Escaparate

De las máquinas del Viejo Oeste a las tragaperras online de la actualidad

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El Diario

viernes, 02 abril 2021 | 09:09

Todos hemos jugado alguna vez en los slots, aunque pocos lo afirmarán si se utiliza ese nombre, ya que popularmente son conocidos como tragaperras, en España, o tragamonedas, en Latinoamérica.

De aquella primera máquina tragamoneda hasta las tragaperras online que hoy son furor en todo el planeta y están al alcance de nuestra mano han pasado muchísimos años. Más de 200 años, de hecho. ¿Cómo puede ser que haya que remontarse tantos años para conocer su origen? Sencillo: el juego existe desde tiempos inmemoriales.

Desde las peleas en el Coliseo romano hasta las carreras de caballo en el Siglo XX, el juego atravesó cada uno de los pasajes de la historia y, por lo pronto, todo parece indicar que seguirá por el mismo camino.

Es que el juego, las apuestas y los casinos forman parte de las grandes metrópolis, las ciudades y los pueblos tanto como las iglesias, los parques, los almacenes, las peluquerías y los mismos vecinos. Y con el avance de la tecnología, el juego se encuentra al alcance de todos.

Quién y cómo inventó las máquinas tragaperras

Hay mucha confusión respecto a la invención de las máquinas tragaperras. Mucha gente cree hasta hoy que fue Charles Fey quien creó la primera máquina tragamonedas en la ciudad de San Francisco. Pero no fue así.

Lo cierto es que la primera máquina tragamonedas la inventó Herbert Stephen Mills, cuatro años antes. Y lejos estaba de parecerse a las tragaperras online que hoy en día disfrutamos. Para nada. Por el contrario, la creación de Mills era una máquina algo ordinaria que sólo contaba con una rendija, tres tubos y un brazo mecánico.

Algo sencilla, rústica y sin muchas complicaciones. La modalidad del Kalamazoo -así la había bautizado Herbert Mills- era básica: por la rendija se colocaba una moneda; había que jalar del brazo mecánico que oficiaba de palanca, y por uno de los tres tubos podía salir -o no- la moneda ingresada y dos más de ganancia.

No fue hasta 1895, cuatro años más tarde, cuando el californiano Charles August Fey inventó su propia máquina tragamonedas. Llamada “Liberty Bell”, el artefacto pasó rápidamente a ser parte de la flota de Herbert Mills, ya que The Mills Novelty Company absorbió a la compañía del ingenuo Fey que se quedó fuera de las ganancias de uno de los inventos que cambiarían para siempre la historia del juego.

Pero entre el Kalamazoo o la Liberty Bell y las tragaperras online que se usan en la actualidad, las máquinas tragamonedas pasaron por varios cambios, actualizaciones, modernizaciones y hasta prohibiciones. Así es: las tragaperras llegaron a estar prohibidas durante algunos años.

Herbert Mills y The Mills Novelty Company le otorgó algunos retoques a la máquina: el más conocido fue la inclusión de frutas entre sus símbolos. Bell-Fruit Gum Company, otra compañía que incursionó en la fabricación de estas máquinas, hizo lo propio añadiendo su propio símbolo, el famosísimo BAR.

Ya en la década de 1940, luego de una controversial Ley Seca que potenció y fortaleció a las bandas criminales conocidas como mafias, las máquinas tragaperras desembarcaron en Las Vegas.

La “Ciudad del Pecado”, como es popularmente conocida, fue el escape de grandes bandas mafiosas que encontraron en los hoteles, el juego y los burdeles una excelente manera de blanquear el dinero negro. Y las máquinas tragaperras, un magnífico vehículo para lograrlo. En la actualidad, en Las Vegas hay algo más de 200 mil máquinas tragaperras, según datos relevados en 2015.

Pero en España no todo fue tan alegre como en Estados Unidos. Como se mencionó anteriormente, las máquinas tragaperras estuvieron prohibidas: durante la dictadura de Francisco Franco, las tragamonedas no estaban habilitadas y solo se podía apostar en las quinielas, el cupón de la Once y las carreras de caballos.

Fue recién en 1981 que se legalizó el juego en España, provocando una fiebre por las apuestas y popularizando las tragamonedas en bares y cafeterías. Desde allí hasta hoy, se multiplicaron de forma exponencial. Y adquieren un volumen descomunal si, también, se contabilizan a las empresas españolas que cuentan con tragaperras online en sus plataformas.

Por supuesto, las máquinas tragamonedas evolucionaron. Antes de llegar a existir las tragaperras online, se utilizaban modelos completamente electrónicos, que sustituyen los tambores giratorios por una simulación en pantallas de vídeo y un sistema de programación que genera aleatoriamente resultados.

Este nuevo y fabuloso sistema, por supuesto, está regulado para evitar prácticas fraudulentas y ha solucionado y enmendado los errores que sufre el formato electrónico al estropearse, que podían beneficiar o perjudicar a los jugadores.