Escaparate

¿Cuándo volveremos a la normalidad?

Un grupo de 511 epidemiólogos respondieron al tiempo que ellos esperarían para realizar sus actividades

The New York Times

jueves, 11 junio 2020 | 06:26

Nueva York— Muchos epidemiólogos ya se sienten cómodos yendo al médico, socializando en grupos pequeños en el exterior o recibiendo el correo, a pesar del coronavirus. Sin embargo, salvo que se desarrolle una vacuna o un tratamiento efectivo, pasará más de un año antes de que muchos digan que están dispuestos a ir a conciertos, eventos deportivos o servicios religiosos. Y puede que algunos nunca vuelvan a saludar a la gente con abrazos ni apretones de manos.

Estas son las opiniones personales editadas de un grupo de 511 epidemiólogos y especialistas en enfermedades infecciosas a quienes The New York Times les preguntó cuándo esperan reanudar 20 actividades de la vida diaria, suponiendo que la pandemia y la respuesta de salud pública se desarrollen como ellos esperan.

Sus respuestas no son directrices para el público e incorporan las circunstancias de vida individuales de los encuestados, su tolerancia al riesgo y sus expectativas sobre cuándo se realizarán pruebas, se rastrearán los contactos, se dará tratamiento y se aplicarán vacunas para la Covid-19 de manera generalizada. Según comentan, eso será lo que determinará sus acciones, porque el virus es el que establece los tiempos.

“Las respuestas no tienen nada que ver con el tiempo calendárico”, explicó Kristi McClamroch de la Universidad de Albany.

Uso de cubrebocas será por mucho tiempo

Aun así, mientras los encargados de las políticas públicas levantan las restricciones, los epidemiólogos, al igual que todos los demás, deben tomar sus propias decisiones sobre lo que harán, a pesar de la incertidumbre. Sin embargo, es más probable que ellos estén al día en datos sobre el Covid-19 y hayan recibido capacitación sobre la dinámica de las enfermedades infecciosas y cómo pensar en el riesgo.

En su mayoría estuvieron de acuerdo en que las actividades al aire libre y los grupos pequeños eran más seguros que estar en interiores o en una multitud y que los cubrebocas serán necesarios durante mucho tiempo.

“El aire fresco, el sol, la socialización y un nivel saludable de actividad serán tan importantes para mi salud mental como mi bienestar físico”, afirmó Anala Gossai, científica de Flatiron Health, una empresa de tecnología de la salud.

Algunos dijeron que se abstendrían de realizar casi todas las 20 actividades hasta que se haya distribuido ampliamente una vacuna contra el virus. Otros dijeron que esperarían a que hubiera una vacuna para participar en las actividades de la lista que se realizan en espacios cerrados.

“Por mucho que odie trabajar en casa, creo que trabajar en un espacio interior compartido es lo más peligroso que hacemos”, comentó Sally Picciotto, de la Universidad de California, campus Berkeley, parte del 18% de los encuestados que dijeron que esperarían al menos un año antes de volver a la oficina.

Las respuestas se recabaron la última semana de mayo, antes de que la muerte de George Floyd a manos de la Policía provocara protestas en todo Estados Unidos. Algunos epidemiólogos creen que es probable que estas reuniones masivas causen un aumento de casos.

“Hay un riesgo, y está afectando a las comunidades más vulneradas por la pandemia, lo que es desgarrador”, comentó Andrew Rowland de la Universidad de Nuevo México.

En algunas actividades hay desacuerdo significativo

Algunos dijeron que los salones de belleza y las peluquerías eran lugares relativamente seguros –no suelen estar abarrotados y siguen normas de higiene–, mientras que otros dijeron que un corte de pelo tenía un alto riesgo debido al contacto tan cercano. Un 41% de los participantes iría a este tipo de establecimiento ahora o este verano, pero el 19% planea esperar al menos un año. 

Una tercera parte dijo que asistiría a una cena en la casa de algún amigo este verano (muchos especificaron que sería al aire libre con un distanciamiento apropiado), en tanto que una quinta parte dijo que esperaría más de un año, posiblemente hasta que hubiera una vacuna.

Los epidemiólogos dicen que están tomando decisiones basadas en datos disponibles al público en general para su región sobre cosas como infecciones y pruebas. Antes de decidir si realizan una actividad o no, tal vez evalúen si las personas están usando cubrebocas, si es posible el distanciamiento físico y si hay otras alternativas para llevar a cabo esa actividad. Debido a que existe la posibilidad de una segunda ola de infecciones, dicen que con el tiempo quizá se sientan menos, no más, cómodos con ciertas actividades.

Como todo el mundo, también están sopesando consideraciones prácticas. Los que tienen que ir a un consultorio o a un hospital todos los días lo están haciendo, aunque piensen que sería más seguro quedarse en casa. La necesidad de cuidar a los niños o a los adultos mayores obliga a tomar decisiones difíciles. Las actividades que parecen opcionales, como asistir a un concierto, son más fáciles de evitar. Más del 70 por ciento de los epidemiólogos encuestados dijeron que ellos o alguien en su casa tenían un alto riesgo de presentar complicaciones graves o morir por la enfermedad.

Muchos epidemiólogos dijeron que puede que nunca vuelvan a saludar a la gente de la misma manera. El 42% de la muestra dijo que no daría abrazos ni la mano durante más de un año y el 6% dijo que nunca volvería a hacer ninguna de las dos cosas.

Cada día sabemos más

Se invitó a unos 6 mil epidemiólogos a participar en la encuesta, que se distribuyó entre los miembros de la Sociedad de Investigación Epidemiológica (SER, por su sigla en inglés) y entre otros científicos. Algunos dijeron que se sentían incómodos haciendo predicciones basadas en el tiempo porque no querían adivinar el momento en que llegarían ciertos tratamientos o datos de infecciones.

La gente me pregunta a menudo cuándo volveremos a la normalidad, dijo T. Christopher Bond, director asociado de Bristol Myers Squibb.

“Al principio les decía: ‘El mundo ha cambiado y será diferente durante mucho tiempo. Esta es la crisis de nuestra era y tenemos que aceptarla’. Pero eso los deprimía. Así que ahora digo: ‘Bueno, cada día sabemos más’”, relató.