Espectáculos

Chicuarotes: de las gallinas de Buñuel al guajolote de Gael

Gael García Bernal, en su segunda aventura como director de cine, pinta un lienzo a la altura de las obras maestras, como Los Olvidados de Buñuel

Excélsior
lunes, 08 julio 2019 | 21:42

Ciudad de México


No es casualidad la escena en donde Baturro (Enoc Leaño) decapita a un guajolote sobre la mesa de la cocina. 

Más que la falta de recursos económicos, la pobreza más dolorosa es la que tiene que ver con no encontrar posibilidades para salir adelante, más que robando o consiguiendo dinero a la mala, señaló Gael García, sobre el contexto en el que viven “El cagalera”, “El moloteco” y “Sugheili” en la cinta Chicuarotes.

Ambientada en la época contemporánea, la historia original de Augusto Mendoza, retrata la manera en la que jóvenes, de entre 16 y 20 años, enfrentan la vida sin un trabajo formal, entre la violencia de su comunidad, los maltratos familiares y su necesidad de huir de ese ambiente.

 

En entrevista, Gael García Bernal expuso que en este su segundo largometraje como director, quiso mostrar esa miseria que no tiene que ver tanto con la falta de recursos, sino con “la pobreza de espíritu, esa que no te permite ver hacia adelante”.

“Los chavos de Chicuarotes parten de narrativas que ellos heredaron. Por la falta de amor, por ejemplo, no tienen la creatividad de elaborar una narrativa propia, de libertad y de otras posibilidades, y heredan la narrativa única de hay que salir, de hay que escapar de ese lugar”, explicó el realizador.

En la trama, “El cagalera” (Benny Emmanuel) en complicidad con su mejor amigo “El moloteco” (Gabriel Carbajal) harán hasta lo imposible con tal de conseguir el dinero suficiente para comprar una plaza de un sindicato y poder vivir sin trabajar.

Para ellos, dijo Gael, esa es su oportunidad para salir de su pueblo, “porque piensan que si no lo hacen no lograrán ser alguien en la vida y lo más sorprendente es que heredan también el hecho de que existe la posibilidad de secuestrar a alguien, a otro niño” para conseguir dinero.

“Yo a esa edad no entendía el concepto secuestro, no crecí con ese concepto, ahora los niños crecen con eso como si fuera parte de nuestra sociedad y de nuestro andar. Ellos (los personajes de la cinta) le echan la culpa a la pobreza y a que tienen que salir adelante, cuando no tiene que ver con eso sino con su falta de amor, aunque suene cursi y trillado”, expuso el cineasta, cuya ópera prima como director fue “Déficit”.

El sentido femenino en la historia

 

Para Gael García Bernal la única persona responsable en esta película es “Sugheili”, personaje “cuyos diálogos son de responsabilidad y de optimismo. Es la esperanza de la película”.

Interpretada por Leidi Gutiérrez, “Sugheili” es quien busca resolver el problema en el que se metieron su novio “El cagalera” y su compinche “El moloteco”. Sin embargo, su intervención en el conflicto la llevará a ser víctima de abuso sexual.

Al respecto, Gael señaló: “Las niñas son las voces más acalladas en la historia de la humanidad y ahora son ellas quienes están teniendo otras narrativas. Y creo que el cine es importante para darle una dimensión a su discurso, una mucho más compleja, transversal, elevada y experimental”.

En Chicuarotes, producida por Diego Luna y Thomas Benski, cuyo estreno mundial tuvo lugar en el Festival de Cine de Cannes 2019, también participa la actriz Dolores Heredia, quien da vida a “Tonchi”, una mujer capaz de soportar los maltratos de su marido alcohólico a cambio del sustento para sus tres hijos.

De acuerdo con el director, el cine es una herramienta visual que genera impacto, “un catalizador que elimina el pensamiento único. Y quizá responde a las preguntas de cómo llegamos al espiral de la violencia, cómo se resuelve, cómo llevamos a que un niño piense en secuestrar a otro niño y que esto sea una posibilidad”.


“El cine elimina las posturas, las verdades, aboga por las leyes de la naturaleza y aboga por las leyes científicas, aboga por un discurso más sensato, por una complejidad de lo que sucede y desarticula muchas de las narrativas impuestas”, agregó García Bernal.

Aunque la historia, que se estrenó el pasado 27 de junio, se desarrolla en San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, el cineasta aseguró que podría suceder en cualquier parte del mundo “porque vivimos un momento de desesperanza dolorosa y si no jalamos todos parejos, siempre habrá gente rezagada y ese será nuestro fracaso como sociedad”.

Luis Buñuel utilizaba como leit motiv en algunas de sus cintas a gallos o gallinas. Gael lo emula. 

Acaso después de ver la película quede un amargo sabor de boca, por la sordidez de las ciudades paralelas que acompañan a lo que conocemos como modernidad. 

Lo lamentable es que desde Los Olvidados (Luis Buñuel, 1950) hasta Chicuarotes, el México que subyace en las escenas de ambos filmes sigue siendo el mismo. Nada hemos podido cambiar. 

¿Tú, qué serías capaz de hacer por cambiar tu destino?