Espectáculos

Afianzan vuelo musical

El viaje anual del águila pescadora entre Senegal y Gales simboliza bien la unión entre Catrin Finch y Seckou Keita

Andy Morgan/ Cortesía

Erika P. Bucio/ Reforma

martes, 29 septiembre 2020 | 08:18

Ciudad de México.- El viaje anual del águila pescadora entre Senegal y Gales simboliza bien la unión entre Catrin Finch y Seckou Keita, la arpista galesa y el maestro senegalés de la kora.

El ave migratoria es capaz de remontar cada año una distancia de casi cinco mil kilómetros, como Finch y Keita, precisamente, que han logrado tender un puente de colaboración entre sus distintas tradiciones musicales.

El arpa es el instrumento nacional de Gales, con 47 cuerdas, mientras que la kora, de 22 cuerdas, es emblema de los pueblos mandinga del África occidental.

Soar (2018) es el segundo álbum de su exitosa asociación, y alude a ese remontar del vuelo del águila, pero va más allá al abordar la dimensión humana de la migración.

La colaboración entre ambos músicos, a presentarse en el Festival Internacional Cervantino (FIC), que este año se realizará de manera virtual debido a la pandemia, se remonta a 2012, cuando Toumani Diabaté, también interprete de la kora, le pidió a Keita reemplazarlo en una gira con Finch por Gales. Un golpe militar en Malí, su país natal, le impedía viajar, y el senegalés, entonces de gira por Roma, se desplazó a la Gran Bretaña para comenzar a preparar el repertorio.

Vía telefónica, Keita cuenta que hasta entonces la galesa jamás había visto ni tocado una kora. Un encuentro que, a juzgar por sus frutos, resultaría decisivo.

"En esa sesión se dio el click musical entre nosotros. Eso fue sorprendente, y por supuesto que hubo una fantástica conexión entre los tres: Toumani, Catrin y yo", recuerda.

Después de cinco conciertos, Keita y Finch decidieron hacer un álbum juntos. El afortunado encuentro entre un griot y quien fuera artista oficial del Príncipe de Gales quedó plasmado en un primer álbum, Clychau Dibon (2013).

Ambos se refieren a esta colaboración como un periplo musical único.

"Ha sido un viaje increíble e interesante. Ella proviene de una formación clásica, lee música, y yo provengo de una tradición de improvisación donde tocamos de memoria", cuenta Keita.

Una experiencia que, a decir de Finch, le abrió nuevos mundos musicales y resultó incluso liberadora para una intérprete que por años aprendió música de la partitura.

"Fue distinto a trabajar con músicos clásicos, porque no se trataba de leer música sino de escuchar y crear música por nuestra cuenta. Me abrió nuevos mundos y definitivamente fue el principio de un viaje", relata la arpista desde su casa en Cardiff, la capital de Gales.

Empezaron por mirar hacia sus respectivas tradiciones en busca de similitudes, y así dieron salida a su multipremiado primer álbum.

Cuando decidieron hacer un segundo disco se enfrentaron a una fuerte presión para mostrar que podría ser aún mejor que el primero.

En Soar exploran el tema de la migración, inspirados en el vuelo anual del águila pescadora.

"Me parece un tema relevante, pensar que los seres humanos no tenemos la habilidad de viajar de manera libre y, sin embargo, las aves en el cielo y los animales pueden hacerlo", dice la compositora.

Keita, quien canta en mandinga, conoce las dificultades de ser inmigrante, viviendo en Reino Unido desde hace 20 años. Y lo compara con el ave, un tránsito libre, sin visas ni pasaportes.

Soar resultó ser un disco muy exitoso y popular. De nueva cuenta, la dupla había acertado.

A su éxito contribuyó, creen Keita y Finch, la experiencia de seis años de tocar y salir de gira juntos, lo que propulsó su trabajo de creación.

Ya piensan en un tercer álbum, aunque la arpista recuerda que la pandemia es un tiempo en que resulta difícil ser creativo con tanta incertidumbre alrededor.

En el FIC, por lo pronto, presentarán el programa Why Fly?, con una transmisión en vivo desde la sede de la productora Sands Films, en Londres, el 14 de octubre a las 12:00 horas.

Revive arpista pasado royal

La galesa Catrin Finch (Llanon, 1980) fungió como Arpista Oficial del Príncipe de Gales de 2000 a 2004, un puesto reconocido dentro de la Casa Real del Reino Unido.

"Hace ya un buen tiempo de eso", expresa la intérprete y compositora con modestia. "Fue un privilegio cuando era una joven estudiante".

Finch explica que cada cuatro años un joven arpista galés es elegido para ocupar ese puesto con el fin de celebrar el talento musical de país y promover un instrumento tan nacional para ellos.

Históricamente, entre sus titulares destaca John Thomas, quien había sucedido al inglés John Chatterton en 1871 como arpista real de la Reina Victoria, y que continuó sirviendo a la corona británica hasta su muerte, en el año 1913.

Una tradición musical que se perdería con el tiempo hasta el año 2000, cuando el Príncipe Carlos de Gales la restauró en la figura de Finch, quien fuera alumna de Elinor Bennet y de la Royal Academy of Music de Londres, en donde ahora es profesora visitante.

Tras ella vendrían Jemima Phillips (2004-2007), Claire Jones (2007 a 2011), Hannah Stone (2011 a 2015) y Anne Denholm (de 2015 al día de hoy).

Desde la kora, continúa con la tradición griot

El senegalés Seckou Keita (Zinguinchor, 1978), además de ser un excepcional intérprete de la kora y compositor, pertenece a una familia de griots por el lado materno: desciende de Jali Kemo Cissokho, uno de los más respetados de Senegal.

Y también corre por sus venas la sangre del fundador del imperio de Malí, en el siglo 13, Sundiata Keita, a quien los griots cantan alabanzas, así como a sus descendientes.

"El griot es un consejero, músico; un intermediario entre la gente del pueblo y el rey. Son guardianes de la paz", explica Keita, quien fue preparado desde niño en la tradición.

Son bardos que componen canciones de aquello que es importante cantar, abunda.

Y en su voz existe un sentido social.

Ante la pandemia por Covid-19, Keita sintió que era una obligación ayudar y convocó a un grupo de amigos, entre ellos Fatoumata Diawara, Manecas Costa, Anandi Battacharya, Zule Guerra, Kris Drever, Celestine Walcott-Gordon y Moustapha Gaye, para lanzar un sencillo en julio pasado con la idea de que todo lo recaudado fuera entregado a la Cruz Roja Internacional en la lucha contra el coronavirus.