño y tiene que terminar”, concluyó. 

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